(Libro de Sacramentos y servicios)
Contenido: Oraciones que preceden y siguen el Bautismo. Sacramento del Bautismo y Confirmación. El Sacramento de la Penitencia. Rito Comunión de los Enfermos. Sacramento de la Santa Unción. El Sacramento del Matrimonio. El Sacramento de la Imposición de Manos o Sacerdocio. Servicios y oraciones especiales. Oficio del Trisagio Fúnebre. Oraciones el día de Pentecostés. Oficio de la gran Santificación de las aguas en el día de la Epifanía. Oficio de la Procesión y Adoración de la Santa Cruz. Rito de la Bendición de una casa nueva. Bendición de Comestibles el Día de Pascua. Bendición de los Ramos el Domingo de Ramos. Bendición de un Sepulcro Nuevo. Breve Fórmula de Santificación del Agua. Bendición de una Casa el Día de Epifanía. Santificación de un Icono. Bendición de Vehículos. Bendición de cualquier Objeto. Apólisis para todos los días de la Semana.
Sacramentos.
Oraciones que preceden y siguen el Bautismo. El Sacramento de Bautismo y de la Unción Crismal. El Sacramento de la Penitencia. Rito de Comunión de los enfermos. Sacramento de la Santa Unción. El Sacramento del Matrimonio. El Sacramento de la Imposición de Manos o Sacerdocio.
Servicios y oraciones especiales.
Servicio de la visita a los enfermos. Oficio del Trisagio Fúnebre. Oraciones de la Adoración el día de Pentecostés. Oficio de la gran Santificación de las aguas en el día de la Epifanía. Oficio de la Procesión y Adoración de la Santa Cruz. Rito de la Bendición de una casa nueva. Bendición de Comestibles el Día de Pascua. Bendición de los Ramos el Domingo de Ramos. Bendición de un Sepulcro Nuevo. Breve Fórmula de Santificación del Agua. Bendición de una Casa el Día de Epifanía. Santificación de un Icono. Bendición de Vehículos. Bendición de Cualquier Objeto. Apólisis para todos los días de la Semana.
preceden y siguen el Bautismo
Introducción
El Bautismo es el primer Sacramento de la Iglesia y por él, como por una puerta, entra el hombre a formar parte de la Comunidad Cristiana. Es además un nuevo nacimiento por el cual el hombre es hecho hijo de Dios, conforme a las palabras de Jesucristo: "De verdad os aseguro: Quien no nace del agua y el Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios" (Jn. 3:5). El bautismo es por lo tanto una condición indispensable para obtener la salvación eterna. Por eso, desde los albores del cristianismo, se administra el bautismo al hombre antes de cualquier otro Sacramento.
Y puesto que el hombre no es digno de la gracia de la salvación, proporcionada por el Sacramento del Bautismo, si no cree firmemente en Cristo, conformo al Evangelio: "Quien creyere y fuere bautizado se salvará" (Mc. 16:16), la Iglesia ha establecido desde sus principios un oficio especial que precede al bautismo como preparación y es llamado "Oficio del catecumenado." El catecúmeno es aquel que se instruye en las enseñanzas de la fe cristiana y que está dispuesto a recibir el Sacramento salvador del Bautismo. Y si el que va a ser bautizado es un niño y no ha llegado al uso de razón, otro confiesa en nombre de él la fe cristiana públicamente y este es llamado padrino o garante, debiendo ser un buen cristiano ortodoxo y siendo su principal obligación instruir posteriormente al niño bautizado en las verdades de la verdadera fe cristiana. Por eso los cánones eclesiásticos mandan que el padrino y la madrina sean ortodoxos, y esto es muy normal, Por que, siendo el padrino el garante de que su ahijado cumplirá fielmente con los preceptos de la fe cristiana ortodoxa, un no ortodoxo no podrá cumplir con esa obligación.
El bautismo debe ser realizado con la inmersión del bautizando en el agua y su resurgimiento tres veces de ella, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, pues la inmersión simboliza sepultarse con Cristo y la emersión - la resurrección con Cristo a una vida espiritual nueva (Rom. 6:35).
Y así como Jesucristo, después que surgió del agua, cuando fue bautizado por Juan en el Jordán, vio descender y reposarse sobre Él el Espíritu Santo, en forma de paloma (Mc. 1:10), así nuestra Iglesia Ortodoxa ha dispuesto desde los tiempos apostólicos administrar al bautizado inmediatamente después de salir de la pila bautismal el Sacramento de la Unción Crismal (Confirmación), por el cual el bautizado recibe una gracia especial que lo fortalece, lo hace crecer y lo confirma en la vida nueva espiritual que ha iniciado el hombre en el bautismo. Los Apóstoles, al principio, administraban este Sacramento de la Confirmación imponiendo simplemente las manos sobre el recién bautizado (Hechos 8:14-1l). Sin embargo no demoraron en cambiar el Rito de la imposición de manos por una unción sagrada. Y así como los que, en tiempo de los apóstoles, no habían recibido de éstos la imposición de manos después del bautismo no era considerado u bautismo completo (Hechos 8:14-17), pues no habían recibido aún el Espíritu Santo, así también ahora todos aquellos que no son ungidos inmediatamente después del bautismo con el Santo Crisma no es considerado su bautismo como perfecto. Y así como la imposición de manos estaba reservada a los Apóstoles (Texto citado), también el Santo Crisma, que hace las veces de la imposición de manos, es consagrado únicamente por los Obispos , sus sucesores, aunque el empleo del Crisma y la Unción con él haya sido delegado por la Iglesia a todos los Sacerdotes.
Nuestra Madre, la Iglesia de Cristo, queriendo cobijar a sus hijos desde el primer momento de su llegada al mundo, bajo su protección, ha dispuesto oraciones para prepararlos a su nuevo nacimiento (el bautismo) y estas oraciones que preceden al bautismo son las siguientes: "Oración sobre la madre el día que da a luz," "Oración para signar al niño e imponerle nombre el día octavo de su nacimiento," esto en imitación de nuestro Señor Jesucristo que el octavo día de su nacimiento fue llamado Jesús (Lc. 2:21) y finalmente la "Oración de entrada a la Iglesia de una Madre que ha dado a luz," para recordar cómo nuestra Señora la Virgen María, a los 40 días de haber dado a luz, se presentó con él en el templo y lo ofreció al Señor conforme a lo dispuesto en la ley de Moisés (Lc. 2:22 y Lev. 12:28).
Lo que sigue al Sacramento de la Unción Crismal es: "Oración para lavar al bautizado" o sea lavar aquellas partes del cuerpo que fueron ungidas con el Crisma, para evitar que éste pueda tener contacto con algo impuro. En segunda lugar viene la "Oración de la tonsura," para simbolizar que el recién iluminado con la luz del bautismo será un hijo obediente de Cristo y se someterá a su ley todos los días de su vida.
La Iglesia Ortodoxa considera que nadie está realmente incorporado a Cristo y a su Iglesia si no ha recibido la comunión del Cuerpo y la Sangre del Señor: "Quien come mi carne y bebe mi sangre está en mí y yo en él," por lo que después del bautismo y la Unción Crismal se da la Santa Comunión al recién bautizado, con lo que queda definitivamente incorporado a la Comunidad Cristiana
Mujer que ha dado a luz
Sacerdote:
Bendito sea Dios, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.Lector:
Amén. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros (3 veces).Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Señor, se propicio con nuestros pecados. Santo, cura nuestras enfermedades. Maestro olvida nuestras culpas y sana nuestras dolencias por tu nombre.
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad, Señor, ten piedad.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del maligno.
Sacerdote:
Porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.Coro:
Amén.Sacerdote:
Roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad.Sacerdote:
Soberano Señor Todopoderoso, que curas toda enfermedad y dolencia, cura también a esta tu sierva N. que ha dado hoy a luz y levántala del lecho en que yace postrada. Y puesto que culpables hemos nacido, como dijo el Profeta David, y todos somos pecadores ante Ti, protégela junto con este niño que ha nacido y cobíjala bajo el abrigo de tus alas, por las oraciones de la gloriosa Virgen María, Madre de Dios, y de todos los santos, pues eres bendito por los siglos de los siglos.Coro:
Amén.Sacerdote:
Roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad.Sacerdote:
Señor nuestro Dios, que naciste de nuestra Purísima Señora, la Madre de Dios y siempre María, y que como niño fuiste recostado en un pesebre ten piedad de tu sierva N. que dio hoy a luz este niño y olvida sus faltas voluntarias o involuntarias, protegiéndola siempre de toda dominación diabólica. Guarda al niño que ha nacido de ella y presérvalo de los malos espíritus diurnos y nocturnos y a la madre cúbrela con tu poderosa mano, concédele un pronto alivio, purifícala de las manchas, cura sus dolores, dale fuerza y salud de alma y cuerpo, rodéala de los ángeles de la alegría y de la luz y que jamás sea sorprendida por los espíritus invisibles. Señor, cúrala de su enfermedad y de su dolencia y presérvala de los celos y de la envidia y ten piedad de ella y de su hijo, según tu inmensa misericordia, y purifícala de las manchas corporales y de todos los dolores de vientre y levántala pronto por tu misericordia, haciendo digno al niño que ha nacido de ella de adorarte en tu santo templo para gloria de tu nombre.Pues a Ti se debe toda gloria, honor y adoración, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro:
Amén.Sacerdote:
Roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad.Sacerdote:
Señor nuestro Dios, Tú quisiste bajar de los cielos y nacer de la Santa Madre de Dios y siempre Virgen María por nosotros, pecadores, y por nuestra salvación. Tú que conoces la fragilidad de la naturaleza humana perdonas según tu inmensa piedad, a tu servidora N. que hoy ha dado a luz, pues Tú Señor, has dicho: "Creced, multiplicaos, poblad la tierra y dominadla." Por eso nosotros tus siervos Te rogamos, confiando en tu paciente amor a la Humanidad: Vuélvete desde el cielo y mira nuestra debilidad y per dona a tu servidora N. y a toda la casa donde nació el niño y a los que se acercaron a ella.Porque eres un Dios bondadoso y amas a la humanidad, y te damos gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro:
Amén.Terminadas las oraciones, hace beber tres veces de un vaso con agua bendita a la mujer que ha dado a luz y a todos los presentes y concluye la oración con la Apólisis.
el octavo día de su nacimiento
El Sacerdote, revestido de rason y epitrajilion, recibe al niño en la puerta de la Iglesia y dice:
Bendito sea Dios... Santo Dios... Santísima Trinidad... Padre Nuestro... Porque tuyo es el reino ... etc.
Sacerdote:
Roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad.Sacerdote:
Señor Dios nuestro, Te rogamos y suplicamos que hagas brillar la luz de tu rostro sobre tu siervo N. y que sea signado con la señal de la santa Cruz en su mente y en su corazón, para que se vea libre de las vanidades del mundo y de todas las asechanzas del enemigo y siga siempre tus mandamientos, y que tu nombre santo permanezca siempre en él. Agrégalo en el tiempo oportuno a tu Santa Iglesia y perfecciónalo con los Misterios de Tu Cristo, para que cumpla con tus preceptos, conserve el sello inquebrantable y llegue a disfrutar de la alegría de tus elegidos en tu Reino.Por la gracia de Tu Hijo Único y su amor a la Humanidad, con Quien eres bendito Tú y tu Santísimo y Buen Espíritu, origen de la vida, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro:
Amén.Ahora el Sacerdote toma el niño en sus brazos y de pie frente a las puertas de la Iglesia, hace la señal de la Cruz, diciendo:
Alégrate, oh llena de gracia, Virgen Madre de Dios, porque de ti nació el Sol de Justicia, Cristo nuestro Dios, iluminando a los que estaban en las tinieblas. Gózate y regocíjate, oh Justo anciano, que llevaste en tus brazos al Libertador de nuestras almas, que nos concede la resurrección.
presentación al Templo
A los cuarenta días de beber nacido el niño es traído por su Madre para hacerlo entrar en el templo, estando presente el que va a ser su padrino en el bautismo. Se colocan en la entrada de la Iglesia, y el Sacerdote, revestido de epitrajilion. dice: Bendito sea Dios, ahora y siempre... Santo Dios... Santísima Trinidad... Padre Nuestro, y después de la exclamación: "Porque tuyo es el Reino, etc., dice el tropario del día y el del patrón del templo y prosigue:
Señor, por intercesión de Tu Madre y de todos los Santos, concédenos tu paz, pues sólo Tú eres Misericordioso.
