Traducido del ruso por Taisa Morosoff
Contenido:
Introducción. Milagros y la realidad. Proceder con respecto al milagro. "Pedid y les será dado."
Relatos acerca de la ayuda Divina.Curación de eczemas: "No tomes nunca." "Hay que tener confianza en la Ayuda Divina." ¡Dios Ruso, ayúdame! "Mantén la dirección sudoeste." Transformación milagrosa. Oso. Imagen del Salvador en el Cielo. "¡Padre Alexis, Sálvame! "¡Padre Nuestro....!" "Segundo juramento." "¡Ven, Hija!" "Dios me rescató debajo del hielo..." Un Angel orientó a un moribundo. Acerca de la importancia de la Proscomidia.* Apertura de una "paricula" de la Realidad Superior. Una mirada sanó milagrosamente mi alma. "Como salvé la vida de mi hijo a través del Bautismo." "¿Como llegué hacia Dios? " "Nunca decimos la Verdad." "Cuando clamas por Dios." Curación de la ceguera. "No puedo beber!" "Dios nos salvó." Amenazante indicio. Fuerza de la oración. Aviso a los padres. Voces. Niña con Retardo Mental. ¿Quieres venir Conmigo? Ayuda de Dios a un ateo. Milagro con el Paracaídas. Milagro del Fuego Sagrado.
Alegría Inesperada. "Levántate y levanta." Ayuda del icono de la Madre de Dios de Vladimir. Conversión de un oficial. Encuentro. Tía Polia. "Si no fuera por Ella... " En el la maleza de Belovegi. "Conviértete, estas perdida." Pronta ayuda. Aparición sobre el cielo de Stalingrado. ¿Quién ayuda a los Rusos? La Reina Celestial no nos va a abandonar. Educadora Celestial de las hijas. "Te pido así por primera vez... " Una muda empezó a hablar. La Madre de Dios vino con nosotros!" Icono de Tijvin de la Madre de Dios. "No Le voy a pedir nada..." Milagros sobre el sendero. Protectora diligente. "Santísima Madre de Dios: ¡Sálvame!" "Madre querida, todavía me duele."
Jerarca San Nicolás. "En vez de ti, está san Nicolás" el Jerarca. "Rápido para ayudar." "¿Adónde vas, muchacha?" "Pronta ayuda al los infortunados." "¿Porqué duermes?" "¿Y tu miras eso?" "¡San Nicolás, ayúdame, padre!" Salvación de una madre con el niño. "¡Ahora necesito ayuda!" "Bajó del icono, como por escalera." "¿Serás acaso un ángel de Dios?" Joven petrificada. Beato Serafín de Sarov. Mina. Milagrosa conversión de un joven. "El agua está helada..." "Tulupchik" (gabán de piel de oveja). "Toma agua de mi manantial... " "Permanece bien parado, no te caigas..." "¿Quién es ese anciano?" Libro. Pan. "¡No va a doler más!" Panecillo duro. "Ve hacia la Reina Celestial."
Santo y justo Juan de Kronstadt. "Agradece al padre." "Pronto te casarás." Oración incomprensible. Curación. Padre Teodoro. Jerarca Ioasaf Belgorodsky. Hierarca Antonio de Voronez. San Juan el Bautista. Gran Mártir Panteleon. Curación Milagrosa. Renovación del icono de San Panteleon. Santa Beata Ksenia. Apariciones de fallecidos. "La muerte es renacimiento para la vida." "Hay, hay, hay!" Relato del padre Jorge. Niña con vestido rosado. Ateo avergonzado. "Mama, si usted ha fallecido." "¡Pequeña, Dios existe!" En la Noche de Pascuas. "¡Trepate aquí con nosotros!" Ejemplos de grandeza de espíritu cristiano. Anciano Heraclio. "Tómenme como rehén..." Conclusión. Agregado Beato Isaac el Sirio sobre milagros y enseñas (relato). Obispo Ignacio (Brianchaninov) acerca de milagros y aflicciones.
Relatos acerca de las milagrosas ayudas de Dios, compiladas aquí, se refieren al siglo XX y son una mínima parte de todo lo sabido, transmitido oralmente y escrito en otros libros. La recopilación de estos relatos comenzó después del encuentro con Lidia Caleda — esposa del extraordinario sacerdote padre Gleb Caleda. Ella nos mostró un prolijo conjunto de múltiples escritos a máquina con el nombre, "Relatos no imaginados" los que encontró revisando los archivos del padre Gleb. Nos llamó la atención la simpleza de los relatos, la mayoría de los cuales fueron documentados durante el poderío Soviético, cuando por un trabajo semejante se podía perder la libertad, en lugares "no muy alejados."
Todos nuestros relatores son serios y equilibrados oradores, quienes de ninguna manera pueden ser tildados de anormales o con alucinaciones. Además son personas de gran fe y para ellos sería inconcebible y pecaminoso inventar tales historias. Consideramos imprescindible introducir el libro con la palabra de un sacerdote, enseñando el correcto relacionamiento ortodoxo para con los milagros, ayudando de esta manera a distinguir el milagro verdadero del falso.
El tema de los milagros de Dios se complica porque ello se relaciona con el concepto de cada persona y su relación con Dios y con lo sobrenatural. Los materialistas radicalizados en principio no reconocen nada en el más allá, a pesar de que estas apariciones abundan.
Entre las personas que se consideran cristianas, pero no practicantes espiritualmente, encontramos posiciones contrarias en relación a situaciones inexplicables: ellos son capaces de convertir en milagro algo que no se puede explicar. En nuestros tiempos se observa mucho interés por lo desconocido y lo del más allá, todos recordamos el agiotaje acerca de los tamborileros, comunicadores con voces "del cosmos, " voluntad de tener relación con espíritus, etc.
Este tipo de superficialidad es peligrosa, porque hace que se difundan temas por personas no preparadas (charlatanes) y lo que es peor, nos introducen en la región de influencia de espíritus bajos, que son muy astutos y peligrosos. Por eso, aceptando en principio a los milagros como una manifestación de la benigna voluntad Divina, la Iglesia insiste siempre en proceder con sumo juicio hacia las misteriosas manifestaciones e investigar si proceden de Dios, o del enemigo del género humano. Esta recopilación se edita especialmente para ayudar a comprender mejor este tema.
¿Qué es el milagro y como proceder ante él?
Trataremos de citar milagros determinados desde el punto de vista científico.
La ciencia se basa en hechos y teorías, para explicarlos. Hecho — es toda acción que puede repetir cualquier otra persona, en cualquier lugar, dentro de ciertas condiciones específicas. Es importante que la persona tenga cierto nivel de preparación pero no tiene ninguna importancia su rectitud moral, o no, ser egoísta o altruista, creyente o no. Además este hecho debe ser apoyado por nuestros sentimientos. El milagro es real — pero no es un hecho cotidiano, que puede ser incitado o repetido voluntariamente.
Existe en verdad un milagro el cual siempre se cumple durante la liturgia — es el milagro de la Eucaristía, pero no se percibe a través de los órganos de los sentidos y solo se experimenta a través del alma creyente.
Hay también un milagro común que es el descenso del fuego de Gracia Divina sobre el Santo Sepulcro, el que se repite anualmente en Jerusalén en la noche de la Pascua ortodoxa. Observan este milagro todos, los reunidos en derredor del Santo Sepulcro cuando desciende el fuego, en ese momento cada uno puede tocar el fuego con sus manos, el cual durante cierto tiempo no quema y lo cual comprueban miles de personas reunidas para la ocasión. Una vela encendida con él arde y se puede colocar la mano o hasta la barba sobre ella sin ningún daño, y esto lo puede experimentar cualquier persona. Desde el punto de vista científico es un — hecho, conocido en todo el mundo. ¿y acaso — todo el mundo resolvió profesar la ortodoxia? — nada de eso se observa. ¿y porqué ¿— porque un solo hecho no es suficiente para la conscientisación — se necesitan teorías para explicar este hecho.
Teorías pueden haber muchas y cada una de ellas lo explica de una manera distinta. ¿a cuál de las teorías hay que seguir? — cada persona tiene que escoger por sí sola. El problema es que entre una teoría y otra no hay una relación lógica. En el inicio de cualquier teoría hay axiomas (al principio aceptadas sin pruebas), después, y por ley todo tiene su causa.. Lo posterior ya depende no de quién, sino de qué. Qué — es la materia, tornillos de un mecanismo: ellos guían los posteriores pasos del procedimiento. Sin embargo, el juego de tornillos que se han de usar depende de quién, y no de qué. Este mismo quién es el que hace la elección. En los oficios ortodoxos este "quién" tiene el nombre de persona (en griego — hipóstasis). La persona hace este primer paso ilógico, y luego — todo va según la lógica. Como resultado, ¿qué teoría seguir? — eliges tú!
En la ciencia se sigue la teoría que aclarando los hechos anteriores se puede predecir los hechos posteriores o decir cómo y donde se puede encontrar hasta ahora un hecho desconocido. Mientras esta teoría sea posible se la utiliza. Dentro de los límites en los cuales ella "trabaja, " podemos ciertamente seguir usándola hasta sabiendo de antemano que no es muy precisa. Por esta razón en la ciencia pueden haber teorías muy primitivas con una lógica como: si no es muy necesario para algo grande (importante), hechos que no son explicados por esta teoría pueden no ser tomados en cuenta. — ¿para qué romperse la cabeza con ellos?
Lo mismo pasa cuando se toma posición en nuestra vida espiritual. Claro, el fuego sagrado no quema — ¿y qué me importa ello? ¿ustedes dicen que su Dios es el más poderoso? El me castigará si yo no estoy con El, me mandará a eternos martirios? más me opondré a El. Su Dios está demostrando su fuerza: yo, pues podré caminar sobre el agua, y tú — no, yo podré hacer de una piedra pan, y tú perecerás en el desierto sin mí. Bien, y pereceré — ¡yo no me someteré! yo soy libre — y no seré esclavo.
He, aquí donde se pueden traer hechos indiscutibles. Pueden no convencer a una persona firme y libre, pero puede surgir una discusión. El hecho — es algo indiscutible, negarlo es — imposible, pero se puede luchar contra él. Pueden perecer pero no doblegarse ante la fuerza — esto es nuestro derecho. El hecho — es una imposición conocida y obligatoria. Cualquier teoría se puede negar, suplantar por otra, más coherente, usando nuestro particular pensamiento, pero ante el hecho se puede luchar o sumirse a él — no hay una tercera posición. Por ello Dios no hace milagros como hechos cotidianos de nuestra vida, pues ello — obliga a la persona a elegir.
El milagro del fuego sagrado, aunque se repite año a año —se refiere a temas que son vistos. El es enviado por Dios, como alegría celestial, como conscientización, como recordación paternal y como apoyo a los ambiguos.
Para cada persona en particular de una manera u otra el que tiene contacto con el milagro, percibe la fuerza de un hecho real, y por tanto en cierta medida es algo relacionado con la fe, con un cambio de la vida común muy radical. Aquí surge la contradicción: Dios — es Amor indecible e inmenso, infinita Misericordia, y el milagro — es la manifestación del Amor y Benevolencia de Dios hacia el hombre que en ese momento se encuentra martirizado, desesperado. Y el único don que el hombre agradecido puede darle a Dios, — es un reconocimiento amoroso como hijo.
Pero el amor solo se puede dar y recibir con libertad. Si nosotros entendemos esto, el Señor — más aún. Por ello El no nos obliga a amarlo, no produce violencia espiritual en nosotros. Pero El nos dijo: Pidan, y se les dará, busquen y encontrarán; golpeen y se les abrirá (Mat. 7:7). Por ello se otorga ayuda milagrosa sobrenatural a aquellos, quienes están dispuestos a pedir, y quiénes son capaces de pedir, ya están cerca del amor.
Algunos dicen: "¿muéstrenme un milagro — entonces creeré? ¡Incrédulos!, ¿nunca han leído el Evangelio? — y no son sabedores que el Señor, tentado por el diablo en el desierto, rechazó al milagro como panacéa para conquistar al hombre. El Señor no engendra milagros para que crean en El. El Señor no necesita que tengan fe en El, — El necesita que Lo quieran, y no -- porque El no pueda existir sin el amor humano, sino porque el hombre de otra manera nunca se va a elevar de la tierra, nunca alcanzará la vida eterna, sin haber aprendido a amar — amar a su Creador y al prójimo, a su hermano--, porque el amor — es el único caudal para la vida eterna.
