Sobre la causa

de la Encarnación.

Cur Deus Homo?

Protopresbitero Jorge Florovski (1893-1979)

Traducido por Dra. Elena Ancibor

Yo soy el Alfa y la Omega (Rev. 1:8).

Contenido: La Encarnación para la redención. Opiniones de los teólogos Occidentales. Opinión de sSan Máximo el Confesor. Conclusión. Notas.

La Encarnación para la redención.

La buena nueva cristiana desde el principio era mensaje sobre la salvación. Sobre el Señor testimoniaban, en primer lugar, como Salvador que redimió a Sus hombres de la esclavitud del pecado y la desintegración. La teología de cristianismo temprano ve a la Encarnación, justamente, en la perspectiva de la redención. Los conceptos erróneos sobre la persona de Cristo, con los cuales tenia que luchar la Iglesia antigua, fueron severamente criticados y rechazados precisamente porque ellos podían hacer vacilar la fe en la redención del hombre. El sentido de la salvación la Iglesia ve en la restauración de la conexión con Dios, vulnerada por el hombre. Y esto significa, que el Redentor es simultáneamente Dios y Hombre: de otra forma la redención no sería posible. Esto es el pensamiento básico de san Atanasio en su polémica con los arrianos; de san Gregorio el Teólogo en su lucha con apolinarismo y de otros escritores eclesiásticos de los siglos cuarto y quinto. "Se salva, lo que está unido a Dios," dice san Gregorio. Los padres de la Iglesia subrayaban constantemente el sentido redentor de la Encarnación. La causa y la consecuencia de la Encarnación, ellos definen como la redención del hombre, y su vuelta al estado inicial, perdido en la caída en el pecado original. El Encarnado suprimió y rectificó los pecados de la humanidad; lo pudo hacer solo El que poseía al mismo tiempo la naturaleza Divina y humana.

Por otro lado, no se puede afirmar que los Padres de la Iglesia consideraban a la salvación como única causa de la Encarnación, o sea, consideraban que si el hombre no hubiera pecado, la Encarnación no se produciría. Ellos no plantaban la pregunta en esta forma. El problema de la causa inicial de la Encarnación en aquella época no se discutía. Los Padres de la Iglesia no tocaban el tema de la relación entre el misterio de Encarnación y la causa inicial de la Creación, y nunca se ocupaban de esta cuestión. "Probablemente, será justo notar que la idea de la Encarnación, no relacionada con la caída en el pecado, coincide con la regla general de la teología bizantina. Algunas declaraciones de los Padres testimonian, que ellos percibían, y posiblemente discutían a ese problema." Estas "manifestaciones de los Padres" todavía hay que reunir y estudiar. Mientras que, con las citas de los mismos Padres, se puede demostrar una opinión contraria. No es suficiente solamente juntar las citas, separándolas de su contexto, e ignorando las circunstancias, en las cuales fue escrito tal o cual texto. Muchas "opiniones de los Padres" poseen una dirección polémica concreta: dichos en "algún caso" hay que usar con gran cuidado y atención. Definir el verdadero sentido de cada nota, podemos solo a partir del contexto, y tomando en cuenta la integridad de opinión del autor.

Opiniones de los Teólogos Occidentales.

Ruperto (Tuitensis, murió en 1129), juzgando por todo, fue el primero de los teólogos medievales, que planteó la cuestión sobre la causa de la Encarnación. Su idea era, que la Encarnación era parte de plano inicial del Creador, y por consiguiente, no estaba unida con la caída en pecado original. La Encarnación en su percepción, concluía la idea creadora inicial del Señor: era la meta y no solo remedio salvador de los pecados humanos. Honorio de Oten (murió en 1152) coincidía con esta idea. Los mas famosos doctores en ciencias latinos del siglo trece tales como Alejandro de Guels y Alberto el Grande también consideraban como mas aceptable, la Encarnación como un hecho Divino independiente de la caída en el pecado.

Juan Duns Skot (1266-1308) elaboró sobre este tema un concepto completo con mucho cuidado y lógica perfecta. Para él la Encarnación, no relacionada con la caída en el pecado es no solo la hipótesis mas verosímil, sino un importante punto de la doctrina, que es necesario tener presente. En su entendimiento la Encarnación del Hijo de Dios es la causa de toda Creación. En caso contrario, él consideraba, que este grandioso acto del Señor seria algo imprevisto y "casual." Si la caída en el pecado fuera la causa de advenimiento de Cristo, resultaría, que la mas grane obra de Dios era solo una casualidad; pero la gloria de toda la creación no es mas grande que la gloria de Cristo, y es absurdo pensar que el Señor renunciaría a Su acción por la virtud de Adan, si este no pecaría.