Ahora la Madre se inclina con el niño y el Sacerdote traza sobre ellos el signo de la Cruz, diciendo:
Sacerdote:
Roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad.Sacerdote:
Señor Dios Todopoderoso, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que con tu palabra has creado todo ser racional e irracional y que has sacado todo de la nada y lo has traído a la existencia, Te rogamos y suplicamos que purifiques de todo pecado a tu sierva N. , a quien has salvado por Tu voluntad, pues se presenta ahora en tu Santa Iglesia, para ser digna de Tus Santos Misterios.imponiendo la mano sobre el niño prosigue:
Sacerdote:
Bendice a este niño que ella ha dado a luz, haz lo crecer en tu santidad, enséñalo, dale un entendimiento honesto y una mente lúcida, porque Tu lo has sacado de la nada y le has dado el ser. Tu que lo has hecho ver la luz material, hazlo digno de la luz espiritual, en el momento que Tu dispongas, uniéndolo al número de Tu Santo Rebaño, por Tu Hijo Único, con quien eres bendito, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.Coro:
Amén.Sacerdote:
La paz sea con todos.Coro:
Y con tu espíritu.Sacerdote:
Inclinad vuestras cabezas ante el Señor.Coro:
Ante Ti, Señor.Sacerdote:
Señor Dios nuestro, que viniste para salvación de la humanidad, hazte presente en tu sierva N. y hazla digna, por las oraciones de tus Sacerdotes, de actuar a tu Santa Iglesia Ortodoxa y de merecer la entrada al templo de tu gloria. Hazla digna de la comunión de la Preciosa Sangre y el Precioso Cuerpo de Tu Cristo, para que glorifique con nosotros Tu Santísimo Nombre, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.Coro:
Amén.Sacerdote:
Roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad.Ahora, imponiendo las manos sobre el niño y haciendo sobre él la señal de la Cruz, el Sacerdote continúa:
Sacerdote:
Señor Dios nuestro, que a los cuarenta días de tu nacimiento, fuiste presentado en el templo legal por tu Madre Santa, la Virgen María, y fuiste llevado en los brazos del Justo Simeón; Señor Todopoderoso, bendice este niño que Te presentamos a Ti Creador de todo, y haz que crezca en toda obra buena y agradable a Ti. Expulsa de él, por la señal de Tu Santa Cruz, todas las fuerzas enemigas, pues Tu. Señor, cuidas de los niños; para que mereciendo el Santo Bautismo, obtenga la suerte de tus elegidos en Tu Reino, siendo protegido junto con nosotros por el poder de la Santa Trinidad, consustancial e indivisible, porque Te es debida toda gloria, honor y adoración, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.Coro:
Amén.Sacerdote:
Roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad.Sacerdote:
Señor Dios Todopoderoso, que por la gran voz de tu Profeta Isaías nos anunciaste la Encarnación de Tu hijo Unico nuestro Dios de una Virgen, de la cual tuvo a bien en los últimos tiempos, por tu benevolencia y la fuerza del Espíritu Santo, nacer como niño, por la salvación de la humanidad, y ser presentado en el templo al cumplirse los días de la purificación, según lo dispuesto por tu santa ley, pues él es el verdadero legislador. Y quiso ser llevado en los brazos del Justo Simeón. Nosotros reconocemos la figura de este misterio en las brazas de carbón, de las cuales se habla en el citado Profeta y es ese misterio el que nosotros, los fieles, realizamos por la gracia. Señor que bendices a los niños, bendice a este recién nacido y a sus padres y tutores: (si ya está bautizado lo que sigue se omite: hazlo digno en el tiempo oportuno de volver a nacer por medio del agua y el Espíritu y agrégalo a tu santo rebaño de ovejas racionales, llamadas por el nombre de Tu Cristo).Pues Tu eres quien habita en lo más alto de los cielos y contemplas lo humilde y Te glorificamos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos
Toma al niño y hace un signo de Cruz con él ante la puerta de la Iglesia diciendo:
El siervo de Dios N. entra a la Iglesia en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Después lo lleva al interior de la Iglesia, diciendo:
Entrará en tu casa y Te adorará en tu santo templo.
Y continúa:
El siervo de Dios entra a la Iglesia, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
En medio del templo dice:
En medio de la Iglesia, Te alabaré.
Al llegar ante las Puertas Santas del Iconostasio, dice:
El siervo de Dios, entra en la Iglesia, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Luego, si es varón, entra con el niño al santuario y traza en derredor del altar el signo de la Cruz con él. Si es mujer, concluye entregándolo al padrino o madrina, diciendo:
Ahora, Señor, puedes despedir a tu siervo en paz, pues nuestros ojos han visto la salvación que preparaste para todas las gentes y que es luz de las naciones y gloria de tu pueblo.
Y concluye con la Apólisis.
y Confirmación
El Sacerdote, revestido de epitrajilion, sopla tres veces sobre el que va a ser bautizado, hace el signo de la Cruz tres veces sobre él y dice, imponiéndole las manos:
Sacerdote:
Roguemos al SeñorCoro:
Señor, ten piedadSacerdote:
En Tu nombre, Señor, Dios de Verdad, y en nombre de Tu Hijo Único y de Tu Espíritu Santo, impongo mis manos sobre tu siervo N. que ha sido hecho digno de recurrir a tu nombre y de refugiarse bajo la sombra de tus alas. Aleja de él el antiguo error y llénalo de fe en Ti, de esperanza y de caridad, para que sepa que Tu eres el Unico Dios Verdadero con Tu Hijo Unico y Tu Espíritu Santo. Haz que siga el camino de tus mandamientos y haga todo lo que te agrada, porque quien los cumple tiene la vida. Inscríbelo en el libro de la vida, agrégalo al rebaño de tu herencia; que sea glorificado en él tu nombre santo y el de tu amadísimo Hijo Nuestro Señor Jesucristo y el de tu Espíritu, que da la vida. Que tus ojos lo miren siempre con piedad y que tus oídos escuchen la voz de su plegaria. Haz lo alegrarse de las obras de sus manos y de toda su descendencia, para que Te alabe, adorando y glorificando Tu Santísimo y Altísimo nombre, durante todos los días de su vida.Pues a Ti Te alaban todas las legiones de los cielos y Te glorifican, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Luego reza los tres siguientes exorcismos, precedidos por la introducción de costumbre:
Primer Exorcismo
Sacerdote:
Roguemos al SeñorCoro:
Señor, ten piedadEl Señor te ordena, oh Demonio, el Señor que vino al mundo y habitó en medio de los hombres para destruir tu tiranía y librarlos de ella; Él, que, cuando estaba en la Cruz, triunfó de las fuerzas enemigas, dejando el sol de dar su luz temblando la tierra y resucitando los cuerpos de los santos. Él, que, con su muerte, venció la muerte y aniquiló al que tenía el poder de la muerte, es decir, a ti, oh demonio. Te conjuro por Aquél que caminó por las olas del mar como por tierra firme, que ordena el desenlace de los vientos, cuya mirada derrumba los abismos y cuya ira hace temblar las montañas. Es Él quien en este momento te ordena, por nuestro intermedio, que salgas, temas, te alejes de esta creatura y que nunca más te atrevas a ocultarte en ella ni ir a su encuentro, ni influenciaría, sea en horas de la noche o del día, por la mañana o al mediodía. Vuélvete al infierno hasta el día del gran Juicio. Teme a Dios, que está sentado sobre los Querubines, que mira los abismos y ante Quien estremecen los Angeles, los Arcángeles, los Apóstoles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Legiones, las Potestades, los Querubines de muchos ojos y los Serafines de seis alas; ante Quien tiemblan el cielo, la tierra, el mar y todo lo que en ellos existe. Sal y apártate del soldado recién elegido y signado con el sello de Cristo nuestro Dios. Es por El mismo que yo te conjuro, por el que va sobre las alas de los vientos y hace de las llamas de fuego sus mensajeros, a ti y todo tu poder y todos tus ángeles, pues es glorificado el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Segundo Exorcismo
Sacerdote:
Roguemos al SeñorCoro:
Señor, ten piedadEl Dios Santo, temible y glorioso, que es inescrutable en todas sus obras e incomprensible en todo su poder, que te ha destinado, oh demonio, a la angustia del suplicio eterno, te ordena, por medio de nosotros sus indignos ministros, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, nuestro verdadero Dios, que te alejes, tú y todo el poder que te acompaña. Te conjuro, espíritu maligno, impuro, perverso y extraño con la autoridad de Jesucristo, que tiene todo poder en el cielo y en la tierra y que dijo al demonio sordo mudo: "Sal de este hombre y no habites más en él." Aléjate y reconoce que tu poder es nulo, ya que no puede dominar ni a las jaurías. Recuerda a Aquel que te ordenó, conforme a tu pedido, entrar en la manada de cerdos. Teme a Dios, por cuyo mandato la tierra ha sido estabilizada en medio de las aguas; Quien creó los cielos, levantó las montañas y extendió las planicies; Quien ha puesto la arena como limite de los mares y ha trazado rutas seguras sobre las profundas aguas; Quien toca a los montes y los hace humear y se reviste de luz como de un manto, y ha extendido los cielos como una tienda de campaña y ha cubierto de agua su parte superior Quien ha fundado la tierra sobre sus bases y no se desnivelará jamás; Quien llama las aguas de los mares y las vierte sobre la tierra. Sal y aléjate del que se prepara en este momento para la santa iluminación. Te conjuro por la Pasión salvadora de Nuestro Señor Jesucristo, por su Cuerpo Purísimo y por su Sangre Preciosa, por su temible segunda venida (parusía), porque vendrá sin duda a juzgar a toda la tierra y te castigará a ti y a las fuerzas que te apoyan con el fuego del infierno, precipitándote a las tinieblas exteriores, donde los gusanos carcomen sin cesar y donde el fuego nunca se extingue, porque el poder es de Cristo, nuestro Dios, y del Padre y el Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Tercer Exorcismo
Sacerdote:
Roguemos al SeñorCoro:
Señor, ten piedadSeñor del Universo, Dios del pueblo fiel, que curas toda enfermedad y dolor, mira a tu siervo N., pruébalo, examínalo y aleja de él toda acción diabólica. Purifica la obra de tus manos, empleando tu eficaz operación, y abate a Satanás bajo sus pies y otórgale la victoria sobre los espíritus impuros, a fin de que amparado por tu misericordia sea digno de tus Misterios celestiales e inmortales y Te glorifique, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Cuarto Exorcismo
Sacerdote:
Roguemos al SeñorCoro:
Señor, ten piedadSoberano Señor, que has creado al hombre a tu imagen y semejanza, que le has dado el poder de llegar a la vida eterna y que no lo abandonaste, después que cayó en pecado, sino que procuraste la salvación del mundo por la Encarnación de Tu Cristo; Tú Señor, después que hayas librado de la esclavitud a tu creatura, recíbelo en tu Reino celestial. Abre los ojos de su inteligencia para que la luz de tu Evangelio pueda brillar en él. Haz que durante la vida lo acompañe un Angel de luz, que lo libre de todos los engaños del enemigo, del encuentro con el mal, del demonio del mediodía y de las ilusiones perversas.
El Sacerdote sopla tres veces y hace el signo de la Cruz sobre la boca, el pecho y la frente del que va a ser bautizado, diciendo:
Aparta de él todo espíritu malo e impuro, escondido y oculto en su corazón. El espíritu del error, de la maldad, de la idolatría y de la concupiscencia, el espíritu de la mentira y de toda impureza inspirada por la acción diabólica. Haz de él una oveja racional del santo rebaño de Tu Cristo, un miembro honorable de Tu Iglesia, un vaso de santidad, un hijo de la luz y heredero de tu Reino, para que, después de vivir según tus mandamientos, y de haber conservado intacta tu señal y su vestidura sin mancha, reciba la felicidad de tus santos en Tu Reino.