Por ello la persona creyente y amante de Dios está rodeada de milagros, y ellos son para El — una realidad igual al mundo físico. Si el hombre lee o hasta ve que el beato camina sobre el mar, como sobre una superficie, — recibe en sus manos un icono maravilloso y milagroso, para él eso es un hecho tan real como cuando está parado por ejemplo en un camino cualquiera y no se hunde.
Ciertamente cada milagro es un hecho cuya secreta apertura al alma humana no siempre considera necesario y útil comunicarlo al prójimo temiendo ser incomprendido, ridiculizado. Pero el Señor por él, contraviene las leyes del mundo material, siendo condescendiente con su pena o debilidad. La transmisión de la experiencia de la alegría de vivir un milagro, puede ser útil e importante que se difunda no solo en la familia, iglesia, sino en un campo más amplio. Dios a veces conscientiza grandes masas de personas si se infringe la Providencia Divina. Así como ejemplo tenemos el intimidante milagro de la aparición de la Santísima Virgen Vladimirskaia a Tamerlan en el día de la recordación de la presentación de Jesús en el templo en Moscú.
Desde el punto de vista de las leyes físicas, la retirada de Tamerlan y su séquito de Moscú, — que iba a ser defendida por unas fuerzas poco numerosas— era un absurdo. Valorar este hecho histórico de otra manera que no sea un milagro solo es hacer injusticia.
Semejantes milagros en nuestra historia no faltan. Un reciente milagro — derrumbe del gobierno soviético. Para el conocedor del sistema organizado de seguridad del gobierno, es un milagro incuestionable. Por cierto Dios, tiene Su destino predeterminado para nuestra Patria.
De esta manera para el ortodoxo el milagro es una real manifestación de la vida, como todas las demás manifestaciones. Todo esto Dios nos entrega con Su Providencia. Alguien de nosotros necesita ayuda material, alguien alivio en padecimientos físicos, alguien necesita una aclaración, hacer despertar y reconsiderar su actuación en esta vida — pues delante de su vista comienza un icono a emanar mirra. Cada milagro Divino tiene un fin benévolo concreto. Por ello un hombre ortodoxo fiel cree pecado buscar el milagro por el milagro, —solo para satisfacer su curiosidad.
Si en nuestra vida aparece algo sobrenatural — por ejemplo aparición de una luz, o de un ángel durante la oración — el ortodoxo, venerando sinceramente a Dios, razona de la siguiente manera: "Dios comprende que yo lo amo, pero el amor no depende de las dádivas, si no es generado por una real necesidad. Por lo tanto es alguien que bajo la imagen de Dios quiere demostrarme su "amor." Dios no pisa en falso. Quiere decir que seguramente, alguien quiere embaucarme. Cuál es el motivo para demostrarme aquello que yo ya sé, si eso no es necesario para cumplir u obedecer a Dios. Tales hechos milagrosos "vacíos "seguramente son exteriorizaciones del mundo agresivo a Dios, y por ello no vamos a prestarle atención Si estoy rezando a Dios la aparición ante mi de un ángel es para distraerme de la oración. Si es un ángel Divino no hará esto, por lo tanto no es de Dios. Y con algo no divino es peligroso tener relación, yo no estoy lo suficientemente fuerte para ello."
Esta actitud es la correcta del ortodoxo ante tan "ruidoso" y seductor "milagro." Felizmente no todos los milagros son así, es importante saber diferenciarlos. En este asunto el único criterio para separar el grano del esputo — es la voz de la Iglesia, como órgano vivo dirigido por caminos conocidos por Dios, la Iglesia elimina de su superficie todo lo vacío y falso, dejando solo aquello que conduce a sus súbditos hacia Dios y la vida eterna.
Sacerdote Savva Scherbin.
Proceder con respecto al milagro.
Hechos diferenciables en los verdaderos milagros Divinos son su benevolente resultado. Si la persona después de sucederle a él o en derredor un milagro respondió con arrepentimiento y con fe en Dios, si comenzó a rectificarse y vivir más benevolente — es muy seguro que estamos ante un auténtico milagro. En caso de que la persona en contacto con el milagro comience a enorgullecerse, diciendo: "yo no soy como todos...yo soy el elegido" — esto es seducción. Justamente la seguridad de su elección y la fuerza de su carácter son usados por los sanadores y extrasensores.
A estos enorgullecedores milagros se refieren las palabras del Salvador: Muchos Me dirán en aquél día, (Juicio final):" ¡Señor! ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios?... Y entonces les declarare: Nunca os conocí, aléjense de mí, hacedores del mal... "No todo el que me dice: ¡Señor, Señor! entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mt. 7:21-23). Y la voluntad del Padre — es la creación y la renovación del hombre para la vida eterna, y no enaltecimiento del egoísmo y vanagloria. La pregunta más común: ¿qué beneficios se obtiene de los dones obtenidos por la persona? — de algún modo en ciertas circunstancias se abre — por voluntad consciente o no, — la puerta hacia otra realidad. La historia de la Iglesia ortodoxa conoce muchos santos ascetas, quienes en vida ya realizaban milagros y ninguno de ellos ponía precio a sus ayudas.... Aún más las ofrendas voluntarias que el pueblo les ofrecía lo distribuían entre los pobres.
El maligno siempre incita... a un insano nerviosismo, exhaltación, perdida del sentido real, — es decir a una normal valoración de la realidad circundante. El hombre tiene que acercarse a los hechos sucedidos( ante un milagro ) con moderación. El uso de su moderación tiene que ser cuidadosa, porque el hombre habiendo tomado contacto con las bellezas del maligno, sea cual fuere lo que le dijeren va a aparentar que está de acuerdo y en su pensamiento va a decir: "di lo que te plazca pero tú eres un novato y yo — sé." Esta vocecita interior — es del maligno, el separa al hombre de Dios y de los humanos. La persona se vuelve inaccesible e impenetrable, con la lanza del orgullo se separa de todos y no escucha a nadie.
Por ello si en su vida ha sucedido algún milagro, es importante que se lo confiesen a un sacerdote, para tener una opinión objetiva de lo sucedido. En ningún caso hay que consultar con algún hechicero, adivino, brujo, porque ello puede revertirse en contra de su salvación.
En nuestro tiempo la salud física se considera como el mayor valor de la persona. Sin embargo hay que considerar que a veces el hombre por su "curación" paga demasiado caro — si consiguió su curación a través de un hechicero o un extrasensor. Cuando la curación no viene de Dios, la persona pierde indefectiblemente algo espiritual: palidece en él la fe en Dios, pierde la voluntad de rezar o leer la palabra de Dios. A veces después de haber obtenido la curación de algún órgano, o de alguna enfermedad, aparece otra enfermedad oculta, más peligrosa que de la que fue curado. Por ello hay que recordar las palabras del Señor: "Si alguien quiere venir en pos de Mi, niéguese a si mismo, y tome su cruz, y sígame, porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de Mí, la hallará. Porque ¿que aprovechará el hombre, si ganara todo el mundo, y perdiere su alma? ¿o qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque vendrá el Hijo del Hombre en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras." (Mt.16:24 — 27)
Por ello la posición más verdadera — es no buscar obtener un milagro. El verdadero milagro de Dios sucede comúnmente cuando el alma humana está pronta para recibirlo, está pronta para creerle y seguirle. Entonces en ayuda del esperanzado espíritu Dios envía un milagro — como protección contra el peligro, ayuda en situación difícil o curación. En todos los casos corresponde humildemente recibir de Dios todo y no reclamar a El nada para obtener lo pedido con nuestra voluntad. Lo correcto es decirle: "Señor, si consideras necesario, dadme según Tu benevolencia, si tienes programado algo diferente para mí, que se cumpla en todo Tu voluntad!"
Esta es la posición del hombre creyente que se encuentra ante un milagro.
Sacerdote Alejandro Soiusov
"Pedid y les será dado."
Relatos acerca de la ayuda Divina.
M
i abuela tenía una hermana un año y medio mayor que ella, Ludmila. Sus manos desde la temprana niñez estaban cubiertas de eczema en cuanto lugar había, — todo era inútil. Permanentemente había que vendarle las manos. Cerca del pueblo había una vertiente que se consideraba bendita. De todos los distritos confluían gentes hasta esta vertiente de agua. Anualmente de la iglesia cercana se la veneraba con una procesión, con cánticos, estandartes e iconos.¿Porqué anteriormente no utilizaron este método para curar a la niña, no sé? (en esos años la abuela tenía 5 o 6 años y recuerda todo perfectamente) toda la familia acompañaba la procesión hacia la vertiente. Al frente de la procesión — iba el cura párroco de la iglesia de la zona, padre Gabriel, el abuelo de mi abuela y sus hermanas.
Se acercaron a la vertiente. El padre Gabriel se acercó a la nieta y tomándola en sus brazos la puso dentro del agua. Mi abuela con su hermana se acercó para ver todo. Comenzaron a leer el Evangelio, oraciones. Durante el rezo de las oraciones, por indicación del padre Gabriel, había que introducir las manos de la niña en el agua y dejarlas así. — Luda, rezaba mientras tanto, reza mucho, " dijo el padre Gabriel....así lo hizo. Luego de esto vendaron sus manos como siempre y regresaron a su casa.
De tarde quitaron las vendas para cambiarlas y con sorpresa vieron que las manos estaban limpias y rosadas. Ni rastros del eczema, ni cicatrices. La enfermedad no se repitió.
Conocí una honorable familia: marido, esposa e hija adolescente. Sucedió que su marido volvió a su casa alcoholizado, antes de Navidad. Apenados, su esposa e hija lo acostaron sobre la cama, el cual enseguida se durmió. Prontamente se despertó con gran agitación y alarma, totalmente sobrio, y queriendo ir a la iglesia. Ante la pregunta de la hija de ¿que le había sucedido? (la esposa ya se había ido al templo), él respondió:
— Acabo de ver en sueños al Señor, — El me dijo: "recuerda la festividad, recuerda a tus padres, nunca bebas ni fumes."
"Hay que tener confianza en la Ayuda Divina."
Me casé joven, tenía fe en Dios, pero con el trabajo, las tareas diarias dejaron a la fe en segundo plano. Yo vivía sin dirigirme a Dios en las oraciones, sin observar los días de abstinencia, mejor dicho: me he enfriado en la fe. Ni se me ocurría que el Señor pudiera escuchar mi oración si me dirigiera a El.
Vivía con mi esposo y mis hijos en Sterlitamak. Repentinamente en enero se enfermó mi hijo menor, (niño de 5 años). Llamamos al médico. Revisó al niño y dijo que era difteria aguda, le dio el tratamiento. Esperábamos su mejoría pero no la hubo.
El niño perdió muchas fuerzas. No nos reconocía. Medicamentos no podía recibir. Del pecho salían ronquidos que se oían por toda la habitación. Lo vieron dos médicos, tristemente miraron al enfermo, preocupados intercambiaron unas palabras. Estaba claro el niño no sobreviviría la noche. Yo no pensaba en nada, mecánicamente hacía todo lo necesario para atender al niño. Mi esposo no se alejaba de la cama, temiendo perder su ultimo suspiro. Todo estaba en silencio, en la casa solo se oía el ruido, proveniente de los pulmones del niño. Sonaron las campanas de la iglesia para el comienzo de la vigilia. Casi inconscientemente me vestí y le dije a mi marido: — voy a ir a pedir que realicen un oficio religioso por la salud de nuestro hijo.
Entro en la iglesia. A mi encuentro viene el padre Esteban. — Padre, — le digo — mi hijo se muere de difteria. Si no tiene miedo, ¿puede rezar en casa un "molieben?"(rezo de petición).
— Nosotros, estamos obligados a orientar y apoyar a todo moribundo y vamos sin temor donde sea. Ahora iré con usted!"