En conjunto para Duns Skot se plantea la cuestión sobre el orden dentro de predestinación Divina, o sea, la sucesión de pensamiento en el Consejo preeterno. Cristo Encarnado constituye la meta primaria y básica de la voluntad creadora de Dios, y justamente para Cristo fue hecha toda la creación. "La Encarnación de Cristo no fue pensada casualmente, la predestinación Divina desde siempre la tenia como Su finalidad directa. Cristo Encarnado fue predestinado ante todo, porque El es mas próximo al objetivo final." La secuencia de la "metas", la secuencia dentro la previsión, sin duda, es puramente lógica. Duns Skot, en primer termino subraya, que la Encarnación era el propósito Divino inicial, que no dependía de nada, y que forma parte del cuadro completo de la Creación.

Tomas Aquinato (1225-1274) también en forma bastante detallada discutía este problema. Con toda evidencia, decía él, se ve que el Señor se encarnaría a pesar de todo, independientemente de la caída en el pecado. Como argumento él citaba a san Agustín: "Hablando de la encarnación de Cristo, hay que tener en cuenta mucho, además de la liberación del pecado" (De Trin. XIII, 17). No obstante, el Aquinato no pudo encontrar ni en Escrituras, ni en obras de Padres de Iglesia una confirmación inequivoca de este punto de vista; por eso él, a pesar de todo se inclinaba a pensar, que el hijo de Dios no se encarnaría si el hombre no pecaría. Jesucristo podía haberse encarnado sin la aparición del pecado, pero las Sagradas Escrituras señalan como única causa de la Encarnación el pecado del primer hombre. El hombre es capaz de comprender los misterios indescriptibles de la voluntad Divina, solo si están claramente explicados en Biblia, "solo en tal medida como están dadas en Sagrada Escritura," o, como dice Aquinato "tanto como lo aprendemos de las palabras de los Santos, a quienes Dios abrió Su voluntad." La verdad en esta cuestión sabe solo El, que nació y libremente se sacrificó.

Bonaventura (1221-1274) también guardaba precaución en esta cuestión. Comparando las dos hipótesis, que la Encarnación no es relacionada con la caída en el pecado, o que depende directamente de ésta, él concluye: "Ambas opiniones por diferentes causas, despiertan en el alma la veneración: la primera coincide con argumentos de la razón, sin embargo, la segunda responde mas a la veneración de la fe." Sería mas justo, apoyarse sobre las manifestaciones directas de Sagradas Escrituras y no en las leyes de la lógica humana.

Duns Skot fue seguido por la mayoría de teólogos del orden franciscano y muchos otros filósofos, tales como Dionisio Cartusiano, Gabriel Bil, John Wesse, y el tiempo del Concilio de Trient, Giacomo Naccianti, obispo Jacobus Naclantus y también algunos de los primeros reformadores, por ej., Andrés Osiander. Sus opiniones sufrían una severa condena de parte de todos los restantes científicos, y no solo de los tomistas convencidos. En el siglo XVII sobre este tema discutían tanto los católicos romanos, como los teólogos protestantes. Entre los católicos partidarios de la Encarnación independiente se nota Francisco de Sales y Malbranche. Malbranche sostenía decididamente la idea de la necesidad metafísica de la Encarnación, o sea, no relacionada con la caída en el pecado; ya que de otra manera él consideraba, que no había ninguna causa razonable para el acto de Creación en general.

En el medio de los teólogos católicos hasta ahora existe una oposición, a veces muy aguda, y la cuestión no está resuelta. Tratándose de anglicanos, en el siglo pasado, el obispo Westcott defendía enérgicamente en su brillante trabajo la idea de lo "absoluto" de la Encarnación.

Finalmente, el difunto padre Sergio Bulgakov también sostenía firmemente la convicción, que la Encarnación debe considerarse como la voluntad inicial del Señor, anterior a la catástrofe de la caída en el pecado.

Opinión de san Máximo el Confesor.

En el curso de esta discusión de muchos siglos, se observan constantes menciones de los testimonios de Padres de la Iglesia. Pero es muy raro, que en estas citas falta la mas importante.

En cuanto la cuestión de la prima causa de la Encarnación en la época de los Padres no se trataba directamente, la mayoría de los textos usados en discusiones posteriores, no dan indicaciones directas. Y parece que el único de los Padres, que tocó ese problema, pero en otro contexto que los teólogos medievales, era el beato Máximo el Confesor (580-662).