Por la gracia, la misericordia y el amor a la Humanidad de Tu Hijo Unico, con Quien eres bendito Tu y Tu Santísimo Espíritu, que da vida, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Con el que va a ser bautizado vuelto hacia el Oriente, y con los brazos en alto, el Sacerdote pregunta:
Sacerdote:
¿Renuncias a Satanás, a todas sus obras, a todos sus ángeles, a todo su culto y a todas sus pompas?Padrinos
: Si, renuncio.Sacerdote:
¿Has renunciado a Satanás?Padrinos
: Sí, he renunciado.Sacerdote:
Sopla y saliva contra él.Ahora con el que va a ser bautizado vuelto hacia el Occidente y con los brazos bajos, dicen:
Sacerdote:
¿Te unes a Cristo?Padrinos
: Sí, me uno.Sacerdote:
¿Te has unido a Cristo?Padrinos
: Sí, me he unido.Sacerdote:
¿Crees en Él?Padrinos
: Creo en Él como en Rey y Dios.Inmediatamente todos los presentes rezan el CREDO:
Creo en el Único Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra y de todo lo visible e invisible. Y en un solo Señor Jesucristo, Hijo Unigénito de Dios, que nació del Padre antes de todos los siglos; Luz de Luz; Dios verdadero de Dios verdadero; nacido, no creado; consubstancial con el Padre, por quien todo fue hecho; Quien por nosotros los hombres y para nuestra salvación, descendió de los cielos, se encarnó del Espíritu Santo y María Virgen, se hizo Hombre; fue crucificado por nosotros en tiempos de Poncio Pilatos; padeció, fue sepultado y al tercer día resucitó conforme con las Escrituras. Y subió a los cielos, está sentado a la diestra del Padre; y vendrá otra vez con gloria, a juzgar a los vivos y a los muertos, y Su reino no tendrá fin.
Y en el Espíritu Santo, Señor vivificador, Quien procede del Padre, que con el Padre y el Hijo es juntamente adorado y glorificado, que habló por los profetas. Y en Una Iglesia que es Santa, Católica y Apostólica. Confieso un solo bautismo para la remisión de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del siglo venidero. Amén.
Una vez terminado el Sacerdote pregunta de nuevo:
Sacerdote:
¿Te has unido a Cristo?Padrinos
: Sí, me he unido.Sacerdote:
Adórale.Padrinos
: Adoro al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Trinidad consubstancial e indivisible.Sacerdote:
Bendito sea Dios que quiere que todos los hombres se salven y lleguen a conocer la verdad, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.Roguemos al Señor.
Coro:
Señor, ten piedad.Soberano Señor, nuestro Dios, llama a u siervo N. a Tu Santa Iluminación y hazlo digno de esta gran gracia del Santo Bautismo; desvístelo del hombre viejo y renuévalo para la vida eterna, llénalo de la fuerza de tu Espíritu Santo, para que se una con Tu Cristo y no sea más hijo de la carne, sino hijo de tu Reino, por la bondad de Tu Hijo Único, con Quien eres bendito junto con tu Santísimo Espíritu Bueno, que da vida, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
El Sacerdote, revestido de epitrajilion blanco, mangas y felonio, estando las velas encendidas, toma el incensario e inciensa en derredor de la pila bautismal e inclinándose dice:
Bendito sea el Reino del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
En paz, roguemos al Señor.
Coro:
Señor, ten piedad.Por la paz que viene de lo alto y por la salvación de nuestras almas, roguemos al Señor.
Por la paz del mundo entero, por el bienestar de las santas iglesias de Dios y por la unión de todos, roguemos al Señor.
Por este santo templo y por los que con fe, devoción y temor de Dios concurren a él, roguemos al Señor.
Por nuestro Padre y Arzobispo N., por la venerable orden de los presbíteros, por los Diáconos en Cristo, por todo el Clero y el pueblo, roguemos al Señor.
Para que esta agua sea santificada, con el poder, la acción y la venida del Espíritu Santo, roguemos al Señor.
Para que descienda sobre ella la gracia de la Redención y la bendición del Jordán, roguemos al Señor.
Para que venga sobre esta agua la acción purificadora de la Santísima Trinidad suprasubstancial, roguemos al Señor.
Para que, con la infusión del Espíritu Santo, seamos iluminados con la luz de la inteligencia y de la piedad, roguemos al Señor.
Para que esta agua sea defensa contra los ataques de los enemigos visibles e invisibles, roguemos al Señor.
Por el que va a ser bautizado y para que sea digno del Reino incorruptible, roguemos al Señor.
Por el que se acerca a la santa iluminación y por su salvación, roguemos al Señor.
Para que sea proclamado hijo de la luz y heredero de los bienes eternos, roguemos al Señor.
Para que se una a Cristo nuestro Dios y sea partícipe de su muerte y de Su Resurrección, roguemos al Señor.
Para que conserve puras y limpias las vestiduras del bautismo y las arras del Espíritu hasta el día temible de la venida de Cristo nuestro Dios, roguemos al Señor.
Para que el Señor Dios escuche nuestra voz de pecadores, roguemos al Señor.
Para que él y nosotros seamos libres de toda aflicción, ira, peligro y necesidad, roguemos al señor.
Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos, oh Dios, en tu gracia.
Conmemorando a la Toda Santa, Purísima y Bendita, nuestra gloriosa Señora la Madre de Dios y siempre Virgen María y a todos los Santos, encomendémonos a nosotros mismos y los unos a los otros y toda nuestra vida a Cristo Dios.
Coro:
A Ti, Señor.Mientras el Diácono canta la precedente letanía, el Sacerdote ora en voz baja:
Oh Dios clemente y misericordioso, que escrutas los corazones y las entrañas y que conoces los secretos de los hombres, porque nada puede ocultarse ante tu presencia sino que todo es a tus ojos patente y claro. Tu que conoces mi interior, no me desprecies ni apartes tu rostro de mí y no mires a mis pecados. Tu que olvidas los pecados de los hombres, cuando se arrepienten, lava mi cuerpo y purifica mi alma. Santifícame con tu poder perfecto e invisible y con tu diestra espiritual, a fin de que no sea yo mismo condenado como esclavo del pecado, después de haber predicado a otros la libertad. Oh Señor bondadoso y amante de la humanidad, no sea yo humillado y confundido. Envíame fuerza desde las alturas para administrar este gran Misterio celestial. Reproduce la imagen de Cristo en el que va a volver a nacer por medio de mi indignidad, edifícale sobre los cimientos de los apóstoles y de los Profetas y no lo destruyas jamás; plántalo como una planta de verdad en tu santa Iglesia Católica y no la arranques, a fin de que, creciendo en piedad, sea glorificado en él Tu Santísimo Nombre, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amen.
El Sacerdote canta la siguiente oración:
Grande eres, Señor, y tus obras son maravillosas y no hay palabras que puedan expresar tus maravillas (3 veces).
Con tu voluntad has sacado todas las cosas de la nada a la existencia, con tu poder sostienes la creación y con tu providencia riges el mundo. (Compusiste la naturaleza de cuatro elementos y coronaste el año con cuatro estaciones). Ante Ti tiemblan todas las legiones de los ángeles; a Ti Te canta el sol, te glorifica la luna, te escoltan las estrellas y te obedece la luz. A Tu paso se derrumban los abismos; A Ti te sirven las fuentes; Tú has extendido los cielos como una tienda de campaña y has estabilizado la tierra en medio de las aguas; has rodeado las aguas de arena y distribuyes el aire para que respiremos. Las legiones angélicas te sirven y los coros de los arcángeles te adoran. Los Querubines (todos cubiertos de ojos) y los Serafines (de sus alas) están ante Ti y vuelan en derredor de tu Trono, velándose el rostro por temor de Tu gloria inaccesible. Viniste a la tierra, tomaste forma de siervo y te hiciste semejante a los hombres, siendo el Dios indescriptible inefable, eterno e incomprensible. Por las entrañas de tu misericordia, Señor, no pudiste sufrir ver al género humano atormentado por el demonio, sino que has venido y nos has salvado. Confesamos esta gracia, proclamamos esta misericordia y publicamos este beneficio. Tu purificaste los gérmenes de nuestra naturaleza y santificaste las entrañas virginales con tu nacimiento. Toda la creación te entonó un himno cuando apareciste entre nosotros, porque Tú, oh Dios nuestro, estuviste en la tierra y viviste en medio de los hombres; santificaste las aguas del Jordán, enviando de lo alto del cielo tu Espíritu Santo, y quebrantaste la cabeza de los demonios que allí habitaban.
Tú, por tanto, oh Rey amante de la humanidad, ven ahora y santifica esta agua por la infusión de Tu Espíritu Santo. (3 veces).
Dale la gracia de la Redención, la bendición del Jordán, hazla fuente de incorrupción don de santificación, perdón de los pecados, alivio de las enfermedades y confusión de los demonios. Que, tina vez llena de la fuerza de los ángeles, sea inaccesible a las potencias enemigas y que todos los que asechan a tu creatura, Señor, sean confundidos y huyan, pues he invocado tu nombre admirable, glorioso y temido por tus enemigos.
Ahora hace tres veces el signo de la Cruz dentro del agua con la mano derecha y sopla tres veces sobre ella, diciendo:
Sean quebrantadas por la señal de Tu Cruz todas las fuerzas enemigas (3 veces).
Apártense todos los espíritus (aéreos) e invisibles, que el demonio se aleje de esta agua y que el espíritu maligno -te rogamos Señor- no se pose sobre aquel que va a ser bautizado, causando el ofuscamiento del entendimiento y la rebelión contra la razón. Tú, Señor del Universo, haz que esta agua sea un agua de reposo, de redención, de santificación, de purificación de las manchas de la carne y del espíritu, una liberación y perdón de los pecados, iluminación de las almas y renovación de la vida. Tú eres, Señor, quien ha dicho: "Lavaos y seréis puros, borrad las iniquidades de vuestras almas." Tú nos has concedido volver a nacer por medio del agua y del espíritu. Señor, manifiéstate en esta agua y concede al que va ser bautizado que se transforme, de tal modo que se despoje del hombre viejo, corrompido por los desgastes de la concupiscencia, y se revista del hombre nuevo, renovado según la imagen de Aquél que lo ha creado, a fin de que, habiéndose convertido por el bautismo en participe de Tu muerte, participe también de tu Resurrección y, conservando el don de Tu Espíritu Santo y haciéndolo fructificar el depósito de Tu gracia, reciba el premio de la vocación celestial y sea inscripto entre los primogénitos en el cielo.
Pues es a Ti, Señor y Dios nuestro Jesucristo, a quien es debida toda gloria, poder, honor y adoración y a Tu Padre Eterno y a Tu Espíritu Santo y Bueno, que da vida, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Bendición del Aceite.
Sacerdote:
La paz sea con todos.Coro:
Y con tu espíritu.Sacerdote:
Inclinad vuestras cabezas ante el Señor.Coro:
A Ti, Señor.El Sacerdote sopla ahora tres veces en el recipiente de aceite, sostenido por un ayudante, y hace tres veces el signo de la cruz, diciendo:
Sacerdote:
Roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad.Soberano Señor, Dios de nuestros padres, que enviaste a los que se encontraban en el arca de Noé una paloma, llevando en el pico un ramo de olivo, como símbolo de la reconciliación y de la salvación después del diluvio, y que de esta manera figuraste el misterio de la gracia. Tu nos suministras el fruto de los olivos para cumplir tus Misterios y por medio del olivo llenaste del Espíritu Santo a los que estaban bajo la ley y perfeccionas a los que están bajo la gracia. Tú mismo, Señor, bendice ahora este aceite con el poder, la acción y la venida del Espíritu Santo y que se convierta en ungüento de incorrupción, renovación del alma y del cuerpo, inmunidad contra todo ataque diabólico y alivio de todos los males en aquellos que sean ungidos de él con fe o que lo reciban para Tu gloria y la de Tu Hijo Único, y la de Tu Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro:
Amén.Sacerdote:
Atendamos.Y canta tres veces: Aleluya con los asistentes, vertiendo el aceite en el agua tres veces. Luego prosigue.
Bendito sea Dios que santifica e ilumina a todo hombre que viene al mundo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro:
Amén.El Sacerdote toma el aceite y signa con él en la frente al que va a ser bautizado, al tiempo que dice:
El siervo de Dios N. es ungido con el aceite de la alegría, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Luego lo unge en el pecho y la espalda, diciendo:
Para curación del alma y del cuerpo.
En los oídos:
Para que con sus oídos escuche la fe.En las manos:
Tus manos lo han creado y lo han formado.En los pies:
Para que camine siempre por el camino de tus mandamientos.El Sacerdote torna al que va a ser bautizado y lo sumerge todo entero en el agua, diciendo:
Es bautizado el siervo de dios N., en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Coro:
Amén.A cada nombre de las personas de la Santa Trinidad lo sumerge y lo hace emerger del agua. Luego lo seca y se lava las manos, diciendo:
Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades han sido borradas y cuyos pecados han sido perdonados.