Regresé a casa. El ronquido se derramaba por la habitación, la carita estaba azulada, los ojitos, girados hacia atras. Toqué sus piesecitos estaban fríos. Se me paralizó el corazón. ¿Estaba llorando? no recuerdo. He llorado tanto en estos lúgubres días, creo que he llorado todas mis lágrimas. Encendí el candil de aceite ante el icono y preparé todo lo necesario.
Vino el padre Esteban, comenzó con el oficio religioso de petición. Con cuidado tomé al niño en brazos conjuntamente con el edredón de pluma y la almohada y lo llevé a la sala. Me era muy pesado permanecer parada y mantener el peso del niño....me recliné sobre un sofá. El oficio religioso continuaba. El padre Esteban abrió el santo Evangelio... Con dificultad me incorporé....y sucedió el milagro....el niño levantó la cabecita para escuchar la palabra de Dios. El padre Esteban terminó de leer....me acerqué al Evangelio, lo besé... Y el niño también. Me abrazó el cuello y así continuó hasta que el oficio religioso hubo terminado. Tenía miedo de respirar. El padre Esteban levantó la santa cruz, bendijo con ella al niño — se acercó y dijo: "¡Sánate!"
Acosté al niño en la camita, y acompañé al sacerdote. Cuando el padre Esteban se fue, me apuré a ir al dormitorio, extrañándome al no oír el común ronquido, mortificante. El niño dormía plácidamente. La respiración era suave y tranquila. Con abnegación me hinqué para agradecer al misericordioso Dios, quedándome dormida en esa posición: estaba extenuada..
A la mañana siguiente sonaron las campanas del oficio matinal, mi niño se levantó y con voz clara y sonora dijo:
— ¿Mamá porque estoy todavía acostado? ¡estoy aburrido de estar en la cama!
Es imposible describir con qué alegría palpitó mi corazón. Calentamos leche, el niño con gusto la bebió. A las 9 horas entró el médico miró en el rincón, y al no ver la mesa con el cuerpito frío, me llamó. Con voz alegre le respondí: ya voy.
— ¡Está mejor! — Con asombro exclamó el doctor.
— Sí, ¡Dios hizo este milagro!
El 18 de febrero el padre Esteban realizó el oficio religioso de agradecimiento. Mi niño completamente sano, rezaba con devoción. Al finalizar el oficio el padre Esteban dijo:
— Sería oportuno relatar este hecho.
De todo corazón deseo que, quién haya leído este párrafo sea una madre o no, en momentos de sufrimiento no cayera en desesperación, sino que con fe confiara en la benevolencia de los caminos que nos conducen a la Providencia Divina.
Llamaban, Sara a una niña, hija de potentados hebreos. Además de ella había cinco hijos más. La familia vivía en el interior del país. El padre era de carácter severo, y los hijos le tenían mucho miedo así como también su esposa.
Cierta vez el padre salió de la casa por un asunto muy importante. Recordando algo puso la mano dentro del bolsillo y sacó un papel doblado en cuatro.
— ¡Oh, ! no quiero regresar — dijo él, Sara toma este documento, el es muy importante para mí, llévalo a mi escritorio....llamó a su hija que pasaba corriendo — ponlo sobre el escritorio y sujétalo con un libro... no lo vayas a perder! o te rompo la cabeza — le gritó él alcanzándola.
Sara colocó el papelito en el bolsillo del vestido y apenas se orientó hacia el escritorio, la llamó la hermana mayor para mostrarle el sombrero que le había regalado su novio. Luego Sara vio por la ventana que en el jardín se habían reunido los hijos de los vecinos para jugar a algo muy entretenido. Olvidándose de todo se unió al juego.
El papel estaba en el bolsillo y ella saltó y jugó hasta finalizar la tarde. Se sacó el vestido y la empleada lo llevó a lavar a la mañana siguiente le trajo otro.
Tomando asiento para tomar el te, el padre con interés preguntó: ah, ¿donde está el papel que yo te di ayer? Recién en ese momento la niña se acordó de él
Comenzaron las búsquedas pero Sara sabía que eran inútiles: el papel estaba en su vestido y ella no lo había sacado de allí, y luego el vestido fue llevado a lavar. Indiscutiblemente el papel fue tirado.
Temblando de temor, le contó todo al padre. El la miró y rudamente dijo: — era una letra de cambio por 10.000 rublos. Dentro de dos semanas la tenía que cobrar. No me importa que no esté, tiene que aparecer! consíguelo de donde quieras — o....
Sara cerró con espanto los ojos. El padre nunca atemorizaba en vano. Comenzaron las búsquedas sin sentido. Al comienzo todos los de la casa estaban ocupados en la búsqueda pero comprendiendo su inutilidad la suspendieron. Sara perdió el sueño y el apetito. Dejó de jugar con loa niños, se escondía por los rincones del gran jardín. Permanecía más cómoda, alejada, donde su jardín lindaba con el de una señora rusa. Ella vivía sola, en una choza, no tenía nada en la hacienda, solo la recorría un gato de varios colores, y se veía el verde huerto. Tres manzanos hamacaban sus ramas, y tres arbustos de grosella cubrían la tierra.
En verano la señora estaba siempre ocupada en su sencilla huerta, pero a menudo dejaba el trabajo y se incorporaba para rezar. Su bondadosa cara durante la oración se volvía más bondadosa aún, a menudo lágrimas caían de sus ojos, ella no las percibía y se hacía la señal de la cruz. Sara la observaba por una rendija del cerco, y cuando la señora rezaba, Sara se sentía aliviada y alegre. El temor hacia el padre disminuía. Pero la señora cesaba de orar y terroríficos pensamientos envolvían a Sara, iba al arroyo, desesperada, para buscar un lugar propicio para tirarse al agua.
Cierta vez cuando estaba muy apenada, Sara fue al conocido rincón del jardín y repitiendo los movimientos de la señora, trató de rezar sola. No sabía como se procedía para ello, y sin saber se persignaba y repetía: — ¡Dios ruso, ayúdame!
Luego comenzó a quejarse a El de su desgracia, pidiéndole ayuda. Así hacía todos los días, a pesar de lo cual no dejaba de ir al arroyo, donde tenía pensado terminar sus días ya que el castigo del padre era peor que la muerte.
Pasaron dos semanas... En la mañana del fatal día... Sara no había dormido ni un minuto y apenas amaneció se vistió, miró a las hermanas dormidas alrededor de ella y silenciosamente salió de la casa. Estaba amaneciendo... No había nadie en el jardín.
Miró por ultima vez su casa paterna, su jardín, su gran huerta colmada de muchas construcciones añejas y se fue hacia el portón. Abriendo la tranca, tomó con decisión la agarradera... ¿pero qué es esto? en la agarradera estaba el papel arrollado doblado en cuatro.
Sara lo tomó y maquinalmente lo desenrrolló... La letra de cambio... ¿será verdaderamente el que el padre le dio dos semanas atrás? pero aquella letra de cambio se mojó en el bolsillo del vestido y la tiraron. ¿cómo podía haber llegado aquí?
Olvidándose el temor al padre, olvidando todo en el mundo, Sara gritando irrumpió en el dormitorio de los padres. Asustado y todavía no bien despierto el padre le arrancó el papel de sus manos.
— ¡Letra de cambio — !gritó a toda voz....¿de donde la conseguiste?
Temblando, Sara le relató todo. El padre volvió a observar el documento. Todo estaba en orden, no había nada anormal, pero algo intangible lo diferenciaba del desaparecido — como si fuera otro papel, otra caligrafía.
Todos en la casa se despertaron y se reunieron en el dormitorio, alegres y excitados... Pero Sara tenía un sentimiento de algo grandioso y desconocido que llenaba su alma. Nuevamente se fue a su rincón en el jardín.
— Esto lo hiciste Tú — Dios ruso — susurraba ella....no tenía voluntad de regresar a su casa....sino que quería permanecer allí y en silencio meditar acerca del insólito Dios, Quién le tuvo compasión y realizó el milagro.
"Mantén la dirección sudoeste."
Hay muchas, muchas cosas inexplicables hoy en día... Suceden milagros....en nuestro siglo incrédulo — dijo nuestro dueño, marino retirado, caminando hacia delante y hacia atrás por el comedor. Nos invitó a pasar con él una tarde lluviosa de otoño ante un vaso de te, reuniéndonos en una acogedora habitación en derredor de un "samovar" (recipiente, usado en Rusia, donde se calienta y se mantiene el te caliente) nuestro dueño relata magistralmente y nosotros ansiosos escuchamos el interesante relato de sus innumerables aconteceres marinos.
— Si, recuerdo perfectamente este caso, — continuaba él restregando sus canosos bigotes — impresionante caso. Yo recién era alférez, joven, alegre lleno de rosadas esperanzas y añoranzas. Nuestra navegación era en ese entonces muy difícil y peligrosa. Comenzaron los días otoñales. El cielo estaba cubierto como con un sombrero de acero. Soplaba un viento frío. Avanzábamos lentamente siguiendo el curso del viaje. El océano rugía tristemente. Recuerdo perfectamente esa tarde. Nosotros, los jóvenes habiendo terminado las obligaciones diurnas, nos reunimos en el camarote para hablar de parientes y amigos.
De pronto sentimos presurosos pasos del capitán y sacamos en conclusión, que estaba excitado por algo.
— Señores — dijo habiéndose parado en la puerta del camarote — ¿quién se permitió entrar en mi camarote? ¡contesten!
Nosotros enmudecidos, extrañados, nos mirábamos...
¿Quién? ¿quién estuvo allí ahora? — amenazante repetía, viendo nuestras miradas atónitas.... bruscamente dio vuelta y regresó hacia arriba. Allí fuertemente resonó su voz, inmediatamente nos fue ordenado subir. Allí se reunió todo el personal. Los dos contramaestres estaban malhumorados y excitados.
— ¿Quién estuvo en mi camarote? ¿quién se permitió hacer esta broma grosera? enfurecido gritaba el capitán. Silencio total y extrañeza, fueron las respuestas.
El capitán luego nos contó que apenas se había acostado en el camarote escuchó voces susurrantes....toma hacia el sudoeste por la salvación de las vidas humanas. La velocidad de viaje debe ser no menos de tres metros por segundo. Apúrate mientras no es tarde. Escuchamos el relato del capitán asombrados. El capitán entristeció, estábamos sorprendidos y preocupados. ¿como procederá el capitán? ir hacia el sudoeste significaba cambiar de rumbo e ir hacia el lado contrario. Hasta la madrugada nadie pudo dormir. Supimos que estuvieron conversando con el anciano contramaestre, muy avezado, practico marino, el capitán decidió seguir los consejos de la misteriosa voz. En verdad el cambio de dirección no era tan importante y el tiempo perdido no era mucho.
— ¡Tomen hacia el sudoeste y coloquen un buen centinela en el mástil! — escuchamos el mandato del capitán al contramaestre.. Los corazones latían con nerviosismo. ¿qué va a suceder? ¿será una broma o chiste? ¿pero quien habría podido bromear de esa manera? desde temprano en la mañana cada uno estuvo como siempre en sus lugares permaneciendo en el puente. El timonero silencioso nos mostró a lo lejos un objeto negro. Navegamos toda la noche, la mañana era gris con llovizna, por la niebla no se veía nada a lo lejos. El capitán observaba detenidamente, se acerca al contramaestre y le dice algo en secreto. Cuando el capitán se volvió a nosotros palideció. A la hora y media divisamos que el objeto negro era algo como una balsa en la cual había dos personas acostadas. Bajamos la lancha. El contramaestre fue en busca de los náufragos. Las olas inundaban la balsa... dentro de poco sería ya tarde. ¿estarían vivas las personas en la balsa? después de una lucha de media hora contra viento y olas, lograron traer a los náufragos. Era un joven marinero y un niño, ambos inconscientes, con caras petrificadas y enfriadas, casi muertos.
¡Gran alboroto en el barco! todos desde el capitán hasta el ultimo marinero, tratábamos de hacer algo por los náufragos. Su misteriosa salvación nos consternó a todos; nos parecieron enviados por la Providencia.