Máximo el Confesor decididamente afirma, que la Encarnación es la primera y indudable finalidad de la Creación. Como se produjo la Encarnación que unió a la grandeza Divina con lo perecedero humano es un misterio inconcebible; pero podemos comprender la causa y la finalidad de este acto Divino. Y esta causa inicial y su finalidad, según san Máximo, es precisamente la misma Encarnación, con el subsiguiente acceso nuestro al cuerpo del Encarnado. Su pensamiento s. Máximo expone con total claridad y definición. Tomemos la pregunta sesenta de "Preguntas-respuestas a Falacio," que es el comentario de 1 Ped. 1:19-20 "Cristo, como un Cordero sin mancha y sin contaminación, destinado desde antes de la fundación del mundo..." sigue la pregunta: "destinado por Quien?" Contestando, san Máximo primero expone brevemente la enseñanza ortodoxa sobre la Personalidad de Cristo, luego continúa: "Esto es el final Divino en aras del cual apareció todo (existencia de criaturas). Esta es la meta proyectada por Dios antes del comienzo de existencia, lo que nosotros definimos así: Ella es el final previamente pensado por Dios, para que existen todas las cosas creadas, pero él que existe en si y no para alguna de ellas. Teniendo en vista esta final, Dios llevó a la existencia el ente de todos los existentes. Este es verdaderamente el confín de la Providencia y también de aquellos sobre los cuales El prevé aquel limite, según el cual se produce encabezamiento en Dios de todos los seres, creados por El. Esto es el sacramento, que abarca a todos los siglos, que abre el sin limites Consejo Divino, preexistente en los siglos. Su Angel era el Mismo Logos Divino, que Se hizo Hombre. Este sacramento reveló, si es permitido decir así, la base mas profunda de Benevolencia del Padre y mostró en si Mismo el Final, para el cual las criaturas tomaron el principio de su existencia. Ya que a través de Cristo, del sacramento por Cristo, todos los siglos y lo que está en ellos, tomaron el principio y final de su existencia. Pues todavía antes de los siglos fue pensada (por Dios) la unión de lo limitado con lo ilimitado, de lo medido con lo desmesurado, de marginal con lo infinito, del ente con el Creador, del movimiento y paz la unión que fue revelada por Cristo al final de los tiempos" (Quaest. ad Thalass, 60; PG 90, 621 A-B).

Es necesario diferenciar con exactitud la existencia eterna del Logos en el seno de la Santa Trinidad, y la dispensación Divina en la Encarnación. La "Previsión" se refiere justamente a la Encarnación: Por eso Cristo fue predefinido no tal, como es por Su naturaleza, sino tal, como mas tarde se encarnó según la dispensación Divina por nosotros" (PG 90, 624D). La indicación de la "predefinicion indudable de Cristo" es completamente evidente.

Esta convicción coincide totalmente con el carácter general del pensamiento teológico de Máximo, y él a menudo vuelve a ella tanto en la respuestas a Falassio, como en "Ambiguo." Por ejemplo en relación a Efes. 1:9, él dice: "Con Su Encarnación, dándonos a conocer el misterio de Su voluntad para que fuimos creados, según Su beneplácito hacia nosotros antes de los siglos" (PG 91, 1097C). El hombre por su organización anticipa en si mismo "el gran misterio del plan Divino" la realización de todo el ente en Dios. Toda la historia de la Providencia Divina se divide, según s. Máximo, en dos etapas: la primera alcanza la cima en la Encarnación del Logos y es la historia de descenso de Dios hacia los hombres ("por la Encarnación"), la segunda es historia de la ascensión del hombre hacia la gloria de la divinizacion, es decir, la propagación de la Encarnación sobre toda la creación. "Así, dividimos mentalmente los siglos y definimos a unos, como relacionados con el misterio de Humanisacion Divina, y otros como relacionados a la gracia de divinisacion humana... Brevemente, un siglo relaciona el descenso de Dios hacia la gente, y otro la elevación de la gente hacia Dios... Mejor dicho: comienzo, medio y final de todos los siglos pasados, actuales y futuros es el Señor Jesucristo (Quaest. ad Thalass., 22; PG 90, 320 B-C).

La realización definitiva y cumplimiento para s. Máximo es relacionado con la inicial voluntad creativa y intención Divina: de tal manera su concepción es estrictamente "teocentrica" y al mismo tiempo "cristocentrica." En ella, sin embargo, no se olvida ni un minuto la realidad pesada del pecado y la pena infinita de existencia pecaminosa. San Máximo no deja de subrayar la necesidad de conversión y purificación de la voluntad, el menester de la lucha con las pasiones y el mal. Pero él, a pesar de todo, trata de ver la tragedia de la caída en el pecado y apostasía de la creación a través de la luz del plano inicial y previsión Divina.

Conclusión.

Hasta que punto la opinión de san Máximo es definitoria? Es solo su juicio personal y hasta que punto tienen autoridad tales juicios? Es evidente, que sobre la cuestión de la originaria y básica "causa" de la Encarnación, se puede dar la respuesta aceptable solo como hipótesis. Sin embargo, muchas posiciones teológicas son tales "hipótesis" o "teolegumenos." Parece que la teoría de Encarnación, independientemente de la caída en pecado, es por lo menos aceptable en la teología ortodoxa: se encuentra en buen consenso con la dirección general del pensamiento de Santos Padres. Y resolver en forma correcta la pregunta sobre la causa de la Encarnación se puede solo en el contexto de la enseñanza completa sobre la Creación.

 

 

Folleto Misionero # S095i

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Editor: Obispo Alejandro (Mileant)

 

(voploschenie_florovsky_s.doc, 07-15-2003).

 

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Date

E. Ancibor

 

C. M.

8/12/04