Y viste al bautizado, diciendo:
El siervo de Dios N. se reviste con la vestidura de la justicia, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
A continuación se canta el siguiente tropario, según el Tono 8º:
Concédeme una vestidura de luz, Tu que te revistes de luz como de un manto, oh misericordioso Cristo nuestro Dios (3 veces).
(Confirmación).
Inmediatamente después de terminado el precedente Rito del Bautismo, el Sacerdote toma el recipiente con el Santo Míron (Crisma) y reza sobre el bautizado la siguiente oración:
Sacerdote:
Roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad.Sacerdote:
Bendito seas, Señor Todopoderoso, Fuente de bien, Sol de Justicia, que hiciste resplandecer sobre los que estaban en las tinieblas la luz de la salvación con la manifestación de Tu Hijo como Dios nuestro; Tu nos has dado, a pesar de nuestra indignidad, una feliz purificación en el agua santa y la santificación divina con la unción que da la Vida; Tu también ahora te has dignado hacer que tu siervo renazca, al ser iluminado con el agua y el Espíritu, y le has concedido el perdón de los pecados, voluntarios e involuntarios; Tú mismo, Señor, Rey misericordioso del universo, márcalo con el sello de tu Santo, Omnipotente y Adorado Espíritu y dale la comunión del Santo Cuerpo y de la Preciosa Sangre de Tu Cristo. Consérvalo en tu santidad, afírmalo en la Fe Ortodoxa, líbralo del mal y de todas sus asechanzas, conservando su alma en la pureza y la justicia, por medio de tu saludable temor, para que, siéndote agradable en toda palabra y acción, sea hijo y heredero de Tu Reino celestial. Porque Tú eres nuestro Dios, Dios de misericordia y salvación, y te glorificamos, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.Coro:
Amén.Terminada la oración unge al bautizado con el Santo Míron (Crisma), haciéndole el signo de la Cruz, en la frente, los ojos, la nariz, la boca, los oídos, el pecho, las manos y los pies, diciendo a cada unción
El Signo del Don del Espíritu Santo. Amén.
Luego hacen todos los asistentes con el bautizado, precedidos por el Sacerdote, una procesión de tres vueltas alrededor de la pila bautismal, cantando
Vosotros que en Cristo os bautizasteis, de Cristo os revestisteis. Aleluya (tres veces).
Sacerdote: Atendamos.
Un lector o uno de los asistentes, dice (tono 3º):
El Señor es mí luz y mi salvación. ¿A quién temeré?
El Señor es el defensor de mi vida, ¿de quién tendré miedo?
Sacerdote:
Sabiduría.El Lector lee el título de la carta del Apóstol:
Lectura de la carta del Apóstol Pablo a los Romanos (6:3-11).
Sacerdote:
Atendamos.El Lector prosigue:
Hermanos: cuantos fuimos sumergidos por el bautismo en Cristo Jesús, fue en su muerte donde fuimos sumergidos. Pues por medio del bautismo fuimos juntamente con él sepultados en su muerte, para que, así Como Cristo fue resucitado de entre los muertos para gloria del Padre, así también nosotros caminemos en una vida nueva. Pues si hemos llegado a ser una misma vida con él por una muerte semejante a la suya, también lo seremos por una resurrección parecida. Comprendamos bien esto: que nuestro hombre viejo fue crucificado junto con Cristo, a fin de que fuera destruido el cuerpo del pecado, para que no seamos esclavos del pecado nunca más. Pues el que una vez murió, ha quedado definitivamente liberado del pecado. Por lo tanto, sí hemos muerto con Cristo, tenemos fe de que también viviremos con él, sabiendo que Cristo, resucitado de entre los muertos, ya no muere más: la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque en cuanto a que murió, para el pecado murió de una vez para siempre; pero en cuanto a que vive, vive para Dios. Así también vosotros consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.
Sacerdote:
Paz a ti, Lector.Coro:
Aleluya. (3 veces).Sacerdote: ¡Sabiduría! ¡De pie!
Escuchemos el Santo Evangelio.
La paz sea con todos.
Coro:
Y con tu espíritu.Sacerdote:
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo (28:16-20).Coro:
Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.Sacerdote:
Atendamos.Sacerdote:
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había señalado. Y cuando lo vieron, lo adoraron, aunque algunos quedaron indecisos. Y acercándose Jesús a ellos, les habló así: Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra, id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo cuanto yo os he mandado. Y mirad: yo estoy con vosotros todos los días hasta el final de los tiempos.Coro:
Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.Oración para lavar al Bautizado
Sacerdote:
Roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad.Sacerdote:
Tú que has concedido a este tu siervo por el santo bautismo la liberación de los pecados y que lo has otorgado la vida de un nuevo nacimiento, haz, Señor, que brille siempre en su corazón la luz de tu rostro y conserva la armadura de la fe inexpugnable para los enemigos. Protege la vestidura de incorrupción, de la cual se ha revestido, pura y sin mancha y conserva en él, por tu gracia, el sello espiritual con que ha sido marcado, siéndonos propicio a él y a nosotros por tu inmensa misericordia, pues ha sido bendecido tu nombre honorable y magnífico, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.Coro:
Amén.Sacerdote:
Roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad.Sacerdote:
Señor nuestro Dios, que por las aguas bautismales concedes la luz celestial a los bautizados, que has hecho volver a nacer a tu siervo, recién iluminado por el agua y el Espíritu, y que le concediste el perdón de sus pecados voluntarios e involuntarios, impón sobre él tu mano soberana, conservándolo por el poder de tu gracia, guardando inviolables tus arras y haciéndolo digno de la vida eterna y de tu agrado. Porque Tu eres nuestra santificación y Te glorificamos, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.Coro:
Amén.Sacerdote:
La paz sea con todos.Coro:
Y con tu espíritu.Sacerdote:
Inclinad vuestras cabezas ante el Señor.Coro:
A Ti, Señor.Sacerdote:
Éste que se ha revestido de Ti, oh Cristo, nuestro Señor y Dios, inclina con nosotros su cabeza delante de Ti: protégelo para que sea siempre un luchador invencible contra los que en vano tratan de enemistarlo, lo mismo que a nosotros; haz que en definitiva seamos vencedores todos, para que merezcamos una corona inmarcesible. Pues en Ti está tener misericordia de nosotros y salvarnos, y a Ti sea la gloria y a Tu Padre Eterno, y a Tu Espíritu Santo y Bueno, que da vida, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.Ahora el Sacerdote quita el cinturón o la faja del niño y su camiseta y, reuniendo sus extremos, los empapa en agua pura y asperja al niño, diciendo:
Has sido justificado, iluminado, santificado y lavado en el nombre de Nuestro Ser ñor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.
Y tomando una esponja nueva le lava el rostro, la cabeza y el resto del cuerpo, diciendo:
Has sido bautizado, iluminado, confirmado, santificado y lavado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Oración para la Tonsura
Sacerdote:
Roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad.Sacerdote:
Soberano Señor nuestro Dios, que has honrado al hombre con tu imagen, lo has provisto de un alma racional y de un cuerpo lleno de nobleza, para que e cuerpo sirva al alma racional: has colocado la cabeza en la cima del cuerpo y haz dispuesto en ella la mayor parte de los sentidos, sin que haya interferencia de unos para con los otros; (has cubierto la cabeza de cabellos a fin de que no sea molestada por los cambios de clima) y has dispuesto todos los miembros en la mejor forma, de suerte que con todos ellos el hombre te dé gracias a Ti, gran Artífice; Tú, Señor, que nos has enseñado por tu vaso de elección, el Apóstol Pablo, a hacer todo para gloria tuya, bendice a tu servidor N. que ha venido a ofrecerte como primicias el corte de los cabellos de su cabeza y bendice también a sus padrinos y concédeles que se instruyan sin cesar en Tu ley y hagan lo que Te agrada. Porque eres un Dios bueno y amante de la humanidad y Te glorificamos, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.Sacerdote:
La paz sea con todos.Coro:
Y con tu espíritu.Sacerdote:
Inclinad vuestras cabezas ante el Señor.Coro:
A Ti, Señor.El Sacerdote, inclinado, dice la siguiente oración:
Sacerdote:
Señor nuestro Dios, que por el contenido de esta fuente bautismal has santificado en tu bondad a los que creen en Ti, que tu bendición se extienda sobre la cabeza de este niño; como bendijiste al Rey David por medio del Profeta Samuel, bendice también la cabeza de tu servidor N., por mi mano pecadora, y visítalo con Tu Espíritu Santo, a fin de que, avanzando en edad y alcanzando alta vejez, te tribute gloria y vea los bienes de Jerusalén todos los días de su vida.Porque Te es debida toda gloria, honor y adoración, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro:
Amén.El Sacerdote corta los cabellos del niño en forma de Cruz diciendo:
Es tonsurado el siervo de Dios N., en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Sacerdote:
Gloria ti, Cristo Dios, esperanza nuestra, gloria a Ti.Coro:
Señor, ten piedad. (tres veces).Bendícenos, Padre.
Sacerdote:
concluye diciendo la Apólisis.Nota
: Si el niño está en peligro de muerte y no ha sido posible conseguir que venga un sacerdote, cualquier laico ortodoxo, sea hombre o mujer, puede bautizar, siempre y cuando lo inmerja tres veces en el agua, diciendo: "Es bautizado el siervo de Dios N., en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén." Si el niño muere, se considera bautizado. Si no, debe llevársele a la iglesia tan pronto sea posible, y el Sacerdote completará el Rito, administrándole el Sacramento de la Unción Crismal (Confirmación).Si el niño está en tal situación que no puede ser movido o levantado para ser sumergido en el agua tres veces, se permite (solamente en este caso) bautizarlo vertiendo agua sobre su cabeza o rociándolo tres veces, diciendo: Es bautizado el siervo de Dios
N. en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.de la Penitencia
Introducción
"La plenitud y el perdón de los pecados deben ser predicados en todos los pueblos, empezando por Jerusalén. Vosotros seréis los testigos"
(Lc. 24:46-47). Y más que testigos, porque el Señor confiere a los Apóstoles el poder del perdón: "Recibid el Espíritu Santo, aquellos a quienes perdonareis los pecados les serán perdonados y a quienes los retuviereis les serán retenidos" (Jn. 20:22-23).El texto clásico de San Cipriano, Obispo de Cartago, expresa bien la práctica de la Iglesia: "Que cada uno confiese sus pecados mientras está aún en este mundo, mientras su confesión puede ser aceptada y mientras el perdón y la satisfacción concedidas por los Obispos son agradables al Señor."
Es, pues, el Obispo escucha las confesiones de los pecadores y otorga el perdón. Con la multiplicación de las comunidades cristianas y el crecimiento de la Iglesia el Obispo delega a los Sacerdotes este poder.
"La Confesión es el reconocimiento de la culpabilidad, seguido de la absolución... El confesor es un terapeuta de Dios, un médico enviado a curar las almas." Por lo tanto no debemos ocultarlo nada.
Los padres llaman a este Sacramento "Metanía" del griego: "metá": cambio, conversión, y "nus": mente, corazón, profundidad del hombre. Metanía quiere decir entonces la vuelta del corazón, el cambio de mente. Ese término se ajusta mejor al concepto fundamental de terapéutica espiritual que el término latino "Penitencia."
"La experiencia milenaria de la Iglesia, dice P. Evdokimov, muestra el valor salvador de la confesión. La falta echa raíces en el alma y envenena al mundo exterior. Esto exige una intervención quirúrgica que corte las raíces y exteriorice la falta, lo cual requiere un testigo que escuche, para romper la soledad y colocarnos de nuevo en comunión con el Cuerpo de la Iglesia" (L´Orthodoxie, pág. 290).
¿Cuándo hay que hacer la primera confesión? Teodoro Balsamón, Patriarca de Antioquía, gran canonista ortodoxo, indica la edad de 7 años, y esta práctica es la recomendable.
¿Dónde hay que hacer la confesión? En la iglesia, frente a la imagen de Cristo, ante las puertas del Iconostasio, teniendo ante nosotros el Santo Evangelio. Sólo a los enfermos les está permitido confesarse en la casa, en el hospital o en cualquier otro lugar.
El Sacerdote, revestido de epitrajilion, ante la imagen de Nuestro Señor, dice:
Sacerdote:
Bendito sea Dios, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.Él o los penitentes dicen:
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros (tres veces). Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros, Señor, sé propicio con nuestros pecados. Maestro, perdona nuestras culpas. Santo, visita y sana nuestras dolencias, por Tu Nombre.