El capitán como la más tierna madre se preocupaba por el niño. Solo después de dos horas el marinero volvió en sí y lloró de alegría como un niño. El niño dormía profundamente abrigado y caliente.
— ¡Dios, Te agradezco! — exclamó el marinero, sencillo y simpático joven, — verdaderamente la oración de mi madre llegó a Dios.
Lo rodeamos y él nos relató la triste historia del navío, destrozado por rocas subacuáticas y su hundimiento. No había muchos pasajeros y algunos lograron salvarse en botes... Los demás perecieron. El se había salvado por milagro en algunos trozos del navío flotantes. El niño era ajeno, pero se agarró a él en el momento del peligro y se salvaron ambos.
— ¡Mi madre, se ve, que reza por mí! — decía el marinero, con veneración haciendo la señal de la cruz y elevando su vista al cielo — su rezo me salvó. — Me asusté mientras tenía conocimiento y el niño se prendió a mí — no lo iba a dejar; con frío, congelado y el agua nos hundía.... El niño lloraba....comencé a rezar.... Y luego lo ultimo que recuerdo, vino la muerte y grité....¡Madre querida, reza por mí! reza al Señor!" se ve que rezó ardorosamente por mí. En el bolsillo tengo su carta... Gracias querida mía.
Sacó la carta escrita con mano débil sencilla, de una mujer iletrada. Leímos y releímos la carta varias veces, la cual nos impresionó mucho. Las ultimas frases las recuerdo ahora: "gracias, hijo, por tu recuerdo, tu cariño, porque no olvidas a tu anciana madre. ¡Dios no te abandonará! rezo día y noche por ti, hijo, y el rezo de una madre llega a Dios. Reza tú también hijo y no olvides a tu anciana madre quién reza por ti. Mi corazón está siempre contigo, siento tus penas y dolores y rezo por ti. ¡Dios te bendiga y te salve y te proteja para mi!
El marinero se ve que quería mucho a su madre y permanentemente la recordaba. El niño de siete años salvado, se encariñó con el capitán, persona sin hijos, quién decidió dejarlo para sí.
¡Benditos los caminos de la Providencia! ¡Grandiosa la fuerza de la oración materna! Hay muchos misterios en este mundo, inexplicable, incomprensible ante la mente débil.
A A la abuela le sucedió lo siguiente. Su religión la ocultaba de los superiores en el trabajo. Cierta vez pasaba con su amiga atea en frente a una iglesia. En ella había oficio religioso, la gente rezaba. La amiga resolvió burlarse de los fieles. Entró en el templo y durante los cantos de las oraciones, gritó a viva voz: ¿porqué rezar a Aquél que no existe? la abuela trató de alejarla diciéndole: "no hagas esto, vamos, "están rezando, que recen." Pero la amiga dijo para que todos la oyeran: "si Dios existe que me caiga y no me levante."
Y realmente cayó y no se pudo levantar. La llevaron afuera, pidió agua, y ahí mismo compró un icono. Luego de ello, contaba la abuela, se volvió muy creyente, pero su enfermedad la acompañó hasta el fin de sus días.
Al metropolitano Kiril (Smirnov) de Kazán llevándolo al campo de trabajos forzados. en una noche mórbida fue arrojado del tren a toda marcha. Era un invierno muy nevado. El metropolitano Kiril cayó en un mocetón de nieve como sobre un edredón de plumas y no se lastimó. Con dificultad salió de él, miró en derredor..., bosque, nieve — y ningún signo habitable. Largamente caminó por la zona nevada, y perdiendo las fuerzas, se sentó en un tronco. El frío penetraba hasta los huesos a través de la gastada sotana. Sintiendo que se estaba congelando, el metropolitano comenzó a rezar la oración de los agonizantes. De pronto ve....que se le acerca algo grande y oscuro, lo examinó — un oso.
"¿Me comerá " — se le pasó esta idea por la mente, pero correr no tenía fuerzas, y a donde? El oso se acercó, lo olió, y se acostó tranquilamente a sus pies. Algo tibio fluyó desde el gran animal y una total benevolencia. Se acomodó y se ubicó con la panza hacia el obispo. Se estiró en su total longitud y se durmió roncando. Largo rato pasó el obispo observando al dormido oso, luego no soportó el frío congelante, y se acostó a su lado apretándose contra su caliente panza, y acomodándose más cerca del animal con un costado y con el otro para calentarse más. El oso respiraba profundamente en sus sueños y lo rociaba con sus calientes respiros. Cuando comenzó a amanecer el metropolitano oyó el lejano canto de gallos, "¡Oh! cerca hay habitantes" — pasó por su mente un bello pensamiento, y con cautela para no despertar al oso, se incorporó. Pero el oso se levantó y perezosamente se dirigió al bosque. Habiendo reposado el obispo, juntó fuerzas para llegar a la aldea vecina.
Golpeando en la casilla más próxima, explicó quién era y pidió asilo. Le permitieron entrar y medio año vivió en ese pueblo. Escribió a su hermana, la cual lo venía a visitar. Luego vinieron en busca del obispo y se lo llevaron.
Imagen del Salvador en el Cielo.
Estuve en el frente de guerra en el 1941, a los 22 años. Era una misión que participaba en la defensa de Petrogrado. Los alemanes trataban de entrar en la ciudad, que estaba rodeada. Tratando por cualquier medio de conquistar la ciudad, los alemanes nos taparon con fuego. Perecieron uno tras otro valientes amigos y conocidos. Y en un bombardeo cuando el fuego arrasó a la aldea y cuando parecía que venía el fin del mundo, sucedió un verdadero milagro. El cielo nocturno se iluminó con una luz rosada y sobre él apareció la imagen del Salvador. Se sorprendieron los que estaban en batalla y, sin discusiones, se arrodillaron y comenzaron a persignarse.... La imagen del Señor desapareció. El cielo se volvió como de costumbre, pero el infierno existente finalizó....no pudimos volver en sí por largo rato....Desde ese entonces yo comencé a tener fe en Dios. Con esta fe pasé toda la guerra y luego de la conquista regresé a casa, sin ninguna herida. La imagen de Cristo quedó en mi mente por siempre.
Al comienzo de la segunda guerra mundial fui tomado prisionero por los alemanes. Nos encerraron en una iglesia y comenzaron a llevarnos en grupos para fusilarnos. Me llevaron a mí junto con otros. Me acordé del padre Alexey Mechev. Desesperado recé: "Padre Alexey, sálvame! Me hice la señal de la cruz. Los alemanes a nuestro cargo comenzaron a conversar, me separaron de los demás y me dejaron.
Fusilaron a todos y yo quedé salvo. Desde ese entonces en cualquier pena y ante cualquier dificultad, clamaba en oración al padre Alexey.
Un marinero, luchando en el mar Báltico contra los fascistas, se encontró en aguas heladas. Nadaba con todas sus fuerzas... Olas heladas le cubrían la cabeza... La ropa mojada....las manos y pies congelados por lo tanto no los dominaba. ¿nadar... hacia donde? ¿dónde está el norte? ¿dónde está el sur? niebla impenetrable como pared, el corazón late al máximo.
Había hecho explotar barcos enemigos, ahora hicieron lo mismo con el suyo. No quedó nadie. Perecerá y él. Hay que mirar con la cara al frente: están quedando las ultimas fuerzas. Aunque algún barco pase por las cercanías no me verán: la niebla es espesa. Queda lejos la orilla. ¿pues y donde está? el frío penetra. El respirar se vuelve cada vez más dificultoso. No hay esperanza de nada. Solamente un milagro. Pero toda su vida el consideró — y le enseñaron en la universidad de Moscú, profesores eruditos — que milagros no existían, y que Dios no existe, todo son mentiras e inventos de atontados analfabetos o estafadores.
En esos momentos recordó a su querida abuela quien en su infancia le decía lo contrario: "solamente di: Padre nuestro. Nombra a Dios tu Padre. ¿y un padre abandonará a un hijo en desgracia?"
Y el marinero, recordando con dificultad las palabras de la oración, con sus últimos suspiros susurraba: "Padre nuestro, que estás en los cielos! santificado sea Tu nombre... "
No terminó aún la oración, cuando la niebla que ocultaba todo como con una sábana, inesperadamente se apartó, y apareció un barco soviético, por circunstancia encontrándose en esa región... Viendo al marinero lo rescataron. Y esta suspensión de una muerte segura, después de haber rezado la oración, le pareció tan milagroso que el marino creyó en Dios....
Llamado por la Patria durante la primera semana de la guerra, fui al frente. Tuve que participar en enfrentamientos agresivos cerca de Kursk.
Es un recuerdo para toda la vida, 23 de noviembre del año 1941. Estábamos rodeados, los alemanes nos bañaron con fuego. La tierra temblaba y humeaba por las armas de artillería y bombas aéreas. El aire estaba colmado de ignición, el cielo cubierto por el humo de lo incendiado.
Rugir de los bombarderos y destructores, explosión de bombas y municiones, trillar de cañones — todo como en el infierno, además caía una lluviecita, de tarde — nevó. Muchos de mis compañeros rociaron con su sangre la legendaria tierra de Kursk y otros encontraron en ella la eterna paz.
Los que se mantenían con vida, perdidos, moralmente aniquilados, guiados por el instinto de auto-protección, trataban de encontrar refugio y salvación en sombríos bosques. Ese día, y en la misma situación, nos encontramos con otro grupo en una quebrada del bosque... Martirizados, sucios, hambrientos, mojados hasta el ultimo hilo, nos reunimos 13 personas.
Entre nosotros había un comandante de Novosibirsk. Nos agrupamos cerca de él, esperando una resolución. Al anochecer el frío fue más duro, nosotros no encendimos ni siquiera fuego para no denotar nuestra presencia. Parecía que nuestra perdición era inminente: si no por una bala enemiga, de frío y hambre. De pronto el comandante sin nada de ironía nos dirige la palabra: "¿hermanos quien sabe rezar?" — "yo sé " — contesté, yo — Nicolás Melnikov" — "y a mí me llaman Jorge, "quiere decir que tenemos con nosotros dos ángeles guardianes, milagrosos.
Recemos, pidiendo ayuda Divina. Y el primero comenzó a decir la oración y yo fuertemente la repetía. Los demás algunos repetían en voz baja, algunos estaban de rodillas, se persignaban, realizaban genuflexiones.
Habiendo terminado las oraciones, ya había oscurecido totalmente. De pronto hacia la derecha detrás de unos abetos, a pocos metros de nosotros apareció cierta luz. Nos dirigimos hacia ese lado y vimos una cabaña de campo, dentro ardía una lámpara a querosén. Golpeamos la puerta. En el porche nos recibió un anciano canoso. Sin hacer preguntas curiosas, todos lo tomamos por el guardián del bosque. El dueño de la bien calentada choza nos advirtió: "no me juzguen por el modesto habitáculo, — puedo convidarlos a todos con agua hirviendo y tostadas. Pueden dormir encima del heno."
Nos calentamos y nos acostamos encima de edredones de heno, juntos uno cerca del otro, y dormimos hasta la mañana. Y al despertar nos encontramos en el mismo lugar... En la quebrada del bosque... donde pasamos penurias la noche anterior. La cabaña desapareció... El comandante agradeció a Dios por la milagrosa noche pasada y haciendo tres genuflexiones en dirección del sol naciente, dijo: Hermanos desde hoy en adelante no sean Juanes cualquiera, no conocedores de sus antepasados. No olviden a Dios, protejan la Iglesia de Cristo, recuerden y recen el uno por el otro hasta el fin de vuestros días.
Esta recomendación la tomamos como un segundo juramento militar. Extendiendo el plano y habiéndonos orientado, comenzamos a caminar... Unos 15 kilómetros bajo el resonar de las explosiones nos dirigimos hacia Poltava, atravesando montes y quebradas. Los 13 nos reunimos con los demás compañeros.