Señor, ten piedad. (tres veces).
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del maligno.
Sacerdote:
Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.Coro:
Amén.A continuación un lector o uno de los asistentes dice:
Venid, adoremos y postrémonos delante de Cristo.
Venid, adoremos y postrémonos delante de Cristo, nuestro Rey y nuestro Dios.
Venid, adoremos y postrémonos ante el mismo Cristo, nuestro Rey y nuestro Dios.
Salmo 50
Piedad de mí, Señor, en tu bondad y en tu ternura borra mi pecado. Lávame de toda mi maldad, de mi pecado límpiame, Señor. Reconozco lo grande de mi culpa y mi pecado está siempre ante mí, Contra Ti solo pequé y lo malo a tus ojos hice, es así muy justa tu sentencia y recto tu juicio.
Tu sabes que culpable yo he nacido y pecador mi madre me engendró. Tú amas la verdad del corazón y en tu interior me enseñas tu saber. Rocíame con hisopo y seré limpio, lávame y seré más blanco que la nieve. Hazme sentir el gozo y la alegría y exulten mis huesos quebrantados. Aparta tu rostro de mis culpas y borra de mí toda maldad. Oh Dios, crea en mí un corazón puro y renueva la firmeza de mi espíritu. No me quieras echar de tu presencia ni retires de mí tu Santo Espíritu. Devuélveme tu gozo salvador y hazme fuerte con un alma generosa. Mostraré a los pecadores tus caminos y hacia Ti volverán los extraviados. Dios, mí salvador, líbrame del crimen y celebrará mi lengua tu justicia. Señor, abre mis labios y mi boca anunciará tus alabanzas. Porque no es sacrificio lo que quieres y si ofrezco un holocausto no lo aceptas. Mi sacrificio es un espíritu arrepentido, pues no desprecias el corazón humilde.
Haz el bien a Sión por tu bondad y refuerza las murallas de Jerusalén. Aceptarás entonces sacrificios y víctimas en tu altar se ofrecerán.
¡Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros! Faltos de toda defensa, los pecadores te ofrecemos esta súplica o Ti, Dueño nuestro: ¡Ten piedad de nosotros!
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Ten piedad de nosotros, Señor, pues hemos puesto en Ti nuestra confianza. No descargues tu ira sobre nosotros ni te acuerdes de nuestras culpas. Míranos de nuevo con ternura y sálvanos de nuestros enemigos, porque Tú eres nuestro Dios y nosotros tu pueblo, todos somos obra de tus manos y sobre nosotros se ha invocado tu nombre.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos Amen.
¡Ábrenos la puerta de la misericordia, oh bendita Madre de Dios! No permitas que nos descarriemos los que confiamos en Ti. Que por Ti seamos libres de las tentaciones, porque Tú eres la salvación del pueblo cristiano.
Ahora él (o los) penitente(s) se arrodilla(n) e inclina(n) la cabeza y dice tres veces:
Hemos pecado, Señor; ¡perdónanos!
Sacerdote:
Roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad.Sacerdote:
Dios nuestro Salvador, que, por medio del Profeta Natán, perdonaste a David sus pecados, que recibiste la súplica que te hizo Manasés para el perdón de los pecados, recibe a tus siervos que se arrepienten de los pecados que han cometido. Por tu amor a la humanidad, acepta su arrepentimiento, y perdónales todas sus culpas, pues Tú perdonas los pecados y las faltas. Señor, Tú has dicho que no quieres la muerte del pecador, sino que deseas que se convierta y viva y nos has mandado perdonar los pecados hasta setenta veces siete, pues tu misericordia es tan inmensa como tu majestad. Y si tuvieses en cuenta los pecados, Señor, ¿quien podrá resistir?Tú eres el Dios de los arrepentidos y Te glorificamos, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro:
Amén.Padre, Señor del cielo y de la tierra, te confieso todo lo oculto y manifiesto de mi corazón, todo lo que he hecho hasta este momento. Te pido perdón por todo, oh justo Juez; dame tu gracia para que no peque más.
Hermano(s) que has (han) venido a Dios y a mí, no te confiesas (se confiesan) conmigo, sino con Dios, a Quien represento.
En este momento se escuchan las confesiones individualmente, después de haber hecho un minucioso examen de conciencia. Terminadas las confesiones, el Sacerdote dice:
Sacerdote:
Hijo(s) mío(s) no te has (se han) confesado con mi humildad; yo, pobre pecador, no puedo perdonar los pecados en la tierra, sino solo Dios, que, con su voz imperecedera habló, después de su Resurrección, a los Apóstoles, diciendo: A los que perdonareis los pecados, les serán perdonados; y a los que los retuviereis, les serán retenidos; a causa de estas palabras yo puedo deciros: Todo lo que habéis confesado ante mí, todo lo que habéis omitido por ignorancia o por olvido, que Dios os lo perdone en esta vida y en la otra.Y da la absolución con una de las siguientes fórmulas:
Sacerdote:
Que nuestro Señor Jesucristo, que dio a sus santos discípulos y apóstoles el poder de perdonar los pecados de los hombres, te perdone todos tus pecados y todas tus faltas, y yo su indigno ministro, que he recibido de los mismos apóstoles la autoridad de hacer lo mismo, te desligo de toda excomunión, si está dentro de mis facultades y tu tienes necesidad de ello. Luego te absuelvo de todos los pecados que has confesado, delante de mi indignidad, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.Otra fórmula, que es usada entre los griegos:
Sacerdote:
Que Dios, quien perdonó a David, por medio de Natán el Profeta, a Pedro que lloró amargamente por haberlo negado, a la pecadora al derramar lágrimas sobre sus pies, al publicano y al hijo pródigo, que El te perdone, por medio de mí pecador, en esta vida y en la otra y te haga comparecer sin culpa ante su temible tribunal, pues es bendito por los siglos de los siglos. Amén.Al pronunciar cualquiera de las fórmulas anteriores, el Sacerdote impone el epitrajilion sobre la cabeza del penitente y traza sobre él la señal de la Cruz. En caso de urgencia, solo será pronunciada cualquiera de estas formulas y esa bastará para la absolución.
Se termina el Oficio, diciendo:
Verdaderamente es justo el celebrarte, oh Madre de Dios, para siempre bienaventurada y exenta de pecado, la Madre de nuestro Dios. Tú eres más venerable que los Querubines, más gloriosa que los Serafines. Te celebramos a Ti, que diste al mundo al Verbo Dios, sin dejar de ser Virgen, y que eres la verdadera Madre de Dios.
Y se concluye con la Apólisis pág. 209.
Los Sacramentos de la Eucaristía y de la Penitencia no pueden ser administrados más que en la Iglesia. La Eucaristía no puede ser recibida sino durante la celebración de la Santa Liturgia. Los enfermos pueden recibir estos Sacramentos en su casa o en cualquier otro lugar. Para ello la Iglesia ha instituido el siguiente:
de los Enfermos
El Sacerdote lleva a la casa del enfermo una partícula del Santo Pan, impregnado con la Preciosa Sangre, reservado en el Sagrario especialmente para este fin, se reviste del epitrajilion y rason. Al llegar a la casa coloca la Santa Eucaristía sobre una mesa cubierta con un mantel limpio, donde habrá una Cruz y una vela encendida. Inmediatamente comienza el oficio, diciendo:
Sacerdote:
Bendito sea Dios, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.Coro:
Amén. Santo Dios... etc. Santísima Trinidad... Padre Nuestro... Porque tuyo es el reino ... de los siglos. Amén. Y sigue: Señor, ten piedad: doce veces. Venid adoremos... etc.y el Salmo 50.
Terminado el Salmo, se acerca al lecho del enfermo y escucha pausadamente su confesión, en cuanto sea posible y lo absuelve, imponiendo el epitrajilion sobre la cabeza y diciendo una de las fórmulas de absolución pág. 58 y 59. Luego le presenta la Cruz para que la bese el enfermo, toma la partícula del Pan Santo y la coloca en una pequeña cucharilla, donde vierte una gota de vino. Y teniendo la cucharilla en la mano derecha y el paño rojo en la izquierda, se acerca al enfermo y dice:
Sacerdote:
Creo, Señor, y confieso que Tú eres el Cristo, Hijo de Dios, creo que has venido a este mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Creo también que este es Tu Cuerpo Purísimo y esto es Tu Sangre Preciosa. Te ruego por lo tanto: ten piedad de mí y perdóname todos mis pecados. Concédeme que sin mancha alguna comulgue de Tus Misterios para el perdón de los pecados y para la vida eterna. Recíbeme hoy en tu Cena mística, oh Hijo de Dios, pues no revelaré tu misterio a tus enemigos ni te daré un beso, como Judas, sino que como el ladrón Te reconozco y digo: Acuérdate de mí, Señor, en Tu Reino.Después de estas oraciones, el Sacerdote da al enfermo la Santa Comunión, diciendo:
El siervo de Dios N. recibe el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo para el perdón de los pecados y para la vida eterna.
Después de una breve acción de gracias, el Sacerdote dice:
Ahora, Señor, puedes despedir a tus siervos en paz, según tu palabra, pues nuestros ojos han visto la salvación que preparaste para todas las gentes y que es luz de las naciones y gloria de tu pueblo. Y continúa con el Santo Dios hasta Porque tuyo es el reino...
Luego dice el tropario del Santo del día y la Apólisis pág. 209.
de la Santa Unción
Introducción
Este Sacramento comúnmente debe ser celebrado en la Iglesia para los enfermos física y espiritualmente, según un rito especial, en el cual se leen siete epístolas y siete Evangelios y se unge siete veces al enfermo. El Rito, que a continuación transcribimos, es una forma abreviada de conferir la Santa Unción a los enfermos que no pueden concurrir a la Iglesia o que están en grave peligro de muerte. Este Sacramento puede reiterarse cuantas veces lo solicite el enfermo.
Antes de iniciar el Oficio, se prepara en medio de la Iglesia o en la pieza del enfermo una meza con el Santo Evangelio, la Cruz, un plato con trigo y sobre el trigo una vela encendida, un vaso con un poco de vino y siete algodones, que servirán para las siete unciones que realizará el Sacerdote en distintas partes del cuerpo. El número siete indica aquí los siete dones del Espíritu Santo; las siete oraciones y postraciones que hizo el Profeta Eliseo para resucitar al hijo de la Sunamita (2 Reyes 4:35) las siete veces que Naamán el Sirio se lavó en las aguas del Jordán y fue curado de la lepra (2 Reyes 5:10-14). La mezcla del vino y el aceite recuerda la acción del buen samaritano, que vertió sobre el herido por los ladrones aceite y vino (Lc. 10:30-37). El trigo simboliza la fortaleza que debe tener el enfermo, la firmeza de su esperanza en la curación y su restablecimiento total por medio de la Santa Unción, de la misma manera que, con la humedad de la tierra, el grano de trigo se convierte en brillante espiga.
El Sacerdote se reviste de epitrajilion y felonio, si es posible, e inciensa la mesa en forma de cruz y toda la Iglesia o la pieza del enfermo y, mirando hacia Oriente, estando todos los presentes con velas encendidas en su mano derecha, dice:
Sacerdote:
Bendito sea Dios... Santo Dios... Santísima Trinidad... Padre Nuestro... y concluye con: Porque tuyo es el reino, el poder... de los siglos. Amén.Y canta este tropario en el tono 4º:
Oh Cristo, pronto a ayudarnos, manifiéstate desde lo alto y ven a visitar a tus siervos que sufren y líbralos de las enfermedades y de los amargos dolores. Levántalos, para que te glorifiquen y alaben sin cesar, por las oraciones de la Madre de Dios, Tú que amas a la humanidad.
Y prosigue con la siguiente Letanía:
En paz, roguemos al Señor.
Coro:
Señor, ten piedad. (lo mismo después de cada petición).Por la paz que viene de lo alto y por la salvación de nuestras almas, roguemos al Señor.
Por la paz del mundo entero, por el bienestar de las santas iglesias de Dios y por la unión de todos, roguemos al Señor.
Para que este aceite sea bendecido con la fuerza, la acción y la venida del Espíritu Santo, roguemos al Señor.
Por el siervo de Dios N. y por que el Señor lo visite, haciendo descender sobre él la gracia del Espíritu Santo, roguemos al Señor.
Para que él y nosotros seamos libres de toda desgracia, castigo, peligro y angustia, roguemos al Señor.
Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos, oh Dios, en tu gracia.
Conmemorando a la toda Santa, la Purísima y Bendita, nuestra gloriosa Señora, la Madre de Dios y siempre Virgen María y a todos los Santos, encomendémonos a nosotros mismos, y los unos a los otros y toda nuestra vida a Cristo Dios.
Coro:
A Ti, Señor.Sacerdote:
Porque Te es debida toda gloria, honor y adoración, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.Coro:
Amén.Sacerdote:
Roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad.El Sacerdote mezcla el aceite con un poco de vino y recite la siguiente oración:
Sacerdote:
Señor, que por tu misericordia y bondad, curas las enfermedades de nuestras almas y de nuestros cuerpos: santifica este aceite, a fin de que aproveche a los que sean ungidos con él, para salud y restablecimiento de todo dolor y de toda debilidad de la carne y el espíritu y para curación y alivio de toda enfermedad, y que de esta manera sea glorificado Tu santísimo nombre, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.El lector o uno de los asistentes dice el Prokímenon
Que tu misericordia, Señor, se extienda sobre nosotros de acuerdo a nuestra confianza en Ti. Alegraos, justos, en el Señor; a los rectos conviene la alabanza.
Y prosigue con la Epístola:
Lectura de la carta del Apóstol Santiago.
Lector
: Hermanos: Tomad por modelo de sufrimiento a los profetas que hablaron en nombre del Señor. Mirad cómo proclamamos bienaventurados a los que fueron constantes. Habéis oído hablar de la paciencia de Job y habéis oído el final que le dio el Señor, porque es compasivo el Señor y de mucha misericordia. Ante todo, hermanos míos, no juréis ni por el cielo ni por la tierra ni con otro juramento, que vuestro sí sea sí y vuestro no sea no, para que no caigáis en juicio. ¿Está mal alguno de entre vosotros? Que ore. ¿Está de buen ánimo? Que cante himnos. ¿Está alguno enfermo? Haga llamar a los presbíteros de la Iglesia y oren sobre él, ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor. La oración de la fe salvará al enfermo y el Señor le hará levantarse; y si hubiese cometido pecados, habrá perdón para él. Confesas, pues, los pecados unos a otros; orad unos por otros para ser curados. Mucho puede la oración eficaz del justo.Sacerdote:
La paz sea contigo, Lector.Coro:
Aleluya, aleluya, aleluya.Sacerdote:
¡Sabiduría! ¡De píe! Escuchemos el Santo Evangelio.La paz sea con todos.
Coro:
Y con tu espíritu.Sacerdote:
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas (10:35-38).Coro:
¡Gloria a Ti, Señor, gloría a Ti!Sacerdote:
Atendamos. En aquel tiempo, se acercó a Jesús un maestro de la ley que, para tentado, le preguntó: Maestro, ¿qué debo hacer yo para heredar la vida eterna? Jesús le contestó: ¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Cómo lees tu? Y él le respondió: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente. Jesús le dijo: Has respondido bien: Has esto y vivirás. Pero él queriendo justificarse, le preguntó a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Jesús continuó diciendo: Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de ladrones, que, además de haberlo despojado de todo y molido a golpes, se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente, bajaba un sacerdote por aquel camino; y, al verlo, pasó del otro lado y cruzó de largo. Igualmente un levita, que iba por el mismo sitio, al verlo, cruzó también y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de camino, llegó hasta él y, al verlo, se compadeció; se acercó a él, le vendó las heridas, ungiéndolas con aceite y vino, lo montó en su propia cabalgadura, lo llevó a la posada y se ocupó de cuidarlo. Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al posadero, diciéndole: Ten cuidado de él; y lo que gaste de más, yo te lo pagaré cuando vuelva. ¿Cuál de estos tres te parece que es el prójimo del que había caído en manos de los ladrones? El maestro de la ley respondió: El que se compadeció de él. Díjole entonces Jesús: Pues anda, y haz tú lo mismo.Coro:
Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.Sacerdote:
Ten piedad de nosotros, oh Dios, según tu inmensa misericordia. Te suplicamos nos escuches y te apiades de nosotros.Coro:
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad, Señor, ten piedad. (después de cada petición).Sacerdote: Te pedimos también misericordia, vida, paz, salud y salvación para tu siervo N., y que lo visites y perdones sus pecados.
Te pedimos también que olvides todas sus culpas, voluntarias e involuntarias.
Porque eres un Dios misericordioso y amante de la humanidad, y Te glorificamos, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Sacerdote:
Roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad.Sacerdote:
Dios, que no tienes principio ni fin, que enviaste a Tu Hijo Unico a curar toda enfermedad y dolor en nuestras almas y en nuestros cuerpos: Envía Tu Espíritu Santo para que santifique este aceite y haz que sea para tu siervo, que va a ser ungido con él, una total liberación de sus pecados y le sirva para heredar la vida eterna. Porque en Ti está la misericordia y la salvación, oh Dios nuestro, y Te glorificamos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.Después de la precedente oración, el Sacerdote toma uno de los algodones y lo impregna con el aceite bendecido, y unge a la persona enferma, trazando la señal de la Cruz, en la frente, en la nariz, en los pómulos (bajo los ojos), en la boca, en el pecho, en las manos (por ambos lados), diciendo la siguiente oración:
Padre Santo, médico de las almas y de los cuerpos, que enviaste a tu Hijo Único, nuestro Señor Jesucristo, a curar toda enfermedad y a librarnos de la muerte, alivia a tu siervo N. de la enfermedad física y espiritual, que lo tiene postrado, por la gracia de Tu Cristo, por la intercesión de nuestra santísima Señora, la Madre de Dios y siempre Virgen María; por la virtud de la preciosa Cruz vivificadora; por las oraciones del santo, glorioso profeta y precursor San Juan Bautista de los santos, gloriosos y célebres apóstoles; de los santos mártires gloriosos y triunfadores de nuestros justos y teóforos padres; de los santos médicos desprendidos del dinero, San Cosme y San Damián, Ciro y Juan, Pantalón y Ermolao, Sansón y Diómedes, Moisés y Aniceto, Talaleo y Trifón; de los santos y justos ancestros de Dios, San Joaquín y Santa Ana y de todos los santos. Porque Tú eres la fuente de la salud, y Te glorificamos, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Al finalizar las unciones, el enfermo, si le es posible, se pone de pie o se sienta, sino el Sacerdote se acerca a él y, tomando el Santo Evangelio, lo abre, con lo escrito vuelto hacia el enfermo, y lo impone sobre la cabeza del enfermo, mientras dice esta oración:
Sacerdote:
Rey Santo, lleno de misericordia y ternura, Señor Jesucristo, Hijo y Verbo del Dios vivo, que no quieres la muerte del pecador, sino que se convierta y viva: No es mi mano pecadora la que impongo sobre tu siervo que se acerca ahora a pedirte perdón por sus pecados, sino tu mano fuerte y poderosa que está en este Evangelio, que yo (o mis concelebrantes) tengo impuesto sobre la cabeza de tu siervo; y ruego a tu clemencia y amor a la humanidad: Oh Dios Salvador, así como concediste a David, por medio del profeta Natán, el perdón de sus pecados y aceptaste la oración de Manasés arrepentido, acepta también, según tu amor a la humanidad, a tu siervo N., arrepentido de sus pecados, y aparta tu rostro de sus culpas, pues Tú eres nuestro Dios y has dicho que tenemos que perdonar a los caídos hasta setenta veces siete, y tu misericordia es tan inmensa como tu majestad, y Te es debida toda gloría, honor y adoración, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.Da a besar el Evangelio al enfermo y lo coloca sobre la mesa. Y termina la oración con la Apólisis:
Sacerdote:
Oh Cristo, nuestro Dios verdadero, por intercesión de tu Purísima Madre, la gloriosa siempre Virgen María; por la virtud de la preciosa Cruz, que da vida; por las oraciones del santo, glorioso e ilustre Apóstol Santiago, hermano del Señor y primer Obispo de Jerusalén; y por intercesión de todos los santos, ten piedad de nosotros y sálvanos, pues eres bueno y amas a la humanidad.Por las oraciones... etc.
Nota
: En caso de peligro inminente de muerte, el Sacerdote bendice el aceite simplemente con la oración: Dios, que no tienes... etc., y unge al enfermo con la oración "Padre Santo, médico de las almas y de los cuerpos... y concluye sin más.El aceite que sobre del Oficio será vertido Sobre el enfermo, si éste muere, y, si sana, lo presentará en acción de gracias en la iglesia, donde será quemado en la lámpara ante el Iconostasio.
del Matrimonio
Introducción
El matrimonio es, como enseña Pablo Apóstol, un misterio grande (Ef. 5:32), porque en él se unen el hombre y la mujer y representan eficazmente la unión entre Cristo y la Iglesia.
El rito de este Sacramento está dividido en dos partes: La primera es llamada "Oficio del compromiso," y en él los novios se prometen matrimonio y entregan, como símbolo de esta promesa, las arras o anillos. La segunda parte se llama "Oficio de la coronación," porque en él se impone sobre la cabeza de los novios sendas coronas. Hoy día la costumbre general en la Iglesia Ortodoxa es unir los dos oficios en uno solo.
Este Sacramento debe ser celebrado en la iglesia preferentemente y, si es posible, en día domingo, después de la celebración de la Divina Liturgia, donde los futuros esposos recibirán la sagrada Comunión. Su celebración los sábados a la noche no está permitida por los cánones, pero en los países no ortodoxos es tolerada. Además no está permitida la celebración de matrimonio los siguientes días: 1) Todos los miércoles y viernes del año; 2) Las grandes fiestas del Señor; 3) Desde el comienzo del ayuno de Navidad (13 de Diciembre) hasta el 7 de Enero; 4) Desde el comienzo de la Santa Cuaresma hasta el Domingo de Santo Tomás; 5) El día de la Exaltación de la Santa Cruz (14 de septiembre); 6) Del 1 al 15 de Agosto, fiesta de la Dormición de la Madre de Dios. Para realizar matrimonio en estas fechas, es necesaria una licencia especial de la autoridad competente.
Oficio del Compromiso
Después de la celebración de la Divina Liturgia, se colocan los anillos de los que van a desposarse sobre el Santo Altar, mientras esperan a la entrada do la Iglesia, el novio a la derecha y la novia a la izquierda. El Sacerdote va a recibirlos en la puerta de la iglesia y hace el signo de la cruz en la frente de cada uno de los novios y les entrega una vela encendida. Luego los hace entrar al templo, precedidos por él, que va in... censando en forma de cruz, hasta llegar frente al Iconostasio, donde hay una mesa sobre la cual están la cruz, el Evangelio, dos velas encendidas, un vaso de vino y dos coronas. El padrino se coloca a la derecha del novio y la madrina a la izquierda de la novia. El Sacerdote trae los anillos del Altar y los coloca sobre la mesa e inicia el Oficio, cantando:
Sacerdote:
Bendito sea Dios, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.Coro:
Amén.Sacerdote:
En paz, roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad. (a cada petición).Por la paz que viene de lo alto y la salvación de nuestras almas, roguemos al Señor.
Por la paz del mundo entero, por el bienestar de las santas iglesias de Dios y por la unión de todos, roguemos al Señor.
Por este santo templo y por los que con fe, devoción y temor de Dios concurren a él, roguemos al Señor.
Por nuestro Padre y Arzobispo N., por la orden venerable de los presbíteros, por los Diáconos en Cristo, por todo el Clero y por el pueblo, roguemos al Señor.
Por el siervo de Dios N. y por la sierva de Dios N., que se dan mutua promesa de matrimonio, y por su salvación, roguemos al Señor.
Para que les sea concedido un amor perfecto, una paz fecunda y el auxilio divino, roguemos al Señor.
Para que siempre vivan en acuerdo y se guarden una fidelidad inquebrantable, roguemos al Señor.
Para que tengan vida y conducta irreprochable, roguemos al Señor.
Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos, oh Dios, en tu gracia.
Conmemorando a la Toda Santa, la Purísima y Bendita, nuestra gloriosa Señora, la Madre de Dios y siempre Virgen María, y a todos los santos, encomendémonos a nosotros mismos, y los unos a los otros, y toda nuestra vida a Cristo Dios.