La tía Shura nació y creció en la aldea. Vino a Moscú siendo una joven, comenzó a trabajar en una fábrica. Le dieron un cuarto en la vivienda comunitaria que tuvo que dividir entre otras trabajadoras. ¡Se puede imaginar cual era la manera de vivir! Yo era de vida liviana... decía ella. Vivaz, de lengua muy atrevida, gustaba cantar, bailar, reír, Shura comenzó a ser la guía de la juventud de la fábrica. De Dios ni se acordaba. A veces iba a la iglesia en ocasión de las grandes festividades, en las recordaciones de sus padres, los sábados iba — ya que así se acostumbraba. El tiempo pasaba. Sin marido tuvo un hijo. Con el niño logró conseguir un cuarto para los dos en las habitaciones comunitarias. Así pasaba el tiempo: en el trabajo, en alegres compañías, con admiradores.
Cuando Shura cumplió 40 años, sucedió un descomunal hecho que removió su vida. Era verano. Por algún motivo vino temprano de su trabajo y se acostó a dormir, por un cansancio mayúsculo. Y soñó que iba caminando por el campo, y que veía mucha, mucha, gente que se dirigía por el valle de una montaña. "No quiero ir bajo la montaña" —dijo la tía Shura y se alejó de los demás. Pero hay quienes van en otra dirección, ella se unió a ellos. Después de cierto tiempo, se acercaron a una iglesia en cuya puerta había Alguien. Mira la tía Shura y no cree lo que ve — ¡si es el mismo Señor Jesucristo! Vestido de blanco igual que en los iconos... Bendiciendo a todos... Ella se acercó para tomar Su bendición. El Señor colocó una mano sobre su cabeza, diciendo: "Ve, hija Mía" y la orientó hacia la puerta de la iglesia. Aquí Shura despertó, "¿Qué es lo que me sucedió... No sé?" Me acosté a dormir siendo una persona, y desperté — otra, " — contaba ella después.
A la mañana siguiente pidió en el trabajo varios días libres — gracias que tenía días libres sin tomar.....para ir por todo Moscú a buscar la iglesia que vio en sueños. Algo le decía que estaba obligada a realizarlo así. Viajó cambiando de un transporte a otro, y caminando por calles y callejuelas — es largo de contar, pero digo que la búsqueda fue infructuosa.
El ultimo día libre, Shura llegó a un antiguo barrio de Moscú. El tranvía iba por una calle silenciosa, cuando en el año 63 todavía no abundaban los autos, las ramas de árboles añejos rozaban susurrando y recordando la guerra y revolución en un cielo azulado de julio, cubierto con nubes.
Shura mirando a través de las ventanas pensaba: necesitaré unos días más, aunque sean de la licencia anual. De pronto detrás de la esquina... apareció una iglesia blanca. En su derredor había una plaza muy limpia. "¡He aquí! ¡Aquí!" — gritó Shura, llamando la atención de los pasajeros, y se dirigió hacia la salida. Desde ese día comenzó a trabajar allí. Treinta años la tía Shura se encuentra acá, en nuestro templo.
"Dios me rescató debajo del hielo... "
"¡Efectivamente, Dios existe!" — a menudo decía a viva voz el canoso anciano alto, con facciones expresivas. Se llamaba Fedor Majov. En aquel entonces, en todos los institutos y colegios enseñaban que Dios no existe, y a los creyentes consideraban como atrasados o sin sano juicio. Reconoció Fedor Majov la existencia de Dios después que fue salvado del agua.
Cierta vez iba a su casa atravesando por el hielo el arroyo de Pejork, esto está en los alrededores de Moscú. Era tarde de noche, en invierno oscurece temprano. No se veía camino alguno. En cierto lugar en medio del arroyo, cayó al agua por el agujero en el hielo. El río en aquel lugar era hondo. Bajo el hielo había una oscuridad completa. Trataba de nadar, pero no encontraba la salida y se golpeó la cabeza contra el hielo. Entonces empezó realmente a hundirse, porque no se orientaba hacia donde tenía que dirigirse para salir....Mientras se iba hundiendo, de todas su fuerzas clamó por el Señor:
— ¡Dios si tú existes, sálvame, ayúdame! El pedía sin palabras... mentalmente....(no había aire) con todo su interior gritaba. En ese instante el agua debajo del hielo se iluminó.
— Yo no vi a nadie solamente una luz, como en la mañana — luego explicaba él — la Luz se acercó a mí y una fuerza sobrenatural me tomó del cabello y me arrastró hacia arriba... No sé como, pero me llevó hacia el borde del hielo. Alguien me ayudó a salir.....Dios o Su Angel me alcanzó desde debajo del hielo... Primeramente me arrastré, luego me incorporé y comencé a caminar. El sobretodo pesado, helado. No tuve tiempo de enfriarme y llegué a casa...
Sí, digan lo que digan, pero Dios sí, existe. Si esto no fuera así yo no existiría ya....
Un Angel orientó a un moribundo.
En un lugar montañoso en Asia Central había una iglesia donde oficiaban misa dos sacerdotes. Cierta vez vino de un poblado un peregrino con el pedido de darle los Santos Sacramentos a un moribundo. Uno de los sacerdotes estaba enfermo y el otro se negó a ello por cierta causa.
Triste regresaba el familiar del moribundo, pensando que no podía cumplir su ultimo petitorio. Cuando regresó al domicilio se encontró con una feliz e iluminada situación.
— ¡Como te agradezco el que te hayas preocupado en llamar al sacerdote! tuve la alegría de confesarme y tomar los santos Dones!
Extrañado el recién regresado comprendió que al moribundo en vez del sacerdote lo confesó y le dio la Comunión el Angel de Dios.
Acerca de la importancia de la Proscomidia.*
(*Parte preparatoria de la Liturgia con la ofrenda de pan para conmemorar el oficio — prosfora).
Cierto famoso gran erudito, médico, enfermó gravemente. Los médicos invitados, sus amigos, consideraron, que su situación era tal que había muy pocas esperanzas por su recuperación. El profesor vivía solo con su hermana anciana. El era muy poco creyente, y no le interesaban los temas religiosos, no iba a la iglesia aunque vivía en las cercanías de una de ellas.
Después de tal diagnóstico médico, la hermana quedó muy triste, sin saber como ayudar al hermano. Y recordó que al lado — había una iglesia donde se podía en la proscomidia pedir por su muy enfermo hermano por medio de una ofrenda.
Temprano en la mañana sin decir nada al hermano, se preparó para el oficio de la mañana, le relató al sacerdote su pena, y pidió sacar una parte de la prosfora por la salud de su hermano (en el momento de la proscomidia). Al mismo tiempo, su hermano tuvo una visión: como que la pared de su cuarto hubiera desaparecido... y se abrió el interior del templo, el altar y vio a su hermana, hablando de algo con el sacerdote. El sacerdote se acercó al ofertorio, quitó una parte de la prosfora, la que cayó resonando sobre el "discos"(patena). En ese momento el enfermo sintió una fuerza que penetró en su cuerpo. Se levantó de la cama, lo cual hacía mucho tiempo que no había podido hacer. De regreso su hermana, no tuvo límites para su asombro.
— ¿Donde estuviste? — exclamó el ex enfermo — Yo vi todo, vi como hablaste con el sacerdote y como ofreció por mi salud una prosfora.
Aquí con lágrimas agradecieron a Dios por la milagrosa recuperación. El profesor vivió largos años después de esto, ya no olvidando la misericordia Divina hacia él, pecador.
Apertura de una "paricula" de la Realidad Superior.
Durante las vacaciones de verano, con la familia decidimos recorrer en nuestro nuevo automóvil el "Anillo dorado "(circuito de excursión, visitando diferentes iglesias) la ultima ciudad de nuestro itinerario era Vladimir. En Vladimir nos detuvimos de mañana para reunirnos a las 19 horas. Recorrí el centro de la ciudad y me acerqué a la Iglesia de la Dormicion de la Virgen. Entré en ella......
Recordando a mi mismo años atrás — yo aquél de 21 años — se que entré en la iglesia siendo para nada bueno, ateo, en una palabra, un estudiante "normal" soviético.
Recuerdo que me sorprendió lo siguiente: ví delante de mi todo cubierto por una brillante luz dorada, ¡algo pasa !— un movimiento no se hacia donde... Cantaba el coro de tal manera, como nunca antes lo había oído — (yo era aficionado a la música "rock"). Había olvidado todo... Me olvidé de mí mismo, de mis penas, planes... Estaba parado... llorando sin cesar. Recuerdo que nada me importunó y en el pecho sentí gran calidez y alivio que a través de lágrimas con dulce placidez y alegría llenó mi alma.
Cuanto duró esto, no sé. Luego recordé que tenía que reunirme a las 19. Miré el reloj, ya tenía que retirarme...
¿Alguna vez han tenido que retirarse de un lugar cálido... acogedor... a un lugar de humedad de perros,espantosamente húmedo? así me retiré yo de la iglesia a la calle... Y eso sentí a pesar de estar en una cálida tarde de verano. Salí hacia la extraña ajena realidad, con algo no terrenal en el alma, con sentimiento extraño.
Cerca de la iglesia por supuesto había una discoteca (era en los años 70). Caminé unos pasos hacia ella y sentí náuseas de la música. No exteriormente, pero en mi interior, en el alma. Con todo mi ser sentí lo fría que es, lo hiriente y ajena. Toda esa música, y toda nuestra existencia, y todo lo que nos rodea. Todo es muy sucio, muy ingrato y hasta como burlesco hacia nosotros... En comparación con aquello que había en la iglesia...
Mas tarde me encontré con mis familiares. Durante conversaciones y hechos ESTO se ausentó, y casi se olvidó. Pero aquello está conmigo — esa pequeña porción de la apertura de la Realidad Superior.
Luego de 12 años me bauticé, ya en relación a otros hechos ocurridos... Pero AQUELLO fue lo primero...
Una mirada sanó milagrosamente mi alma.
En nuestra familia había pocas alegrías. Yo era sola con mis padres. Crecí sola, mis padres ocupados en el trabajo, nos reuníamos en la cocina a la cena. Mamá, papá a menudo reñían. Sus voces enojadas y palabras hirientes se incrustaban en mi corazón. Yo era una niña fea, osca, sin cualidades salientes. No tenía con nadie amistad aunque lo ansiaba. En el alma vivíamos una permanente soledad y tristeza.
Recuerdo un día especialmente frío, con tristeza en el alma, no quería leer ni vivir. Salí a caminar por la ciudad hacia donde me orientaba la mirada y vi un aviso, que en el museo hay una exposición de libros e iconos antiguos.
Llegué no había nadie... casi nadie. Recuerdo estaba en un estado muy especial: "de encuentro conmigo misma y paz." El alma se iluminó y alivió. Estuve más de una hora entre un libro y otro, de un icono a otro. Ansiaba permanecer largo, largo rato... al lado de cada icono. Sentí que de los iconos fluía algo cálido hacia mi. Mi alma lentamente se entibió.
Y bien, yo recuerdo esto, como si hubiera sucedido ahora — estaba ante el icono pintado por el antiguo artista Andrés Rublov, "Salvador Nerukotvorni" (imagen no hecha por mano alguna). Apenas miré Ese Rostro — y sucedió algo inexplicable: como si todo en derredor desapareciera, y al mismo tiempo dejara de existir... En mi alma penetró Su mirada (del Salvador)... Esta mirada era de tal fuerza que...yo...dejé de existir ante Ella, y toda mi vida se abrió hacia Ella. No había ningún obstáculo para Esa mirada: Ella sabía de mi todo, todo. Y había en Ella tal amor, tal encanto, tal tibieza y alegría como nunca hube percibido antes. Por siempre quedó en mi alma el sentimiento de que nunca ningún amor humano en alguna medida pudo compararse con el amor que me invadió en ese momento.
Esto continuó, a mi parecer, toda una eternidad, y cuando me sobrepuse, delante de mi había un icono — maravilloso, del cual no me pude separar por mucho, mucho, tiempo... Yo..., ya era otra. Un áureo fluido calentó en mí lo eterno frío, que yacía en lo profundo de mi corazón. Aquella mirada sanó mi alma... Como si la hubiera recogido. Ahora tenía porqué vivir. Sentía alegría, benevolencia, porqué me sentí necesario y querido por El. ¿Para Quién? No entendía ciertamente. No sabía nada acerca de El. Lo que sabía es que El es infinitamente más maravilloso que todos los hombres, que El puede perdonar todo, que EL es inconmensurablemente cálido, que puede enviar al alma un océano con olas doradas de alegría, y entibiar y avivar el alma. Esto fue un choque... Pero un choque no traumático, sino salvador... El recuerdo de esta mirada fue la guía de mi vida, oculta de la gente, y me ayudó a sobrellevar todos los contratiempos hasta que EL me trajo a Su Iglesia para el Santo Bautismo.
"Como salvé la vida de mi hijo a través del Bautismo."
Cuando mi hijo tenía tres meses, enfermó de bronco-neumonía estreptocócica aguda. Lo internaron. Estaba cada vez peor. A los pocos días el encargado de la sala lo trasladó a otra sala y dijo que a mi chiquito le quedaba poca vida. Mi pena no tenía límites. Telefonee a mi mamá: ¿El bebe está falleciendo sin ser bautizado, qué hacer? Enseguida, mi madre fue a la iglesia en busca del sacerdote. El le dio agua bendita de la festividad del Bautismo del Señor y le indicó las oraciones que debía decir en momentos del bautismo. Dijo que en casos extremos cuando la persona está por morir, el Bautismo, puede realizarlo una persona que no sea el sacerdote. Mi madre trajo el agua bendita y el texto con las oraciones.
En la sala las puertas eran de vidrio, y por el corredor pasaban a menudo las enfermeras por lo que supe que tuvieron una reunión. La enfermera me indicó vigilar el estado de mi hijo, mientras ella estuviera en la reunión. Sin apuros bauticé a mi hijo... Enseguida de lo cual, el bebe se recuperó.
Terminada la reunión entró el médico y se extrañó: "¿Qué es lo que le ha sucedido? Respondí: "¡Dios me ayudó! Dentro de pocos días nos dieron el alta del sanatorio y prontamente traje a mi hijo a la iglesia y el sacerdote completó el Bautismo con la santa Unción..
Crecí en una familia atea, lejana a la iglesia y a Dios. En el 1972 cumplí 16 años y fui a bautizarme a la iglesia de la "Resurrección" en Sokolniki. Tengo que decir que a una iglesia habilitada para oficios era la primera vez que concurría. Ahora puedo decir que Dios me llamó, pero entonces no tenia ninguna explicación: de repente, sin ninguna causa, fui. Pasaron 20 años, yo seguia tan atea como mis padres. Como si eso fuera poco, ridiculizaba a quienes iban a la iglesia. Yo mismo por supuesto no la frecuentaba y no usaba el crucifijo. Hice muchos errores en mi vida... Viví un gran drama personal. Y llegó el día negro... Hasta ese día, y durante un año quise comprender como llegué a esa hecatombe total. Entender esto no pude de ninguna manera.
Cierta vez en el trabajo comencé a hablar con una mujer anciana... Ella citó algo acerca de la Iglesia. Yo le pregunté ¿si en realidad creía en Dios? Hasta ahora recuerdo su sonrisa y respuesta con dignidad, seguridad y alegría: "¡Sí, yo creo en Dios!" Algo como que se movió dentro de mí. Al otro día ella me trajo unos folletos. Ellos algo me emocionaron, aunque poco entendí leyéndolos.
Y llegó el día en que sentí con mucha realidad la nulidad de mi vida, la soledad. Es muy difícil expresar todo esto. Voy a decir que como una llamarada iluminó mi alma, entendí la raíz de mis males — egoísmo, orgullo, y de aquí la falta de interés por los demás, cólera, falta de sensibilidad, etc. De donde surgió la respuesta a mi pregunta interior — en solo una palabra: Dios.
La sensación de alivio que sentí es indescriptible. Mi felicidad no tenía limites. Ahora yo también puedo decir que creo en Dios. Describo esto muy detalladamente pero sucedió todo muy rápido. Con el tiempo esto no se puede medir. Creo firmemente que el Sacramento del Bautismo, realizado hace 20 años, me salvó. Me alegro cuando se que bautizan niños pues esto los deja protegidos con una magnífica y maravillosa defensa..
Una señora conocida, ya no joven, comenzó a tener coloquios con ciertas "voces." Las "voces" le trasmitían noticias de todos los familiares y aún de otros planetas. Parte de lo que le comunicaban era falso o no se cumplía. Pero mi conocida no consideraba ello lo suficientemente convincente y continuaba creyéndoles. Pasaba el tiempo, comenzó a sentirse mal. Se ve que la duda entró en su alma y directamente les preguntó a las "voces": "¿Cual es le razón de que a menudo digan mentiras?" "Nosotros nunca decimos la verdad! " — respondieron las voces y comenzaron a reír. Mi conocida se horrorizó. Fue a la iglesia, se confesó y nunca más se ocupó de estas falsedades.
La monja Ksenia relató acerca de su sobrino lo siguiente. Su sobrino — joven de 25 años, deportista, cazador de osos, conocedor de karate de un instituto Moscovita...en términos generales, un hombre joven contemporáneo. Durante cierto tiempo se ocupó de religiones orientales, luego comenzó a comunicarse con "voces del cosmos." Tanto la "matushca" (monja) Ksenia, como también su hermana trataron de convencerlo de que dejara estos quehaceres, pero él, persistía en lo suyo. Por alguna razón no fue bautizado en la niñez y ahora no quería hacerlo. Entonces, (esto sucedió en los años 1990-1991) — las "voces" le concertaron una entrevista en uno de los anillos de las estaciones del subterráneo. A las 18:00 tenía que subir al tercer vagón del tren. Los familiares trataron de disuadirlo, pero él no hizo caso. Justo a las 18:00 tomó el tercer vagón y enseguida vio la persona que él necesitaba. Lo comprendió a través de algo como una fuerza descomunal que se despedía de él, aunque el hombre aparentemente era como todos.
El joven se sentó frente al desconocido y de pronto lo colmó el pánico. Luego él contaba que aún yendo de caza, y frente por frente con un oso, nunca experimentó tal terror. El desconocido callado lo miraba. El tren terminaba de dar la tercera vuelta del anillo, de pronto el joven recordó que cuando estamos en peligro se dice: "Señor, Ten piedad de mi"! y comenzó a repetir para sus adentros esta oración. Al fin se levantó se acercó al desconocido y le preguntó: "¿Para que me has llamado?" — ¿Que puedo decirte yo, si tu estas llamando a Dios?" contestó el otro.
El tren paró y el joven saltó del vagón. Al otro día se bautizó.
En el momento de la bendición de las aguas se pronuncia una maravillosa oración en la cual se pide fuerza curativa milagrosa para el que la usare. En los objetos bendecidos se encuentran propiedades espirituales, no presentes en objetos comunes. La manifestación de estas cualidades son semejantes a los milagros y testifica la relación del espíritu humano con Dios. Por eso, el conocer de hechos, que demuestran estas cualidades, es muy útil para las personas, sobre todo cuando estamos en tentaciones o dudas de la fe, dudas sobre la unión espiritual del hombre con Dios.
Esto es muy importante actualmente porque está muy difundida la engañosa idea, que este tipo de relación no existe y ello está comprobado por la ciencia.
Pero la ciencia trabaja con hechos, y no se puede negar los hechos solamente porque ellos no coinciden con el esquema dado, — esto no es un método científico.
Para las innumerables manifestaciones de las curaciones con el agua bendita se puede agregar un caso muy cierto, ocurrido a fines del invierno 1960-61.
Una anciana maestra pensionista A. tenía los ojos enfermos. Se estaba tratando en un dispensario oftalmológico, pero a pesar de los esfuerzos de los médicos, quedó ciega. Era una persona creyente. Cuando sucedió esta desgracia, ella permaneció durante varios días, con oraciones, colocando algodón, mojado en agua bendita, sobre los ojos. Para extrañeza de los médicos en una mañana maravillosa comenzó a ver normalmente.
Es sabido que ante un glaucoma estas mejorías, con tratamientos comunes, no suceden y en la curación de la ceguera de A. corresponde dar la razón a una de las características de la curación, producida por el agua bendita.
Lamentablemente, no todos los milagros se dan a conocer y se anotan, aún muchos ni siquiera los conocemos. El milagro al cual yo me referí, es conocido por poca gente, pero nosotros, bienaventurados por conocerlo gracias a la misericordia Divina, daremos agradecimiento y gloria a Dios por ello.
En un manual psiquiátrico del siglo XX, su autor, el profesor escribe, que él divide a los enfermos del espíritu en poseídos (o endemoniados), y enfermos con alteraciones físicas de los órganos del sistema nervioso.
Los primeros los definía de una manera muy fácil, les ofrecia de beber agua bendita: nadie podrá obligar a un poseído de tomar agua bendita!
He aquí un caso ocurrido, apoyando esto.
Nuestra conocida visitó a la "matushka" E., una anciana monja de gran fuerza espiritual. A ella llegaba gente de todas partes del país en busca de ayuda espiritual. La matushka solo atendía en las mañanas. Escuchaba las preguntas rezaba y respondía (cuando ello era necesario), y les daba agua bendita. Con esta agua se curaban hasta de enfermedades incurables, según testimonio de muchos.
Como cuenta nuestra conocida, ella con otras personas llegó cuando la anciana monja ya había terminado las visitas. La ayudante de ella dijo:
— Busquen en la aldea donde pasar la noche, la matushka los atenderá mañana.
— Yo conozco una anciana que permite pasar la noche — dijo una de las que había venido a ver a "matushka."
— ¿Y usted no va a ir con nosotros? — le preguntamos.
— La anciana no me va a permitir, — con certeza dijo la señora.
Nosotros no creímos y la convencimos para ir con nosotros, a la mañana siguiente la matushka nos recibió cortésmente y aceptó que entráramos, pero cuando se dio cuenta de la presencia de la persona que venía con nosotros, agitando las manos dijo:
— Tú vete, vete, — yo no te dejo entrar.
Sin saber la causa, comenzamos a convencerla de que dejara entrar a la otra persona también.
— Ustedes no la conocen — dijo la anciana — ella nunca quiere tomar agua bendita, sino que la tira en el bosque.
Para que creyéramos en esto sacó un frasco que estaba colocado debajo de los iconos, echó agua en un vaso y se lo dio a la mujer a quien no permitía la entrada.
— Toma, bebe, y yo te dejaré entrar.
La mujer tomó en sus manos el vaso, lo mantuvo un tiempo en las manos... En su cara se veía, que alguna lucha estaba sucediendo en su alma. Devolvió el vaso sin haber tratado de probar un trago.
— No lo puedo tomar — dijo ella.
La mayoría, hemos participado en las organizaciones ateas de la juventud (pioneros y comsomol), rechazadores de Dios. Y no todos se encuentran con fe para creer en Dios. En la vida cotidiana acostumbrábamos a pronunciar el nombre del Señor: "Dios proveerá, " "Dios ayude, " "Dios ve, " "por Dios." etc., totalmente sin tener consciencia de lo que decíamos.
Muchos no creen que Jesucristo es Dios, y no creen en los milagros hechos por El. Presentale al hombre un milagro y además que lo vea con sus propios ojos, — entonces él quizás comience a creer en Dios. Generalmente procedemos como el dicho: Hasta que el trueno no suene, el campesino no se persignará."
Así vivía yo. Aunque fui bautizado de niño, la cruz con la cadenita me la puse recién hace 5 años. A la iglesia iba cada 6 meses, me confesaba más raramente todavía. En mi automóvil sobre el panel delantero coloqué un icono de la Santísima Virgen. Con el tiempo, saliendo de viaje, comencé a recitar oraciones mías, sin saber las correspondientes a Dios y a la Virgen María.
Y cierta vez en la cima del verano, a mediados de julio del 1995, "me resonó el trueno."
Me acercaba a una curva cerrada en dirección de Volokolamsk. La velocidad — menos de 40 kilómetros por hora. Asfalto mojado por la lluvia. Un auto de frente en una vuelta imprevista, giró hacia mi lado— y nos golpeamos de frente. De mi auto solo quedaron sanas las ruedas de atrás y la puerta trasera derecha.