Coro:
A Ti, Señor.Sacerdote:
Porque Te es debida toda gloria, honor y adoración, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo ahora y siempre y por los siglos de los siglos.Coro:
Amén.Sacerdote:
Roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad...Sacerdote:
Dios eterno, que unes lo disperso y has hecho indestructible el lazo del amor; que bendijiste a Isaac y Rebeca y los designaste herederos de tus promesas, bendice a tus siervos, aquí presentes, y dirígelos por el camino de toda buena obra. Porque eres un Dios misericordioso y amante de la humanidad, y Te glorificamos, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.Coro:
Amén.Sacerdote:
La paz sea con todos.Coro:
Y con tu espíritu.Sacerdote:
Inclinad vuestras cabezas ante el Señor.Coro:
Ante Ti, Señor.Sacerdote:
Señor nuestro Dios, que elegiste entre todas las naciones como esposa a la Iglesia, Virgen pura, bendice este compromiso matrimonial y une a tus siervos en paz y caridad. Pues Te es debida toda gloria, honor y adoración, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.Coro:
Amén.El Sacerdote toma el anillo del novio y hace tres veces sobre la cabeza de éste el signo de la cruz sobre la frente del mismo, tocando a cada voz la frente de la novia y diciendo tres veces:
El siervo de Dios N., se compromete con la sierva de Dios N., en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.
Y coloca el anillo en el dedo anular de la mano derecha del novio. Toma el anillo de la novia, hace tres veces con él el sig. no de la cruz sobre la cabeza de la misma, tocando a. cada vez la cabeza del novio y diciendo tres veces:
La sierva de Dios, N. se compromete con el siervo de Dios N., en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.
Y coloca el anillo en el dedo anular de la mano derecha de la novia, y prosigue con esta oración:
Sacerdote:
Roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad.Sacerdote:
Señor nuestro Dios, que acompañaste al siervo del Patriarca Abraham a Mesopotamia, cuando fue enviado a buscar esposa para su patrón Isaac, e indicaste a Rebeca en el momento de sacar agua del pozo, bendice esta promesa de matrimonio que tus siervos se han hecho y confirma las palabras que se han dado. Afírmalos en la unidad que de Ti procede, pues Tú eres quien desde el principio creó el sexo masculino y el femenino y, según tu disposición, la mujer debe unirse al hombre para la procreación del género humano. Señor nuestro Dios, que enviaste la Verdad a tu pueblo e hiciste promesas a nuestros padres, tus elegidos de generación en generación, mira a tu siervo N., y a tu sierva N., y que la promesa que se han hecho sea sellada con fidelidad, armonía, verdad y amor. Señor, Tú nos has enseñado comprometernos en matrimonio y cumplir nuestro compromiso. Por un anillo fue dado el gobierno a José en Egipto, por un anillo Daniel fue glorificado en el país de Babilonia, por un anillo resplandeció la justicia de Tamar. Un anillo fue el símbolo de la misericordia del Padre para con su hijo pródigo, pues dijo: Colocad un anillo en su diestra, matad un buey cebado y, comiéndolo, regocijémonos. Tu diestra, Señor, hizo cruzar a Moisés el Mar Rojo. Por tu palabra de verdad se han afirmado los cielos y estabilizado la tierra y la diestra de tus siervos será bendecida con tu palabra soberana y con tu mano omnipotente. Señor, bendice la donación de estos anillos con tu bendición celestial y que tu Angel preceda a los que se han comprometido, durante todos los días de su vida.Tú eres Quien bendice y santifica todo, oh Cristo Dios, y Te glorificamos, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora siempre y por los siglos de los siglos.
Coro:
Amén.Sacerdote:
Ten piedad de nosotros, oh Dios, según tu inmensa misericordia. Te suplicamos nos escuches y tengas piedad de nosotros.Coro:
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad, Señor, ten piedad. (cada vez).Sacerdote: Te pedimos también por el siervo de Dios N. y por la sierva de Dios N., que se han comprometido.
Sacerdote:
Porque eres un Dios misericordioso y amante de la humanidad, y Te glorificamos, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.Coro:
Amén.Rito de la Coronación
Entran todos en procesión, con velas encendidas, precedidos por el Sacerdote, mientras el Coro canta:
Gloria a Ti, nuestro Dios, gloria a Ti.
Felices los que temen al Señor
Los que caminan por sus caminos.
Gloria a Ti, nuestro Dios, gloria a Ti.
Tú te alimentas del fruto de tus manos.
Gloria a Ti, nuestro Dios, gloria a Ti.
Eres dichoso y tendrás éxito en todo.
Gloria a Ti, nuestro Dios, gloria a Ti.
Tu esposa será como viña fecunda en medio de tu casa.
Gloria a Ti, nuestro Dios, gloria a Ti.
Tus hijos serán como tiernos árboles de olivo en derredor de tu mesa.
Gloria a Ti, nuestro Dios, gloria a Ti.
Así será bendecido el hombre que teme al Señor.
Gloria a Ti, nuestro Dios, gloría a Ti.
Bendígate el Señor desde Sión y veas los bienes de Jerusalén todos los días de tu vida.
Gloria a Ti, nuestro Dios, gloria a Ti.
Y que la paz esté en el pueblo de Dios.
Es altamente loable que se restaure el canto de este Salmo y se destierre la "marcha nupcial" que da un carácter profano al Sacramento. Estando todos de pie, frente al Iconostasio, el Sacerdote dice:
Bendito sea el reino del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro:
Amén.Sacerdote:
En paz, roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad (a cada petición).Sacerdote: Por la paz que viene de lo alto y por la salvación de nuestras almas, roguemos al Señor.
Por la Paz del mundo entero, por el bienestar de las santas iglesias de Dios y por la unión de todos, roguemos al Señor.
Por este santo templo y por los que con fe, devoción y temor de Dios concurren a él roguemos al Señor.
Por nuestro Padre y Arzobispo N., por el venerable orden de los presbíteros, por los. Diáconos en Cristo, por todo, el Clero y por el pueblo, roguemos al Señor.
Por los siervos de Dios N. y N. que se unen uno con el otro por el vínculo matrimonial, roguemos al Señor.
Para que este matrimonio sea bendecido como el de Caná de Galilea, roguemos al Señor.
Para que les sea concedida la progenitura y tengan un feliz fruto de su vientre, roguemos al Señor.
Para que se alegren, viendo a sus hijos e hijas, roguemos al Señor.
Para que les sea concedido todo cuanto pidan en orden a su salvación, roguemos al Señor.
Para que puedan gozarse de las virtudes de sus hijos y vivan irreprochablemente, roguemos al Señor.
Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos, oh Dios, en tu gracia.
Conmemorando a la Toda Santa, la Purísima, Bendita y gloriosa Señora nuestra, la Madre de Dios y siempre Virgen María y a todos los Santos, encomendémonos a nosotros mismos, y los unos a los otros, y toda nuestra vida a Cristo Dios.
Coro:
Ti, Señor.Sacerdote:
Porque Te es debida toda gloria, honor y adoración, oh Padre, Hijo, y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglosY prosigue en voz alta:
Sacerdote:
Señor y Autor de la creación entera, que, por amor al hombre, convertiste en mujer la costilla de nuestro primer padre Adán, y que los bendijiste, diciendo: "Creced, multiplicaos y dominad la tierra," Tú los uniste e hiciste de ellos un solo cuerpo y "por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne y lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre." Tu diste la bendición a Abraham e hiciste fecundo el seno de Sara, haciendo a Abraham padre de un gran número de naciones. Tu te dignaste dar Isaac a Rebeca, cuya maternidad santificaste; Tu uniste Jacob con Raquel e hiciste nacer de ellos a los doce patriarcas; uniste a José con Asnet y les diste como hijos a Efrén y a Manasés; escuchaste los ruegos de Zacarías e Isabel y les diste al Precursor; de la vara de Jesé hiciste nacer a la Virgen María, de quien tomaste carne y naciste para salvar al genero humano; y, por gracia inefable de tu infinita bondad, te hiciste presente en Caná de Galilea y bendijiste el matrimonio que allí se celebraba, para que constara que la unión matrimonial legítima y la procreación que de ella procede son queridas por Ti. Oh Santísimo Señor, escucha nuestra oración y hazte presente aquí, como estuviste allá en Caná de Galilea, y bendice este matrimonio, concediendo a tus siervos -N. y N. una vida tranquila, longevidad, castidad, amor mutuo, en el vínculo de la paz, posteridad de larga vida, gracia sobre los hijos y una inmarcesible corona de gloria. Hazlos dignos de ver a los hijos de sus hijos y que nunca haya desacuerdo entre ellos. Guarda inviolable su lecho y dales del rocío del cielo y de la abundancia de la tierra, de modo que sean capaces de compartir sus bienes con los necesitados. Pues Tú eres Dios de misericordia, compasión y amor a la humanidad, y Te glorificamos, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.Coro:
Amén.Sacerdote:
Bendito seas, Señor nuestro Dios, Autor sagrado del matrimonio místico y puro y Legislador del matrimonio corporal, protector de la pureza y buen Dispensador de la vida, que, al principio, creaste al hombre a tu imagen y semejanza y lo hiciste rey de la creación, y dijiste: "no está bien que el hombre esté solo en la tierra, hagámosle una ayuda semejante a él" y tomando una de sus costillas, formaste a la mujer; al verla, Adán exclamó: "esto es carne de mi carne y hueso de mi hueso; se llamará mujer, porque del varón fue tomada"; por eso "el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne" y "que el hombre no separe lo que Dios ha unido."Señor, Rey y Dios nuestro, haz descender la gracia celestial sobre estos siervos tuyos N. y N. y que esta mujer obedezca en todo a su marido y que este siervo tuyo sea cabeza de la mujer, para que vivan según tu voluntad. Bendícelos, Señor Dios nuestro, como bendijiste a Isaac y a Rebeca; bendícelos, Señor Dios nuestro, como bendijiste a Jacob y a todos los patriarcas; bendícelos, Señor Dios nuestro, como bendijiste a José y a Asinet; bendícelos, Señor Dios nuestro, como bendijiste a Moisés y a Séfora; bendícelos, Señor Dios nuestro, como bendijiste a Joaquín y a Ana; bendícelos, Señor Dios nuestro, como bendijiste a Zacarías y a Isabel. Protéjenos, Señor Dios nuestro, como protegiste a Jonás en el vientre de la ballena; protégelos, Señor Dios nuestro, como protegiste a los tres santos jóvenes del fuego; y que venga sobre ellos aquella gracia que rodeó a Santa Elena cuando encontró la santa Cruz. Acuérdate de ellos, Señor Dios nuestro, como recordaste a Enoc, a Sem y a Elías; acuérdate de ellos, Señor Dios nuestro, como te acordaste de los cuarenta santos mártires, a quienes enviaste coronas desde el cielo; acuérdate de sus padres, que los han criado, porque la plegaria de los padres afirma los cimientos del hogar; acuérdate, Señor Dios nuestro, de tus siervos los padrinos, que nos rodean en esta fiesta; acuérdate, Señor Dios nuestro, de tu siervo N. y de tu sierva N., y bendícelos. Haz que el fruto de sus entrañas sean unos buenos hijos, dales acuerdo de alma y cuerpo, exáltalos como los cedros del Líbano y como una viña de vigorosos sarmientos; concédeles abundantes bienes, para que no teniendo necesidad, abunden en buenas acciones, en las que Tu te complazcas. Que vean los hijos de sus hijos, como racimos de olivo en derredor de su mesa, a fin de que, habiéndote servido en esta vida, brillen un día como astros en el cielo, en Ti, Señor nuestro, a quien es debida toda gloria, poder, honor y adoración, al igual que al Padre Eterno y al Espíritu que da vida, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro:
Amén.Sacerdote:
Roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad.Sacerdote:
Dios Santo, que formaste al hombre del barro y que de su costilla hiciste a la mujer y la uniste a él, como ayuda, semejante a él, pues fue agradable a tu Majestad que el hombre no estuviese solo en la tierra; Señor, extiende Tú mismo tu mano desde tu santa morada y une a tu siervo N. con tu sierva N., porque de Ti procede la unión del hombre con la mujer. Únelos en un solo espíritu, corónalos con el amor, que sean una sola carne, dales buenos hijos, y que su conducta sea intachable. Porque tuyo es el poder, el reino, la fuerza y la gloria, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.Coro:
Amén.El Sacerdote toma una de las coronas, hace con ella, sobre la cabeza del novio, tres veces la. señal de la cruz y a cada vez toca la cabeza de la novia, diciendo tres veces:
El siervo de Dios N. recibe como corona a la sierva de Dios N., en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Y coloca la corona sobre la cabeza del Novio. Luego toma la otra corona y bendice tres veces con ella a la novia con la señal de la Cruz, tocando a cada vez la cabeza del novio, diciendo tres veces:
La sierva de Dios N. recibe como corona al siervo de Dios N., en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Y coloca la corona sobre la cabeza de la novia. Luego toca con los dedos de su mano derecha la corona que está en la cabeza del novio y con los de la mano izquierda la que está en la cabeza de la novia, formando así con la posición de sus brazos la señal de la cruz y bendiciéndolos tres veces, mientras alterna tres veces con el coro la siguiente invocación:
Señor Dios nuestro, de gloria y honor corónales.