Reaccioné cuando ya me habían sacado del coche, habiendo roto lo que restaba de la puerta. Después de ver en que estado estaba el asiento del conductor, me extrañó — ¿en qué posición pude haber quedado allí yo? Me salve solo con unos golpes, y en mi mano, no sé como, tenía apretado el icono de la Santísima Virgen.
¿Como no creer aquí? ¡Dios me salvó!
He aquí lo que relató un sacerdote. En el primer día de la festividad del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo, estaba el sacerdote en la iglesia, llenando los recipientes de los fieles con agua santificada recientemente Al acercarse una mujer y le alcanza una botella. Apenas empezó el sacerdote a llenarla explotó y se dispersó en muchos fragmentos chiquitos. Asombrado el sacerdote le pregunta:
— ¿Que clase de botella es esa? ¿Había algo en ella?
— Confundida, la mujer contestó:
— Padre, yo quería que un cierto joven se casara con mi hija. Para atraerlo, yo conseguí de una vieja agua hechizada, pero temía darsela a mi hija. Para seguridad quería que le agregara agua santificada.
En el año 1994 me tocó trabajar, desgraciadamente poco tiempo, en la iglesia de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo. Esta iglesia es una de las más antiguas y bellas de Moscú. Allí pasaban muchas cosas increíbles. Yo fui testigo de varios hechos milagrosos. Eh aquí uno de ellos.
Finalizó el oficio religioso. Yo estaba parada en la puerta. Se me acercó una señora, sollozando y llorando, me pidió que le mostrara las imagenas santas de la iglesia y donde estaban? Su marido estaba falleciendo, ella venía del hospital. El marido de Valentina (así llamaban a la señora) Alexey, tenía una grave enfermedad renal, que se inició de golpe. Así pasamos de un icono a otro, colocando una vela ante cada icono. Yo le relataba acerca de los Santos que se representaban en los iconos, tratando de serenarla. ¡Como lloraba esta señora! pedía a Dios ayuda para su marido, perdón por su mal carácter, por todo lo que hizo de malo en su vida! Para ella no existía nada en derredor: solo Dios, la Santísima Virgen Madre de Dios y los Santos. ¡Semejante situación es imposible de olvidar! Nunca vi nada semejante.
Cuando se estaba retirando no se porque causa le pedí el numero de teléfono. De noche, algo me hizo que yo la llamara. Me responde su voz — alegre. Ella me relató lo siguiente.
Acababa de telefonearme un pariente lejano, quién casualmente había encontrado un profesor urólogo, este profesor se especializaba en este tipo de dolencia. Inmediatamente aceptó el profesor, por pedido dealguien, revisar al enfermo, se comunicó con el hospital militar donde había lo necesario para tal tipo de enfermedad, y con el hospital donde estaba Alexey, para trasladarlo al hospital militar.
Las conversaciones con el hospital y con el profesor coincidieron con el momento en que Valentina estuvo en la iglesia. Apareció una esperanza. El profesor examinó a Alexey, y ahí mismo, indicó el tratamiento a seguir. Era un tratamiento complicado. Valentina permanecía en el sanatorio las 24 horas del día... Alexey revivió.
Nos hemos estado comunicando por teléfono y yo sé que está sano y bien Cada cierto tiempo se le repite el tratamiento. Se siente bien y hasta hace ciertos trabajos livianos en su casa, preparándose para volver a trabajar. ¿Pero acaso no tenía solo nos días de vida, no era que los riñones casi no le funcionaban.?
En la iglesia de Zósima y Sabatio oficiaba el sacerdote Juan. El decía que nosotros los adultos, que no llevamos una vida cristiana, estamos en manos de satanás y a través de nosotros los espíritus se apoderan de nuestros hijos, porque ellos no están protegidos.
Somos testigos de lo visto, que prueba la verdad de estas palabras.
Trajeron un niño para bautizar de unos 4 o 5 años. Niño pequeño bonito pero en su cara pequeña había maldad. A desvestirlo, comenzaron gritos, chillidos, gruñidos, se retorcía trataba de evadirse. Seis adultos apenas lo pudieron dominar. La fuerza que tenía ese niño no era humana, ni la voz con la cual gritaba. Recién después que lo introdujeron en el agua bendita, se calmó y su carita resplandeció.
Una mujer de unos 45 años mantenía conversaciones con ciertas "voces "que la llevaron hasta un desequilibrio mental. Cuando le aconsejaron bautizarse, "las voces" comenzaron a intuirle, que ella va a perecer en el camino... Después de su Bautismo mejoró, pero se normalizó totalmente después de la Comunión de los Santos Dones de nuestro Señor Jesucristo..
A la iglesia traían en silla de ruedas, los domingos y días festivos, a una niña con retardo mental: no asimilaba nada y su cara no mostraba interés por nada. La niña se transfiguraba cuando la llevaban al templo. Observaba en derredor y cuando tomaba la Comunión su cara comenzaba a resplandecer.
Esto sucedió en el 6º hospital de la ciudad de Moscú, en la sección de neuropatología de columna vertebral. Nosotros, un grupo de personas de la catedral de Elojovsco — concurríamos a este hospital y le ayudábamos al sacerdote y a los enfermos en lo que podíamos. Recuerdo haber entrado en una sala y ver a un hombre joven, quien, creo, era el enfermo más grave de toda la sala. Permanecía acostado sobre la espalda sin moverse. Yo me acerqué a él empezamos a conversar. He aquí lo que me relató.
Cierto día después del trabajo regresaba a su casa,acercándose a su entrada, que estaba a oscuras, lo atacaron un grupo de desconocidos, quienes comenzaron a golpearlo. A causa de los golpes perdió el conocimiento.
Y lo primero que vio — fue al Señor, Quién estaba a su lado — ¡tan cariñoso! — El Señor le pregunta: "¿Qué deseas... Ir Conmigo o quedarte sobre la tierra?" El le respondió: "¿Y como quedarán mi hija y mi señora sobre la tierra sin mi? El Señor sin contestar nada, le sonrió cariñosamente — y todo desapareció...
Después de esta visión este señor volvió a la vida. Este señor inmóvil y el más grave de la sala, ahora tenía una entrañable expresión en la cara, era alegre y afable (aunque esto era difícil por los dolores que tenía que soportar) tenía la mirada muy limpia.
Este caso le sucedió a mi hermano mayor. El es 10 años mayor que yo. Apto en los negocios, un negociante actual típico. Tiene familia: esposa y dos hijos. Cierto día se exigió demasiado y tuvo un ataque cardíaco, con fuertes dolores. Vino la "emergencia "lo llevaron al hospital. Cierto tiempo estuvo en cuidados de reanimacion, luego lo ubicaron en una pieza para dos personas. El hospital era bueno, equipado según las ultimas técnicas. En la parte superior de cada cama — había un panel con timbres para llamar a la enfermera, interruptores, etc.
A la noche siguiente al paciente de la cama vecina lo llevaron a la sala de cuidados intensivos porque su estado había empeorado. Mi hermano quedó en la pieza solo. No podía dormir. A altas horas de la noche, acostado sobre la espalda, de pronto sintió que de los extremos de los dedos de las manos y pies comenzaba a subir algo frío. Mi hermano apretó varias veces el timbre llamando a la enfermera, pero nadie vino a la habitación... Se habrá retirado, o se durmió la enfermera..? El frío venía subiendo más y más, más aún y más cerca del corazón. Y mi hermano tenía la certeza de que cuando el frío llegara al corazón —iba a morir."!
Hay que decir que mi hermano — es una persona completamente incrédula, atea. Y más aún negaba la Iglesia. Toda idea positiva acerca de la Iglesia tenía en él una reacción adversa.
Pero el frío continuó elevándose hacia arriba. Y entonces mi hermano gritó: "Dios, sálvame!" — ¿Y qué pasó? El flujo frío se detuvo, enmudeció y comenzó lentamente a retroceder.
Muy pronto a mi hermano le dieron el alta.
Yo no creía en Dios. Cuando llegó el momento de presentarse en al ejército, mi madre, asidua concurrente a la iglesia que rezaba siempre por mi, me dio un papelito donde había una oración escrita, y me dijo: "Hijo mío, que siempre la tengas contigo!" Mas tarde supe, que en el papelito estaba escrito el salmo 90. Me tocó ejercer en el sector de paracaídas. En el ejército no permitían tener nada en los bolsillos, por lo tanto cosí la oración en la campera debajo del forro, cerca del hombro izquierdo.
Mi primer salto en paracaídas...
No me voy a olvidar nunca el instante cuando habiéndome hundido en las profundidades del espacio aéreo, tiré de la argolla — y... el paracaídas no se abrió.
La tierra se me acercaba vertiginosamente.
Tiré de la argolla del paracaídas de repuesto — tampoco se abrió.
En esos escasos segundos por cierto, no pude llegar a la campera y alcanzar la oración de mamá... y leerla. Por eso solo golpeé en aquel lugar donde estaba cosida y grité: "¡Dios, sálvame! "
En respuesta tuve el resonar del paracaídas abriéndose.
Luego llegó el final: preguntas de las autoridades y amigos, la alegría de mi madre y sus lágrimas... Pero antes de haber tocado tierra... me hice la promesa de anotarme en el seminario.
En conclusión, terminado el seminario, me recluí en un monasterio... Ahora soy monje sacerdote.
Este caso fue relatado por una monja habitante de Gornensky monasterio ( "Elevado " )cerca de Jerusalén. La trasladaron allí desde otro monasterio.
Con alegría y satisfacción pisó el suelo de Tierra Santa.
... He aquí la primera Pascua en Tierra Santa. Casi 24 horas antes, ella ocupó un lugar cercano al Santo Sepulcro para poder verlo todo.
Llegó el mediodía del Sábado Santo.
En la iglesia del Sepulcro de Nuestro Señor están apagadas todas las luces. Decenas de miles de personas esperan el Milagro.
Dentro del Santo Sepulcro aparecieron destellos de luz. El Patriarca sacó del Sepulcro (Kuvuklia) dos manojos de velas encendidas para entregárselas a los fieles.
Mirando debajo de la cúpula del templo — se ve como la atraviesan rayos celestes...
Nuestra monja esta vez no vio los rayos. Y la luz de las velas le pareció común...
Pasó el Sábado Santo. ¿Qué sintió la hermana? Hubo como un desconsuelo, pero luego reconoció, que no era merecedora de ver el Milagro...
Pasó un año. Nuevamente vino el Sábado Santo. Esta vez la hermana ocupó el lugar más humilde en el templo, la Kuvuklia casi no se distinguía. Bajó la vista y decidió no levantarla: "No soy digna de ver un Milagro."
Pasaron las horas, en espera... Nuevamente gritos de alegría estremecieron el templo. La monja no levantó la cabeza.
De pronto, como que alguien la hubiera forzado a mirar, su mirada se fijó en un ángulo de la Kuvuklia, en un orificio especial por donde se alcanzan las velas encendidas desde el Santo Sepulcro hacia el exterior. Pues bien de este orificio se separó una clara, chispeante pequeña nube — e inmediatamente el manojo de las 33 velas en su mano se encendieron por si solas.
Lágrimas de alegría brotaron de sus ojos! ¡Qué agradecimiento a Dios!
... Y vio esta vez los rayos debajo de la cúpula principal.
Año 1921. Constantinopla. Mi amiga Esperanza y yo vivíamos en un cuarto oscuro cuya ventana daba al baño. Nosotras — éramos inmigrantes, desde Rusia. Esperanza — tenía un hijo pequeño, a quién logró ubicar en un asilo, yo no tenía a nadie: mi esposo fue muerto en un tren militar, y yo estaba sola en el mundo.
Todas las pertenencias fueron vendidas, aunque como yo no las tenía, vivía bajo el total peculio de Esperanza, pero ahora a ella no le quedaba nada y hacía tres días que no comíamos. Poníamos el dedo en la sal — lo chupábamos — y nos acostábamos sobre la cama ancha que teníamos en común.
¿Qué hacer? Esperanza encontraba trabajo porque conocía varios idiomas extranjeros, yo no sabía nada, y nadie me tomaba para trabajar. Sin embargo, como muchos nos querían comprar para trabajar en la calle, estábamos tan asustadas por la impertinencia de los que nos rodeaban, que teníamos miedo de todos, hasta convencimos a la dueña de casa, una anciana turca muy gorda, que no permitiera el acceso de nadie para nosotras.
No dejábamos nuestra dirección a nadie — tan asustadas estábamos. Hace poco casi nos vendieron a una casa de prostitutas nuestros compatriotas. Pero, por casualidad, nos salvó un oficial francés.
¡Cómo quisiera morir!
Esperanza cree en Dios y dice que nuestra vida va a mejorar. Yo también creo en Dios, pero El se olvidó de nosotras... Estoy aburrida de estar tanto acostada, me dan asco estas paredes sucias y aunque temo a todo en Constantinopla, me levanto y poniéndome el único traje salgo a la calle. Voy caminando tambaleándome de debilidad por las calles, pero al aire libre revivo. De pronto alguien me toma de la mano. Nicolás — amigo de mi marido del tren del ejército.
Nos saludamos, intercambiamos todas nuestras penas, él se ofrece a llevarme a la casa de un conocido comerciante N., que abrió un restorán para inmigrantes y pedirle que me dé trabajo.
— Pero hasta que aparezca el trabajo nosotras con Esperanza nos vamos a morir de hambre — ya hace tres días que no comemos nada, — se me escapó decir esto.
— ¡María! ¿Y usted calla eso? ¡Tome ! nervioso, Nicolás me alcanzó una moneda.
¿Tienes mas? Le pregunté.
— Nicolás queda indeciso. Puede ser, que no.!
— Entonces no voy a tomarla.
Conversamos durante largo rato y al fin decidimos hacer lo siguiente: compramos pan con todo el dinero, una tercera parte lo toma para sí y con las otras dos terceras partes corro hacia casa.
— ¡Esperanza — grito desde la puerta — ¡pan!
Y comemos el blando trozo de pan, con el cual no pudimos saciarnos.
— ¡Pan angelical! — agrega Esperanza, llenándose la boca con él.
Ella está contenta y llena de fuerza, pero yo tengo una pesadez en el alma, — no quiero ir al comerciante amigo de Nicolás: yo tengo tanta mala suerte en la vida que esta vez también me va a ir mal.
A pesar de todo Esperanza me convence y voy a lo de N., pero recibo de él una negativa fría.
— Todos los puestos están ocupados.
— ¡Oh! para qué valió tanta humillación — digo acostada y llorando. Esperanza tuvo otra vez suerte de encontrar trabajo, más yo nuevamente debo seguir bajo su peculio. ¿Por cuanto tiempo más puede durar esta manera de subsistir? Basta ¡con esto,! terminantemente ya tengo solo una salida — el Bósforo. En su fondo ya hay muchas como yo...
Esa noche dormí muy profundamente y hacia la madrugada tuve un sueño: la habitación a oscuras, en un rincón la imagen resplandeciente de la Reina Celestial, escucho Su voz:
— Este viernes ve a la iglesia...
Me despierto — siento alegría en el alma, algo santo...
Largo rato rememoro lo vivido— luego me dedico a despertar a Esperanza.
— Escucha, que sueño incomparable tuve. ¡Despierta! te lo pido!
Ella se restriega los ojos y no entiende nada. Pero mi relato prontamente la despierta.
— ¡Qué sueño maravilloso! — Con regocijo susurra ella — es la Reina Celestial que te augura algo bueno. No habrá alguna festividad este viernes?
Ella toma el único libro traído desde casa — "Vida de la Santísima Virgen "y comienza a pasar las hojas.
— Hoy es martes, quiere decir que el viernes va a haber una festividad en honor del icono "Alegría Inesperada," primero de mayo (calendario juliano).
Durante todo ese día pasó esperanzada y a la noche comenzó la nostalgia. ¿Que significó mi sueño? y se puede creer en él? Solo para no afligir a Esperanza el viernes voy a ir a la iglesia de nuesta Embajada.
Finalizó la Liturgia... ¿Donde está el milagro? No hubo milagro.
Vuelvo a casa y no veo nada a causa de las lágrimas. De pronto en el oído la voz de Nicolás:
— María, la estoy buscando por toda la ciudad. ¿Qué clase de proceder es este — de no dar a nadie absolutamente a nadie su dirección? Yo le he preguntado a todos los rusos, me he trastabillado, pero hoy vine por casualidad por aquí pensando: a lo mejor está en la iglesia? Vayamos rápidamente a lo de N... él la mandó llamar!
— Nuevamente a lo del gordo? Por nada del mundo!
— El tuvo unos cambios, por sí solo vino hacia mí casa, pidiéndome que la encuentre.
Al final me convenció, aunque yo sabía que de ello no iba a salir nada.
Fuimos y nos recibió como a los más preciados amigos, nos invitó a pasar, nos presentó a su señora y nos dijo:
— Escúcheme apreciada María, y luego juzgue como quiera... Yo la rehusé porque todos los puestos de servidores estaban ocupados, y otro trabajo no tenía. Se lo negué, y me quedé tranquilo, tenía razón efectivamente. Llegó la noche y tuve un sueño, como que tenía ante mí la imagen de la Reina Celestial. Una voz procedía de Ella, tan amenazante, que me estremecí todo. "¡Tu! — no le diste trabajo a la señora que vino, ella puede perecer y tu tendrás la culpa de ello." Desperté, ni vivo ni muerto. La misma Reina Celestial se presentó para protegerla a usted.! Apenas logré aguantar hasta la madrugada, me dirigí a Nicolás y le rogué: por favor traerme a su conocida María. Pero él se negó, no sabía cómo ni dónde encontrarla. Estábamos tan nerviosos con mi señora, no se lo puedo explicar! Gracias a Dios, usted vino. Yo ya planifiqué que las mesas se pueden acercar una a la otra y agregar una más, y dos las llevaremos a la calle y las colocaremos a la entrada, de modo que trabajo va a aparecer, y mucho le pido: que mañana comience con él, la voy a tomar en calidad de encargada.
Yo estoy escuchando, pero poco entiendo, y mi alma se llena de algo gozoso, grandioso, incomprensible para mi mente — "Alegría Inesperada."
Mi bisabuela vivía en su hacienda en la provincia de Yaroslav. Más de diez años permaneció en la cama sin moverse — tenía paralizadas las piernas. En un rincón, a su cabecera estaba suspendido un icono de la Madre de Dios de Vladimir, a la cual se dirigía frecuentemente en sus oraciones.
Cierta vez oye un ruido como si se hubiera caído algo y luego una voz: "Levántate y levanta, " miró en derredor — no había nadie. "Me habrá parecido" — pensó ella.
Nuevamente oye las palabras: "Levántate y levanta." Se horrorizó y se inquietó: "¿Cómo voy a levantarme si hace ya tantos años que permanezco inmóvil?"
Por tercera vez oye la voz, firme como una orden:" Te digo levántate y levanta."
He aquí que sintió una fuerza dentro de sí, bajó las piernas al piso y se dirigió hacia aquel rincón desde donde oyó la voz. ¿Y qué es lo que ve? La Imagen de Virgen María, muy bien pintada sobre madera (como si estuviera viva), caída en el suelo, partida en dos partes.
Asustada, se inclinó, levantó las dos partes y les aproximó, y el icono quedó unido. Pero como no las juntó correctamente, la Imagen tenía una mitad de la cara más alta que la otra.
Desde ese entonces la abuela mejoró en su salud. El icono fue llevado a la iglesia y comenzaron a realizarse milagros.
Ayuda del icono de la Madre de Dios de Vladimir.
Mi madre era una piadosa mujer y daba hospitalidad a distintos peregrinos. Recuerdo a un anciano padre, con largos y canosos cabellos, vestido con una sotana de lienzo blanco. En su espalda llevaba una pesada bolsa, como llena de arena, y en su mano un bastón de metal, tan pesado, que nosotros, niños, no lo podíamos levantar.
Falleció nuestro padre, dejando a mi madre con seis niños pequeños. Mi madre decidió abrir un taller de costura para poder con ello mantener a la familia.
Pidió dinero prestado, compró materiales, tomó personal, en la puerta principal colocó un cartel de madera, que se reciben trabajos. Comenzó a esperar a los clientes, pero ellos no aparecieron. Al finalizar el mes, había que pagar al personal, pero no había dinero. Mi madre comenzó a desesperarse. De pronto llega el mismo anciano padre de antes. Mamá con lágrimas en los ojos le cuenta su pena, "no te apenes, Ulita — dice el peregrino — yo te voy a dar una gran Ayudanta, no vas a poder cumplir con los encargues — manda a alguien conmigo para que me ayude.
Mamá envió a la niñera y trajeron un gran icono de la Madre de Dios de Vladimir, de la celda del viajero. El vivía poco en su celda, ya que visitaba los Santos Lugares a menudo..
El peregrino ordenó que el icono fuera colocado en el taller y que tuviera prendida siempre una lamparilla ante él.
Cuando colgaron el icono y prendieron la lamparilla, mamá reunió a todos los hijos. El padre peregrino leía oraciones, y todos orabamos largamente. Mamá rezaba con lágrimas en los ojos, luego el padre nos bendijo, le pidió a mamá que no desesperara, y se fue.
De pronto comenzaron los pedidos de los clientes uno tras otro. Antes del almuerzo tomamos doce pedidos. Al día siguiente detuvimos la recepción de los pedidos pues ya los teníamos para un mes adelantado. Tuvimos que agrandar el taller.
Conocí una familia donde había una madre devota y un joven hijo militar. El, en su trabajo, se olvidó de Dios y comenzó a hacer una vida desordenada. Todo esfuerzo de la madre fue inútil para hacerlo cambiar. Entonces... comenzó a rezar ardorosamente a la Madre de Dios, por la salvación del alma de su hijo.
Al morir llamó a su hijo y le pidió que el le diera la palabra de ir a la iglesia después del entierro y de postrarse ante la imagen de la Reina Celestial.
Como un estruendo sorprendió este pedido de la moribunda madre. Por el tipo de vida desordenada que llevaba, y la disposición de su alma, le pareció este pedido algo imposible de cumplir, como su fe no se había apagado del todo, entendía lo era un sacrilegio.
La madre falleció. A pesar del bajón moral, y temor ante la Santa Imagen, el hijo consideró que no podía dejar de cumplir el pedido de su madre y se obligó a ir a la iglesia.
Como una tormenta llenó su alma, cuanto más se acercaba a la iglesia, más dificultad tenía para caminar. Pero el sentido del deber a cumplir lo obligó a llegar hasta la iglesia. Vio el icono de la Madre Celestial delante de la cual debía postrarse. La traspiración cubrió su cara y no pudo moverse del lugar. Dio un paso adelante con mucha dificultad y nuevamente se detuvo. La distancia hasta el icono era unos pasos, lo pudo superar solo en una hora, y cuando al fin reuniendo las fuerzas restantes, llegó al icono y se postró — cayó sin sentido....
Cuando se recuperó, era ya otra persona. Como si una cubierta cayera de sus ojos. Vio la profundidad de su caída y la amargura que le había dado a su madre.
Cambió su vida completamente, comenzó a frecuentar la iglesia y rezar cálidamente por el perdón de sus pecados, y por el alma de su madre a través de cuyas oraciones fue salvada su alma.
En una de las iglesias de Moscú oficiaba un sacerdote. En su familia vivía en calidad de persona cercana una devota mujer, llamada María, venida de una aldea a Moscú en el año l936.
En los años 30 el sacerdote y su "matushka" debieron dejar Moscú por unos años. Primeramente regresó sólo "matushka" con la nena. Hubo que comenzar a trabajar duro, pero a la niña no había con quien dejar.
Poco antes de ello, María llegó a Moscú y fue a trabajar como criada. Tenía intenciones de encontrar una familia piadosa donde trabajar hasta el final de sus días.
Durante mucho tiempo no lo pudo lograr. Cierta vez llegando a una iglesia de Moscú se postró ante el icono de la Madre Celestial Milagrosa y comenzó a implorarle con lágrimas en los ojos encontrar una familia devota. A la salida de la iglesia, una señora desconocida la detuvo. Su aspecto impresionó a María....
La señora le dijo: ve mañana a la iglesia y acércate al sacerdote cuando presente la cruz para besar