Al finalizar esto, el padrino toma con la mano izquierda la corona del novio y la madrina toma la de la novia con su mano derecha, e inmediatamente se canta por el lector el Prokímenon (Tono 8):
Haz puesto sobre sus cabezas coronas de piedras preciosas. Te han pedido vida y se la has dado.
Lector: Lectura de la carta del Apóstol Pablo a los fieles de Éfeso.
Sacerdote:
Atendamos.Hermanos: Demos siempre gracias por todo a Dios Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, sometidos los unos a los otros en el temor de Cristo. Las mujeres sométanse a los propios maridos como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, como también Cristo es cabeza de la Iglesia, que es su cuerpo y él su salvador. Ahora bien, como la Iglesia está sometida a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras esposas, como también Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella, para santificarla, purificándola por el baño de agua con la palabra, para presentársela a sí mismo toda gloriosa, sin mancha, ni arruga, ni cosa parecida, sino, por el contrario, santa e inmaculada. Así deben, pues, los maridos amar a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama; pues nadie jamás odió a su propia carne, sino que la alimenta y la cuida, como también Cristo a L Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. Por lo cual dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos tina sola carne. Este misterio es grande; pero yo me refiero a Cristo y a la Iglesia. En fin, vosotros también: que cada uno ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su marido.
Coro:
Aleluya, aleluya, aleluya. (tono 5º).Prokímenon: Señor, tu nos guardarás y protegerás desde esta generación y para siempre.
Sacerdote:
¡Sabiduría! ¡De pie! Escuchemos el Santo Evangelio.La paz sea con todos.
Coro:
Y con tu espíritu.Sacerdote:
Lectura del Santo Evangelio según San ,Juan. ¡Atendamos! (Jn. 2:1-11).Coro:
¡Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti!Sacerdote:
En aquel tiempo, se celebro una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. También fueron invitados a la boda Jesús y sus discípulos. Y como llegó a faltar el vino, la madre de Jesús le dice a éste: No tienen vino. Pero Jesús le responde, ¿qué nos importa a mí y a ti, mujer? Todavía no ha llegado mi hora. Dice su madre a los sirvientes: Haced lo que él os diga. Había allí seis tinajas de piedra dispuestas para las purificaciones de los judíos, con capacidad, cada una, de dos o tres medidas. Díceles Jesús: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les manda: Sacad ahora y llevadle al mayordomo. Así lo hicieron. Cuando el mayordomo probó el agua convertida en vino, sin saber de donde provenía, aunque si lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llama al esposo y le dice: Todos sirven al principio el mejor vino y, una vez que los invitados estén satisfechos, se trae el menos bueno. Pero tú has guardado el buen vino hasta ahora. Esta fue la primera de las señales que hizo Jesús y la hizo en Caná de Galilea, y manifestó así su gloria y sus discípulos creyeron en Él.Coro:
Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.Sacerdote:
Ten piedad de nosotros, oh Dios, según tu inmensa misericordia. ¡Te suplicamos nos escuches y tengas piedad!Coro:
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad, Señor, ten piedad.Sacerdote:
Te pedimos misericordia, vida, paz, salud, salvación, consuelo y visita para los siervos de Dios N. y N. que ahora se unen en comunión matrimonial.Coro:
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad, Señor, ten piedad.Sacerdote:
Porque eres un Dios misericordioso y amante de la humanidad, y Te glorificamos, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.Coro:
Amén.Sacerdote:
Roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad.Sacerdote:
Señor nuestro Dios, que, con tu presencia en Caná de Galilea y de acuerdo a tu plan de salvación declaraste la honorabilidad del matrimonio, conserva en paz y armonía a tus siervos N. y N., que Te has dignado unir el uno al otro, haz que su matrimonio sea santo, que su lecho sea puro, que su vida en común permanezca hasta que lleguen a alta vejez, cumpliendo con el corazón puro tus mandamientos.Porque Tu eres nuestro Dios, Dios de misericordia y salvación, y Te glorificamos, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro:
Amén.Sacerdote:
Que nuestro día sea perfecto, santo, pacifico y sin pecado, roguemos al Señor.Coro:
Concédelo, Señor. (a cada petición).Sacerdote: Un ángel de paz, fiel guía, guardián de nuestras almas y de nuestros cuerpos, roguemos al Señor.
El perdón de nuestros pecados y la remisión de nuestras culpas, roguemos al Señor.
Lo bueno y conveniente para nuestras almas y la paz para el mundo, roguemos al Señor.
Terminar el tiempo que nos queda de vida en paz y penitencia, roguemos al Señor.
Que el fin de nuestra vida sea cristiano, tranquilo, exento de dolor y remordimiento y una buena defensa ante el temible tribunal de Cristo, roguemos al Señor.
Conmemorando a la Toda Santa, la Purísima, Bendita y Gloriosa Señora Nuestra, la Madre de Dios y siempre Virgen María y a todos los Santos, encomendémonos a nosotros mismos, y los unos a los otros, y toda nuestra vida a Cristo Dios.
Coro:
Ti, Señor.Sacerdote:
Haznos dignos, Señor, de que confiadamente y sin reproche nos atrevamos a llamarte Padre, a Ti, el Dios celestial, y a decir:Coro:
Padre nuestro ... etc.Sacerdote:
Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.Coro:
Amén.Sacerdote:
La paz sea con todos.Coro:
Y con tu espíritu.Sacerdote:
Inclinad vuestras cabezas ante el Señor.Coro:
Ante Ti, SeñorSacerdote:
Roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad.Ahora es presentada al Sacerdote la Copa común, y la bendice, diciendo:
Sacerdote:
Dios, que creaste todas las cosas con tu poder, que afirmaste el Universo y que coronaste todo lo que hiciste, bendice con tu bendición espiritual esta copa común, que vamos a presentar a los que han sido unidos por el vínculo del matrimonio.Pues ha sido bendecido Tu nombre y ha sido glorificado Tu Reino, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro:
Amén.Beberé del Cáliz de salvación e invocaré el nombre del Señor. (3 veces).
El Sacerdote da de beber tres veces al novio y tres veces a la novia del vino bendito. Luego se inicia la procesión en torno de la mesa, frente al Iconostasio, mientras el Coro canta:
Ahora el Sacerdote quita la corona de la cabeza del novio, diciendo:
Seas honrado, oh novio, como Abraham; bendecido, como Isaac; prolífico, como Jacob; anda por el camino de la paz y observa en justicia los mandamientos de Dios.
Y quita la corona de la cabeza de la novia, diciendo:
Y tú, oh novia, seas honrada, como Sara; alegre, como Rebeca y prolífica, como Raquel. Sé feliz, con tu esposo, guardando siempre los limites de la ley, porque esto agrada a Dios.
Y dice la siguiente oración:
Sacerdote:
Roguemos al Señor.Coro:
Señor, ten piedad.Sacerdote:
Oh Dios, nuestro Dios, que viniste a Caná de Galilea y bendijiste la boda que allí se celebraba, bendice a tus siervos, aquí presentes que han sido unidos por tu Providencia con el vínculo del matrimonio. Bendice sus entradas y salidas; haz que abunden los bienes en su vida; recibe sus coronas en tu Reino y consérvalos puros, castos e inmunes de todo mal, por los siglos de los siglos.Coro:
Amén.Sacerdote:
La paz sea con todos.Coro:
Y con tu espíritu.Sacerdote:
Inclinad vuestras cabezas ante el Señor.Coro:
Ante Ti, Señor.El Sacerdote bendice a los esposos con la siguiente oración:
Que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, la Santísima Trinidad consubstancial, fuente de vida, única Divinidad y Reino, los bendiga, les conceda larga vida, felicidad, firmeza en la vida y en la fe y los colme de todo bien terrestre, haciéndoles dignos de los bienes eternos, por intercesión de la Santa Madre de Dios y de todos los santos. Amén.
Y concluye el Oficio con la Apólisis:
Sacerdote:
Oh Cristo nuestro Dios verdadero, que, con tu presencia en Caná de Galilea, mostraste la honorabilidad del matrimonio, por las oraciones de Tu Purísima Madre, la gloriosa siempre Virgen María, las de los Santos Reyes Constantino y Elena, iguales a los Apóstoles, del Santo gran Mártir Procopio y de todos los Santos, ten piedad de nosotros y sálvanos, Tú que eres Bueno y amas a la Humanidad.Por las oraciones de nuestros Santos Padres, Señor Jesucristo, Dios nuestro, ten piedad de nosotros y sálvanos.
Coro:
Amén.Imposición de Manos o Sacerdocio
En la Iglesia Ortodoxa existe la distinción entre Ordenes Mayores y Ordenes Menores. Las Ordenes Menores van precedidas de la Tonsura, y son dos: Lector y Subdiácono. Estas han sido instituidas y dispuestas por la Iglesia, para asistir a los que poseen las Ordenes Mayores en los diversos servicios litúrgicos.
Las Ordenes Mayores han sido instituidas por Nuestro Señor Jesucristo y en ellas consiste el único Sacramento del Sacerdocio, que es conferido en u plenitud con la consagración episcopal. Es decir: el Sacerdote plenamente es el Obispo y los presbíteros y diáconos participan, en grado diferente, del poder Sacerdotal del Obispo , cuyos cooperadores son. Las Ordenes Mayores son, pues, Diáconos, Presbíteros y Obispos .
Las Ordenes Sagrados son conferidas de dos formas: Las menores con una bendición del Obispo y las mayores con la Imposición de Manos, acompañada de la invocación al Espíritu Santo. Este es el gesto practicado por los Apóstoles.
El Ministro de las Ordenes Sagradas es única y exclusivamente el Obispo , que debe conferirlas siempre en la Iglesia y durante la celebración de la Santa Liturgia. Para indicar la diversa participación de los Ministros, las Ordenes Mayores son conferidas siempre dentro del Santuario (o Santo de los Santos), mientras que las Ordenes Menores son conferidas fuera de éste, en el Trono del Obispo , que se encuentra sin medio del Coro.
El que va a ser ordenado Lector es conducido por dos Subdiáconos al Trono del Obispo, en medio del Coro. Si es secular, viene revestido del rason y, si es religioso, del mandias. Una vez ante el Trono del Obispo, se vuelve hacia el altar y hace tres inclinaciones profundas. Luego, se acerca al Obispo y se inclina ante él. Este lo bendice tres veces y tonsura al que va a ser ordenado, diciendo:
Obispo
: En el nombre del Padre.Coro:
Amén.Obispo: del Hijo.
Coro:
Amén.Obispo: y del Espíritu Santo.
Coro:
Amén.Y reviste al recién Tonsurado del pequeño felonio (que cubre solo la espalda), lo bendice tres veces y le impone la mano, diciendo:
Señor Dios Todopoderoso, elige a tu siervo, aquí presente, y santifícalo. Concédele que con sabiduría e inteligencia se aplique al estudio y lectura de tus divinas palabras y guíalo por el camino de la rectitud. Por la gracia, la misericordia y el amor a la humanidad de Tu Hijo Unigénito, con Quien eres bendito, Tu y Tu Santísimo y Buen Espíritu, que da vida, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro:
Amén.El Obispo abre el libro de las Epístolas sobre la cabeza del nuevo lector. Los Subdiáconos lo conducen ante las puertas santas, donde le dan el libro. El lector se vuelve hacia el Obispo y e inclina ante él. Luego, vuelto hacia la asamblea, lee un párrafo de las Epístolas y, dejando el Felonio, vuelve a donde el Obispo, que bendice con tres signos de Cruz el stijarion. El nuevo lector se signa, besa el stijarion, donde está la cruz, y la mano del Obispo. Finalmente, se reviste, con ayuda de los Subdiáconos, del stijarion y toma parte entre los Lectores.
El candidato es presentado al Obisp